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domingo, 10 de mayo de 2015

I. Am. BATMAN!

Érase una vez que se era un fin de semestre bien ansiado. Los jóvenes trabajadores del SAC 329 desesperaban por disfrutar de un poco de tiempo libre, la vista empezaba a nublárseles al notar que los días parecían no avanzar  para liberarlos y la ingente cantidad de trabajo por hacer crecía cada día. Hasta que, de repente, el hada académica dijo "Hasta aquí hemos llegado" y puso fin a la tortura. Pronto, los estudiantes se encontraron con tanto tiempo libre en sus manos que solo supieron afrontarlo con cerveza, fiesta y desayunos cerdiles, suspendiendo exámenes finales a alumnos descarados y quejándose del calor maquiavélico que los acechaba. Para compensar, eligieron hacer un surtido de planes en escala ascendente de tiempo, dinero y espacio hasta que se dieron cuenta de que, lo más probable es que solo hiciesen uno o dos de cada diez. Y fueron felices y comieron perdices.
FIN.


Obviamente esta es una versión muy simplificada, pero bastante ajustada a la realidad.
Una vez corregidos los exámenes finales, solo queda mirar el verano y decir... ¡puñeta! ¿Qué hago con este tiempo libre? Es por la falta de costumbre, no sé manejarlo. Por ahora, tenemos una barbacoa esta tarde (americanos...) y un viajecito a Coney Island planeado para el miércoles (al que espero que se nos una Mñ, que ya sería pecado estar aquí al lado y no vernos) que incluirá una parada en el Skylight diner donde las tartas tienen el tamaño de bebés recién nacidos. También me veo en la necesidad de reservarme el viernes para trabajar en el cole (...), el sábado para ver cómo se gradúan los que son plenamente libres (... ...) y el domingo para hacer la maleta (JA!), porque la semana que viene empieza la aventura gaditana. Este viaje me genera miedo e ilusión a partes iguales. Hasta Hubert, el coordinador de internacional que es adorable (y whovian), me ha deseado suerte con mis 26 chicas en un autobús. 


Pero no hablemos del futuro, pues me produce inquietud existencial. Hablemos del pasado o, lo que es lo mismo, los dos días que he pasado rodeada de frikis a nivel industrial en la ComicCon de Philly. Puedo decir que he visto cosas de todo tipo estos dos días. He visto cosplays fabulosos (Doctores, Roses, Salad Fingers, Peggy Carters, Harley Quinns...) y otros muy inquietantes (como Sailor Moons, Spidermans o Robins que, sin duda, empezaron a devorar a sus propios hijos hace veinte años pero no han querido abandonar las mallas). He visto actores y actrices súper majetes que sabían disimular su miedo (Katie Cassidy es preciosa, Hayley Atwell es amor, Stephen Amell es amor y un poco bajito, Ben McKenzie es sexy, los gemelos Phelps son MÍOS). He visto al doblador original de Batman subirse a una mesa para gritar "I AM BATMAN! I AM THE NIGHT!" a su público. He visto un barco pirata y el coche del Batman de los 60. He visto la Máquina del Misterio. He visto gente que se dedica a zombieficar peluches. He visto a Son Goku y sus colegas pululando libremente. He visto a los maquilladores de El Hobbit haciendo props a gente indefensa. El gato de Cheshire me ha maullado. El Noveno Doctor me ha investigado la camiseta.
También me he comido un McFlurry.
Lo que quiero decir es que cuando anoche pillé la cama, fui la persona más feliz del mundo. Estaba agotada, estos niveles de frikismo son tan elevados que hay que entrenarse el resto del año para poder soportarlo. Gracias a Odín que yo ya venía con mucho equipado de serie.


El año que viene yo también me hago un cosplay, tengo que empezar a pensar en cosas más frikis de lo habitual y mirar a ver qué me traigo de Oviedo este verano. 
Mientras tanto, la búsqueda de piso continúa, aunque sería más fácil encontrar las Reliquias del a Muerte que una habitación amueblada en algún sitio decente. No entiendo por qué la gente no contesta cuando les escribes, con un "ya hemos alquilao, pasamos de tu culo" sería suficiente para seguir con mi vida, pero no hay manera. Yo, así, no puedo trabajar.
Solo espero no acabar en la calle, que aquí los inviernos son muy duros.
En fin, sus dejo a lo vuestro, estoy muy ocupada viendo Crónicas Vampíricas y flipando en dolby surround. Está claro que Nina Dobrev se va a marchar a lo grande de la serie. 

Besos y abrazos, hoy en general, que estoy de buen humor. 

viernes, 1 de mayo de 2015

¡¡¡LIBERTAAAAAAAAAD!!!

¿Cómo explicar la felicidad que me embarga? Clases terminadas, ejercicios corregidos, ensayos entregados y lecturas finiquitadas. Solo queda un examen que poner y corregir y tres clases con niños que dar (respirar, respirar, a pleno pulmón, creo que ya sabéis todos lo muchísimo que me gustan los niños, ¿a que sí?). Pero podríamos decir que soy libre. Libre y feliz. Libre, feliz y bicolor, porque tengo la marca del pantalón corto en las piernas que parece la Gran Barrera de Coral. Espero que iguale. Además, ahora tengo una amiga jubilada en la terraza, de estas que empiezan a hablarte y ya no hay manera de volver a tu libro, así que cuando baje a tomar el sol tendré tertulia asegurada (¡yo solo quiero leer!).
Bueno, lo importante es que el trabajo ha terminado y empieza la decadencia:


Y la libertad empieza a notarse en forma de ocio, como por ejemplo anoche, en que me metí a ver la actuación de fin de curso del grupo de teatro musical de la universidad (me invitó una de mis alumnas, y es tan adorable que no podría decir que nonunca). Ellas hacían de ellos y ellos de ellas en un popurrí de los números musicales más famosos de Broadway (titularon al espectáculo Broadway Backwards). Al principio no parecía prometer mucho, parecían un poco descoordinados, faltaba escenografía y el sonido flojeaba, pero después de los primeros números de travestismo la cosa mejoró mucho. Creo que me rompí una costilla de tanto reírme, estuvieron brutales. especialmente haciendo el Fabulous de High School Musical 2 (un tipo que podría ser del equipo de fútbol americano haciendo de Sharpay con una camisola rosa me conquistó) y ese último número del Cell Block Tango de Chicago porque, y esto es clave, eligieron conservar el vestuario original.
He visto cosas.

(Soy profesora, por Dios, no puedo ver estas cosas...)

Por otro lado, esta cantidad de tiempo libre hace que traiga loca a J, porque se me ocurren estupideces cada dos por tres y tengo que dejarlas salir. Es un estado natural, ya me conocéis: "Deberíamos irnos a Cancún", "Deberíamos comprarnos un barco"; "Deberíamos volar a Nueva Zelanda"... Esta es la consecuencia directa de pasar el rato hurgando en el twitter de Nina Dobrev y viendo sus viajes de ensueño a paraísos naturales que no son Asturias. Puñetas, quiero tener dinero. Claro que J tampoco ayuda, porque cuando pienso que me he purgado y ya no me queda nada más que decir... entonces me salta con un inesperado "Yo quiero ir a Bora Bora, busca fotos en Google" y el ciclo vuelve a empezar, porque yo no busco fotos, busco vuelos (es una cuestión de principios). Vamos a acabar más chaladas que el chavalín de Whiplash (es que la estoy viendo ahora y está claro que este muchacho no está bien):

(Esta soy yo intentando convencer a J de que nos vayamos a Cancún)

Entonces, como está claro que no nos vamos a ir a Bora Bora (porque está en la Polinesia Francesa, ninguna de nosotras habla francés y además los vuelos cuestan 2500 dólares), tenemos que buscarnos planes más asequibles. Ejemplo número 1: la Comic Con. Estoy totalmente preparada para ver a un montón de frikis disfrazados en el Convention Center y para respirar el mismo aire que Billie Piper y David Tennant, que muy cordialmente hará una parada y un panel provocando así crisis histéricas de decenas de fangirls. Planeo acosarle y robarle la ropa interior, os mantendré informados.

(Si es que son adorables, hay que quererlos)

También sucede algo very important mañana: ¡llega Mariño! Bueno, llega a Nueva York, pero está aquí al lado, como quien dice. Voy a tener que subirme a verle... si es que me obligan a hacer cada cosa... Quizás ese sea el momento de coger una bicicleta para recorrer Central Park, que siempre me quedo a medias viendo el parque. J y A se apuntarán, siempre se apuntan a todo, y me remito al sábado con el club de salsa al que me llevó A. J estaba trabajando duramente, pero vamos, que a las dos les va la marcha más que a un tonto un palo. Mañana saldremos de nuevo, claro, que hay que celebrar el fin de curso aunque sea con dos cervezas y mucho raje (nos encanta rajar). Sin embargo, no tengo mucho de lo que quejarme; la jefa me dijo ayer que últimamente me veía esplendorosa y eso es solo la punta del iceberg, así que dejaré que se purguen las otras dos, que han vivido estresadas últimamente:


Yo me estoy empezando a estresar ahora. Bueno, no a estresarme, a agitarme en general. tengo tantos planes y cosas que hacer este verano que más que vacaciones esto va a ser un trabajo diferente: Cádiz el 18, cuidar de las niñas, subir a Oviedo el 28, volver el 31, Granada el 5, volver el 7, cuidar de las niñas, ver a mi prima surfera, excursión a Tarifa el 19, volver a Philly el 23, buscar piso (que ya he empezado, pero parece misión imposible, amigos), mudarme, trabajar en la clínica de Derecho, irme otra vez a España el 16 de julio, a Asturias el 17, ver a todo el mundo, 10 días de vacaciones con la familia sabe Dios dónde, dos días en Potes con S y M (o eso me han vendido), seguir viendo gente y volver a Philly el 20 de agosto. Es mucho volar en muy poco tiempo.
A todo esto, tengo que sumarle dos cursos de verano online y empezar a preparar el GRE y las solicitudes de doctorado que echar en otoño.
Ya estoy cansada.


(Robb Stark me comprende)

Creo que con esto concluyo. En realidad, hace una semana que actualicé, no es como si tuviese mucho que contaros... Voy a ducharme y adecentarme como un ser humano, a limpiar mi leonera, que hace casi un mes que no la toco, y a ver mucho Embrujadas, porque no tengo vergüenza ni perdón. Juzgadme, me da igual, yo estoy de vacaciones y vosotros NO :)

Besos y abrazos para todos menos para los que les quitáis los pepinillos a las hamburguesas. No sabéis nada de la vida.

viernes, 24 de abril de 2015

Sangre de gallo y cañas con limón

Ayer me ungieron en una secta hispánica. Suena a argumento de Embrujadas, ya lo sé, pero es real como la vida misma. Nos hicieron desfilar (pero sin música, por la falta de presupuesto) con una vela en la mano, encenderla en un cirio gigante, aguantar el discurso de costumbre, ponernos colgajos con los colores de la bandera de España, firmar libros de visitas y cantar el Cara al Sol. Bueno, esto último no, pero habría sido la guinda, ¿no? Al menos nos dieron pincheo, pero sin vino (por lo de la falta de presupuesto otra vez, cabrones...). Fue todo muy emocionante, el tipo que nos dio la charla era súper majo, estábamos todos monísimos de la muerte y yo casi reviento de aguantarme la risa. De hecho, salgo pasándolo fatal en todas las fotos, con lo poco expresiva facialmente hablando que soy yo... Claro que, cuando incluso el cabecilla de la secta tiene problemas para no reírse en mitad de su presentación, pues como que te sientes mucho más justificada. Yo lo que noté fue una grandísima carencia de sacrificios rituales, ¿qué ha pasado con los viejos tiempos en que se necesitaba la sangre de una virgen y eso? ¿Ni destripar una cabra ni nah?

Sectas a mí...



En otro orden de cosas... This is the end, my only friend, the end... ¡Fin de semestre! ¡Aleluya! ¡Libres domingos y domingas! Ejem, perdón. Quiero expresar mi emoción por la llegada de las vacaciones. Gracias, gracias, gracias. No es que trabajar, estudiar y esas cosas de la plebe no sean maravillosas, pero donde esté un buen daiquiri tirada en la terraza tostando al sol, que se quite lo demás. Me estoy convirtiendo en casta, ya lo sé.
Lo único malo de esta recta final es corregir cosas, porque de repente llueven redacciones, exámenes, pruebas orales (que suenan más interesantes de lo que en realidad son) y otros rollos que nunca habríais imaginado. No sé yo si esto de dar clase es tan guay como parecía al principio, Creo que voy a dejarlo, volverme a España y opositar para una plaza en el Ministerio del Tiempo, que me parece que cotiza bastante. Trabajar codo con codo con Rodolfo Sancho me motivaría más que los tés gratis que me ofrece el departamento de español, qué queréis que os diga.
Pero no, la vida no es tan emocionante, y por eso estoy aquí soltando un rollo el viernes por la noche, después de haber hecho la colada, corregido exámenes y comido una hamburguesa, cuando en realidad debería andar por ahí, bebiendo chupitos y bailando encima de las barras de los bares.

Betty White es mi animal espiritual

Esto me lleva a la tercera parte de este soliloquio: Cádiz. Me marcho, nenes, trabajo de verano en la ciudad del amor (para mí cualquier ciudad en la que me den tapas es del amor, que quede claro). Me quedan tres semanas para ir a hacer de niñera de 26 mujeres en efervescencia hormonal, ponerme morena, comerme marrones (que son inevitables, como el viento y la muerte)  y tomarme unas cañas. Terraceo, terraceo. Afortunadamente para mí, mi prima K andará por esos lares y podrá mostrarme las delicias del sur (como buena nativa de Invernalia, para mí esto es como adentrarse entre los Dothraki). Nada será tan sencillo, pero será una buena experiencia. Y así puedo subirme un finde exprés a ver a la familia, que buena falta nos hace tener un cara a cara. Creo que mi madre ya no recuerda mi bello rostro y quizás mi hermana haya acampado en mi cuarto. ¡Se impone una parada para reconquistar mi territorio (y comer un cachopo)!
En realidad, ya estoy a un tiro de piedra de pasarme por los praos (el 17 de julio llego de verdad), pero un pequeño avance no hace mal a nadie (pensad en ello como en el tráiler). Además, les debo a mis padres y mi hermana tantos regalos atrasados que me van a confundir con uno de los camellos de Melchor (y viniendo del sur... bueno, no he dicho nada).



Además, quiero dejar constancia para mis queridas y filológicas S y M de que utilicé vilmente a nuestro fascinante DesEsseintes para rellenar una presentación hace dos semanas. Y gustó. Está claro que el episodio de la tortuga puede conquistar a cualquiera, Desi suele tener ese efecto sobre la gente.
Y, a la vez, es necesario recalcar que S se ha convertido en una SUPERESTRELLA DE LA LITERATURA. Todos los que me estáis leyendo, enrollaos y colaborad extendiendo su palabra, porque nada de lo que ella haga puede ser malo: http://www.trabe.org/llibru.asp?id=2210 
Nunca os pongo deberes, así que no os pongáis pejigueros y haced lo que os digo, que para algo estáis en mi blog. Todos estamos tan TAN orgullosos de ella que daremos el coñazo diariamente con "Las costumbres vacías" hasta que sea tan popular que Pérez Reverte sienta la necesidad de insultarlo. De nada, S.


Con esto os dejo. Seguro que se me quedan cosas en el tintero, pero es que estoy viendo temporadas viejas de Embrujadas y no puedo prestaros más atención. Además, estoy mirando en un mapa a ver dónde acabo mañana, que me voy a ver un piso. El anuncio parecía normal, pero si no escribo nada antes de dos meses, es que eran asesinos en serie y estoy descuartizada en su sótano. Decidle a mis padres que los quiero.
Besos para todos menos para los que no estáis pensando en folixa. Ya es hora.

domingo, 15 de febrero de 2015

Love is in the aire

Hola, queridos. Cada vez más larga es la espera antes de que publique nueva entrada, lo sé, pero el ocio es poderoso, el trabajo es abundante y la vagancia es suprema.


Además, he de ser sincera: si actualizo hoy es porque ayer A y J me echaron en cara que hace mucho que no subo nada, y como hoy la máxima son -8º y no pienso salir de casa ni aunque venga Bradley Cooper a sacarme de paseo, pues aprovecho y escribo. Veamos cómo puedo poneros al día sin perder ningún detalle importante en el proceso...

Empezaré por la china que había acampado en mi sofá (este será el título de mi próxima novela). La tipa se ha quedado un mes. UN MES. Un mes de "Este fin de semana ya debería poder volver a mi casa", "Mi casera me ha dicho que unos días más", "El sofá está cogiendo la forma de mi culo"... Claro, chicos, ya llega un punto en que una pierde el zen. Resulta que la china estaba viviendo en una habitación en casa de la que también es su jefa, pero sin contrato para ninguna de las dos cosas (ni el trabajo ni el alquiler), lo que hace que, si la otra quiere echarla de su casa para remodelarla y convertirla en la mansión de los Sims, pueda hacerlo sin represalias. Y yo lo sentí mucho por toda la movida que es para ella, pero es que lo de vivir sin contrato es de idiota de manual. Así que después de que la tipa estuviese un mes apalancada en mi sofá, que parecía un hippy en Sol, tuve que ir a mi compañera de piso y marcarme un Ernesto Sevilla con ET: Tú amiga esta que lleva un mes apalancada en el sofá... ¿no se iba ya? Tanto "mi casa, teléfono"...
Bueno, conseguí que se fuera a darle la turra a otros, pero dos días después llego a casa y me la encuentro en la cocina con el portátil y haciendo llamadas de teléfono buscando un piso nuevo. Y yo digo... Mírala, mientras estuvo aquí acampada no movió un puto dedo por salir de mi casa, pero si la echo entonces se pone las pilas, ¿no? Esto es la leche...


(Bueno, lo de "whore" es excesivo, pero la idea es la misma)

Por otro lado... ¡terminé de echar becas, escribir artículos y llorar sobre una botella de vino! Ahora empiezo el proceso de escribir ensayos para clase, preparar presentaciones y buscar becas que solicitar para cuando acabe el máster. Para los de escritura creativa tengo que escribirles algo original e inédito de 20 páginas donde demuestre un gran talento para la escritura. Me gusta que ante todo no me presionen, piden más para un máster que para ganar el Planeta. No sé por qué, pero estas solicitudes sonaban mejor en mi cabeza. Más que nada porque me voy a dejar una cantidad de pasta, tiempo y esfuerzo en solicitar cosas que va a ser de traca. Cosas de la vida... ¿El lado bueno o silver lining? Que J y yo enloqueceremos juntas y compartiremos celdas contiguas en algún asylum.

Más cosas. Nuevos alumnos. Me gustan, son de nivel intermedio y sonríen como si me entendieran, lo que es encantador y más de lo que hacían los de introductorio. Tengo unos cuantos que saben mucho y otros pocos que están más perdidos que un pulpo en un garaje, pero por lo menos lo intentan. Y luego tengo dos o tres pasotas que van de sobrados y están a dos puntos sobre cien de suspender los exámenes. Son demasiado guays para estudiar, yo lo entiendo, a mí me pasaba, pero por lo menos disimulaba un poco para que el profesor no me cruzase. Tienen menos picardía... Pero no pasa nada, porque este semestre he decidido estar zen a tope, me va a dar igual poner una A que una F, a final de mes seguiré cobrando y en mayo seré libre y feliz, así que ante todo mucha calma. Eso sí, si me estropean el zen, me aseguraré de que tengan tantos deberes que deseen haber entrado a trabajar a McDonalds. Y ya :)


Otra cosa, mariposa: Ágave llega en dos semanas. Nos vamos a ir a Nueva York, nos vamos a convertir en súper ricas y famosas, a vivir una vida llena de glamour y a renegar de nuestro pasado de clase media. Luego tendremos una gran discusión, nos separaremos y entraremos en un periodo de decadencia, y dentro de 20 años anunciaremos nuestro reencuentro y volveremos a ser ricas y famosas. ¿Cómo lo veis?
Bueno, lo que sí es verdad es que viene y que nos vamos a la Gran Manzana, así que ya os contaré cuando nos detengan o lo que sea.


En el mientras, tengo otra historia para vosotros: el amor en los tiempos de whatsapp. Vamos, que love is in the aire. Hace una semana J, C, A y yo presenciamos una propuesta de matrimonio en el campus, todo muy americano, con la rodilla hincada en el suelo, lágrimas, un anillo, una vieja haciendo fotos... Yo, no lo puedo entender, ¿qué tiene de romántico que tu novio te saque de casa a menos tres grados para ir a dar el espectáculo en mitad de un parque? ¿Esto mismo no se lo podía haber preguntado los dos calentitos en casa, tomando leche con galletas y viendo King Kong en la tele? Yo creo que lo de proponer en público solo es una forma de asegurarte de que te digan que sí, porque a ver quién es la guapa que se niega con todo el mundo mirando. Cobardes.

Pero la cosa mejora, porque ayer, pese a que A, J y yo pasamos el día de compras, comiendo en fancy places y bebiendo cócteles antes de las cuatro de la tarde, fue San Valentín, y eso aquí es una cosa muy seria. Podías ver a hombres (porque siempre eran ellos) cargados de flores, globos, bombones, peluches y sabe Dios qué más por la calle. Evidentemente trataban de compensar algo, o no haría falta tanta parafernalia (botella de vino y a encamarse o potrarse, como dice A- todo el fin de semana, ¿a qué tanta tontería?).
En la universidad han hecho lo de los singing Valentines, que significa que el viernes, en mitad de clase, cuatro tíos con pajarita aparecieron y le cantaron una serenata a una de mis alumnas de parte de alguien que la adora. Con todos mirando. Y riendo, claro. Y con ella intentando mimetizarse con el entorno. Muy emocionante todo. Americanos...


Lo que sea, así son las cosas y así se las hemos contado. Seguro que se me están olvidando anécdotas, pero ya vendrán a recordármelas, tranquilos. Ahí os quedáis, que yo me voy a hacer sopa, ver una peli de Isabel Coixet y preparar clases para las dos semanas que quedan antes de las VACACIONES. Son un rayo de esperanza al final del túnel. También debería recoger la colada que tengo secando por toda la casa, más que nada por si viene algún extraño que no se encuentre mi sujetador colgando de ningún sitio...
En fin, besos para todos, un abrazo para los guapos, 50 sombras de Grey para los desesperados y nada para los que ayer mojasteis (os desprecio). Hasta la próxima.

domingo, 14 de diciembre de 2014

"He visto cosas que jamás imaginaríais..."

¿Os acordáis del monólogo de Blade Runner? Bueno, yo llevo acordándome de él varios días, empiezo a sentirlo una parte explicativa de mi vida en las últimas semanas. Sé que hace mucho que no escribo nada, pero es que me lían y al final hasta hago cosas. Veréis.

En primer lugar, la última vez que escribí os hablé de un Fake Thanksgiving, pero es que después de eso, fue Thanksgiving de verdad y nos montamos otra celebración, la Guarrest Thanksgiving Ever, que es algo muy típico español, porque cogemos una fiesta extranjera y la destrozamos (¿transculturación? ¿hibridez? ¿trastorno de personalidad?). Así que el 27 de noviembre del año de Nuestro Señor 2014, fui cordialmente invitada a la comuna hippy que tienen montada los TAs en South Philly, a comer patatas, beber vino y gochear vilmente entre pizzas y red velvet con bigotes postizos y tocados de gusto dudoso. A mí, que me registren, las normas las puso A y el gocheo lo trajo J, yo me limité a dormirme como una ceporra en el sofá en cuanto fueron a echarse.

Somos el paradigma del saber estar.

El caso es que después de esto llegó el Black Friday. Sí, la gente se vuelve muy loca y llega al amanecer en hordas zombies a los sitios para arrasar con todo, pero solo en los sitios para paletos, como el Walmart. Además tened en cuenta que nosotros... SOMOS ESPAÑOLES y eso significa que para un día sin clase en que podemos dormir, no vamos a salir de casa antes de las 10. Con esto quiero decir que primero desayunamos tortitas a lo bonzo (cortesía de C) y luego ya, con calma chicha, nos pusimos en movimiento. Es un día para ser gastizo, para qué nos vamos a engañar. Lo ves todo tan bonito por ahí puesto, decoradito con luces y colores y hace tanto frío que no quieres estar en la calle que al final, compras. En mi caso, cuando vi el sableo que le había metido a la tarjeta de crédito, me consolé pensando: "Lo necesitas, que winter is coming y tú tienes cuatro cosas endebles", pero aún así un poco sí que duele. Además, encontré el Barnes&Noble de Philly, lo que implica que de aquí a un par de meses habré muerto sepultada entre libros; ya me conocéis, no puedo resistirme a unos buenos tochos de precio razonable y allí he encontrado el rincón de las ediciones chu-chu-chuuuuulis (como diría Ralph). Qué chungo.

Después de esto, la vida siguió tranquilamente entre alumnos apijotados, clases desconcertantes, trabajos procrastinados (hasta el infinito y más allá) y convivencia mundana de apartamento. Voy a empezar con lo de los alumnos, porque os juro que me dejan con el culo torcío.
Vamos a partir de la base de que tienen entre 17 y 20 años y es la primera vez en su vida que viven sin mami ni papi ni perri que les ladre, lo que significa que tienen la misma madurez que una berenjena. Habiendo establecido esto, sumémosle el hecho de que tienen que chapar, porque llegan los exámenes y no hay otra, contando entre sus obligaciones la tarea de preparar una escena (tipo: de compras, en el restaurante, primer día de universidad...) para su representación para el examen oral de español. Yo sé que actuar no es santo de la devoción de nadie, menos aún cuando no tienes mucha confianza con tus compañeros. Pero si tu profesora te está diciendo que valora la creatividad, que quiere un mínimo de 4 páginas de diálogo y que está dispuesta a ayudaros con las correcciones, ¿no os lo curraríais un poquito? Por aparentar, al menos.
Bueno, pues yo llegué el día D a la hora H con mis niños y me encontré con gratas sorpresas, turbias sorpresas y malas sorpresas. Lo hicieron bastante bien, con sus chascarrillos (como las que querían ligarse al camarero porque era "romántico, atractivo, con buen estilo. Le gusta la piña colada y quedar atrapado en la lluvia" o el que en su primera cita con una chica dijo que "Steve Buscemi tenía unos ojos lindos" -lo cual me perturba-) y todo, pero yo cuando me llegan unos a decirme "Claudia, hoy no estamos preparados, lo hacemos mañana ¿vale?" (y encima en inglés) es que me quedo boqueando como un salmonete fuera del agua. WTF, amigos? ¿Desde cuándo elige el alumno cuándo se hace el examen?
Sin (más) comentarios.



Por el lado de ser alumna, también estoy desconcertada. No es una historia personal, pero nunca pensé que un profesor pudiera tener la cara de cancelar una tutoría sobre la marcha porque se va al teatro y luego negarse a corregir tu ensayo porque "ya es demasiado tarde". Mi no entender.

En el aspecto compañeril también ando un poco loca. Yo sabía que USA era un país muy teatral (por Dios, ¿habéis visto sus series de TV?), pero nunca pensé que compartiría clase con una drama queen. Por un lado, dices "al menos no me aburro", pero por el otro... nunca sabes qué esperar y alucinas a cada paso. Es lo que le da calidad a la clase. Solo voy a decir al respecto que, si abusas de tus compañeros, apochina con lo tuyo que ya tenemos todos una edad suficiente como para hablar las cosas, Pero con amor.


Sobre la convivencia de apartamento diré que estoy a un tiro de piedra de asesinar a mi compañera. Tiene 17 años y se le nota, por eso de que no limpia si no se lo dices, no recoge si no se lo dices, anda como una maraca que se le olvida todo constantemente (puertas, luces)... Esta sola duraría menos que un Stark en Desembarco del Rey. Yo no quiero hacer de mami, pero me veo con una úlcera pronto, así que tendré que ejercer. No es normal, echo de menos a mis alemanas adorables del Erasmus.

Pero pasemos a cosas más agradables: llegó el momento NYC. Sí, he estado viviendo en Philadelphia durante casi 4 meses y aún no había ido a Nueva York, ¿pasa algo? Ha sido por la falta de tiempo y compañía para no deambular sola por la ciudad, que es muy triste eso y La Lista de Schindler, ¿sabéis? Bueno, el caso es que M y su consorte vinieron a pasar una semana a la Gran Manzana y ¿cómo decir que no a un día de ocio tal? Así que madrugar mazo, autobús de dos horas y media y hola Nueva York. Fue un día de turisteo menor y un poco friki: paseamos la High Line, vimos el White Horse, pub donde Kerouac leía sus cosas y se cogía sus melopeas,visitamos los apartamentos de Sexo en NY y Friends, vimos cosas que jamás podremos comprar, comimos en un mexicano (restaurante, no persona) y luego fuimos al centro centro a ver el espectáculo de Saks y el Rockefeller Center. Todo muy navideño, con un frío de cagase y luces everywhere.


Y ahora llegamos al meollo de la semana, queridos: THE END.
THE END implica fiesta, y la fiesta entre nosotros está muy bien (al viernes por la noche en Radnor me remito, con su posterior resaca de la muerte que me tuvo inutilizada todo el sábado), pero la del Departamento es otra historia. Partimos de la base de que, así con una media de edad de la época de Salvados por la Campana, solo estábamos A, J y yo; seguimos con la historia de ver a tus jefes/profesores todos pedo bailando la Danza Kuduro o exaltándose por una partida de Trivial, acabamos con que intenten reteneros, cuando intentáis marcharos, para que baje la media de edad de la sala. Turbio es que haya un equipo de adultos (recalco, adultos) que con cada pregunta correcta en el trivial cante el "We are the champions"... y al final pierda (ah, ironía, vieja amiga...) contra el equipo llamado no-sé-qué de las cabras (cabras, queridos, CABRAS). Y lo mejor: ese abrazo volador de cierto profesor levantando en brazos a cierta profesora que nos enseñó todos los misterios de una braga-faja blanco nuclear.
Aderezadlo con comida vegetariana y una maravillosa selección de postres. Yo tengo un trauma, pero es que he visto a mi jefa dando patadas al aire a lo Chuck Norris y claro...
¿Lo mejor? Hacerse fotos con el Belén de la universidad cuando nadie mira.
El único que no daba miedo bailando esa noche fue T, ya en casa, rebosante de cerveza y entusiasmo (¡Vamos T, sal a bailar, que tú lo haces fenomenal, tu cuerpo se mueve como una palmera, suave, suave, su-su-suave!). Ese juego de cartas es una maldición.

Básicamente, así estamos. Estoy oficialmente a 8 días de coger mi vuelo a España para las Navidades. Ya tenemos entradas para Nochevieja y yo estoy desarrollando otro estómago para llenarlo exclusivamente de croquetas cuando llegue, hay que tener proyectos. Además, Ág ya tiene billetes para venir a verme en marzo (fuck yeah!!), así que todo viento en popa, ¡marineros!

Nos vemos en la próxima entrada, muchos besos para todos menos para los que madrugáis para hacer footing. A vosotros deberían echaros a Francia.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Fake Thanksgiving

Ayer fue de los días más americanos que he vivido jamás. Y por americano quiero decir de película de Tim Allen en que se hace de noche a las cuatro de la tarde, ya están puestas las decoraciones navideñas, la ciudad brilla, hace un frío que pela y se respira consumismo por todas partes antes de ir a cenar a las siete de la tarde.

Esto todo significa que ayer fuimos a la ciudad a lucir el palmito (con nuestros plumas gigantes y las bufandas hasta las cejas) y a comprar trapos (que si este anorak está rebajado y es japonés, que si mira qué bata tan mona para con el pijama, que si estos pantalones tienen lechuzas, que si esa bufanda te protege hasta de las balas...). Cuando empiezas a ver cosas bonitas y tienes un sueldo es muy difícil resistirse, porque ahorrar es muy aburrido, así que compras como si no hubiese un mañana (que sí que lo hay, y de hecho hay hasta un Black Friday a la vuelta de la esquina, pero es que no tenemos medida). Estúpido capitalismo globalizador... (dijo ella agitando el puño mientras se probaba su jersey nuevo).

Por supuesto, nosotros lo españolizamos todo, porque de otra manera no encontraríamos la forma de hacerlo nuestro (estamos aprendiendo un montón sobre transculturación y vainas de esas, apunta, J), así que llegamos tarde (a eso de las ocho), bebimos como si no hubiese un mañana antes, durante y después de la cena y picoteamos patatas alioli esperando por el pavo.

Pavo, sí pavo. Si fingimos Acción de Gracias, lo fingimos en condiciones. ¿Que de "de qué mierdas estamos hablando, amigo"? Pues bien sencillo: T y C se gastan 100 dólares en un supermercado y les regalan un pavo gigante genéticamente modificado con hormonas de Hulk; como ella es vegetariana y a él le gusta comer, pero no tanto, deciden compartir su riqueza glotona con sus pobres compañeros de casa/trabajo, que humildemente acudimos a su llamada. Ya sabéis, somos españoles, nosotros si hay comida y cerveza, no lo dudamos.



Y así acabamos once personas alrededor de una mesa compartiendo puré de patatas, pan de olivas y salsa de cranberry para el pavo. Olía la casa que daba gusto. Corría la cerveza que daba gusto. Comimos un arroz con leche de postre que daba gusto. La verdad es que, visto así, anoche fue bastante hedonista. El caso es que fue toda una celebración en que la ceremonia esa de dar las gracias no cuajó un carajo y nos limitamos a hacer chistes entre bocados. Además, nuestra J se nos hacía mayor y tuvimos que recordárselo (los buenos amigos están ahí para recalcarlo cuando envejeces). ¿La mejor dedicatoria en la tarjeta de cumpleaños? La del pavo: "La próxima vez os coméis a vuestra puta madre. -El pavo". Es que Ce tenía el día inspirado para firmar (además de para cocinar, porque vaya gozada de... todo).

En general, podemos decir que experiencia satisfactoria. Hoy ya menos, porque lo de levantarse con la boca seca, limpiar la casa y hacer la compra resta encanto, pero es la vida real.

Ahora nos queda esta semana, que solo tendrá dos días para nosotros, afortunados miembros del entorno académico con vacaciones desde el miércoles. Hay promesa de una maratón de Chicas Gilmore con comida basura, un desayuno gochuno y muerte por rebajas el viernes. Chachi. Buscaré un vestido con un escote hasta las rodillas para Nochevieja, que por lo visto ya tenemos plan. Tiembla, Salsi.

Un beso para todos menos para los que no sabéis que hoy es el 51th aniversario de Doctor Who. Hace un año yo estaba en Londres sacando a mi friki interna a la luz (también tengo una interna, sí). Bueno, no ha ido tan mal la cosa :)

domingo, 21 de septiembre de 2014

Velada con el tito Kevin

¿No os ha pasado nunca que acabáis el fin de semana y os hace falta otro fin de semana para descansar de ese fin de semana? Bien, entonces no tengo que explicároslo. Holy shit, qué cansada estoy. Esta semana se me ha ido de las manos.
Los niños han hecho su primer examen. Ha habido de todo, como siempre, pero en general bastante bien, aunque me he puesto dominátrix para obligarlos a pasar por el despacho, porque son freaking vagos y son capaces de quedarse con todas sus dudas antes que perder quince minutos en la oficina. Cómo se nota que son americanos y que sus vidas son demasiado emocionantes como para perder el tiempo estudiando, cachis la mar. En UniOvi íbamos a los despachos porque no teníamos nada mejor que hacer...
Las clases del máster bien, aunque un poco desconcertantes. Que si niñas secuestradas, asesinatos encubiertos y Foucault (que ya tiene bastante consigo mismo)... Hay cosas que entiendo y disfruto, cosas que no entiendo pero finjo que sí y sonrío, y cosas que no entiendo ni de coña y además soy incapaz de disimularlo.
Luego, el jueves, nos encasquetaron una conferencia sobre Platero y yo. Que a mí me parece muy bien, jode un poco lo que se supone que es nuestro día libre (y aquel plan maravilloso de salir el miércoles por la noche), pero bueno... Pero claro, oigan, yo lo de que me hagan leer en público, como que no. Bailar sí, competiciones de chupitos desde luego, jugar al cascayu sin problemas, pero leer rollo conferencial... mal rollo. No me gusta que me miren, porque se me lengua la traba y me pongo incandescente (en clase es distinto, porque soy la profesora, tengo la sartén por el mango y si maldigo en español los nenes no se enteran, que es lo que más mola).
El viernes fue el día del agobio monumental: la charla con el advisor. Ojito, que me cae muy bien y me río mucho, pero fue un camión cisterna de información así de repente y creo que aún la estoy procesando. Que si investigación, becas de verano, doctorado, conferencias, talleres... Yo solo quiero adaptarme al ritmo de aquí, comer palomitas y ver el Orgullo y prejuicio de la BBC hasta que explote el disco duro, ¿es tanto pedir?
Para cuando acabe el año, estaré haciendo compañía a los agustinos insignes:

(¿Creíais que era broma lo de que el campus tiene un cementerio?)

La recompensa, por suerte, llegó el sábado, día maravilloso en que J y yo fuimos a Philly desde por la mañana temprano a conseguir números de teléfono (¡al fin tengo número americano! Si lo queréis, silbad, porque a partir de ahora pienso cagar para el español), callejear, ver tiendas, beber café, hacernos fotos, comer pizza, ver más tiendas, enamorarnos de cosas que no podemos pagar y morir por agotamiento (de tanto ver tiendas).


El caso fue que he descubierto que una puede sentirse sexualmente atraída por un objeto (en este caso, un preciosísimo vestido de encaje verde oscuro de 128 dólares, éste concretamente -por cierto, en rojo también me vale, por si os sentís generosos; llevo una L-), he vuelto a beber café (MAAAAAAAAL, recordemos los últimos 4 meses del erasmus, el estado deplorable y la casi úlcera de la dieta café-pizza-cerveza-café-...) y he dejado de sentir el meñique el pie izquierdo. Ojalá fuese una broma, pero no; si mañana a estas horas sigue sin responder, lo corto y a otra cosa.
Ayer, pues, como iba diciendo, fue agotador y terminó con una conferencia de Kevin Spacey en la universidad (previa compra de entrada, porque su caché no se paga solo), una charla que fueron risas y que nos sacó de la uni a las ya 10.30 de la noche, cuando mi cerebro ya hacía rato que había colgado del cartel de "Game Over".
Volver a casa paseando, cruzar telarañas gigantes y conocer a los sobrinitos de Ella Laraña solo fue un bonus. Holy shit again, puto miedo de arácnidos mutantes, yo mañana ya me puedo buscar una ruta alternativa para ir a clase o quedarme para siempre en casa. O caminar solo hacia la derecha.
Pues eso, que saltamos de un día de compras por la urbe a un domingo en que he comprado pan de molde, he pasado el aspirador y he preparado mi exposición sobre el humor en La ciudad de los prodigios (libro que ya se está poniendo cansino, por cierto). El contraste es poderoso.

Ahí os quedáis, que son las once y cuarto y yo mañana madrugo. Ya estoy pensando en el rico desayuno que tomaré, porque yo soy así: ansiosa.
Buenas noches a todos, soñad con los angelitos. O con Christian Bale, yo ahí no me meto. Abrazos de luz para todos.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Not a bad life.

Hay tanto que quiero compartir con vosotros hoy...
En primer lugar, diré que escribo a raíz de una serie de comentarios que me ha hecho Cris, la infame Cris, y ya que hoy se sitúa un año más cerca de la muerte, pues me he sentido en la obligación de contentarla.
En segundo lugar, empezaba a sentirme un poco culpable, porque hace tiempo que no actualizo. Ahora me siento culpable, pero porque debería estar haciendo los deberes (suena retro, pero es verdad). Se me acumula peligrosamente el trabajo de cara a la semana que viene y esto no puede ser. Con un poco de suerte, descargará la tormenta que internet me lleva prometiendo una semana y así, al menos, no me sentiré culpable por pasarme el día en casa.
Y es que, amigos, no importa lo muy entrañable que sea el sitio al que vayas si no tienes con quién compartirlo. Un fin de semana en que todo el mundo tiene planes se acaba convirtiendo en un coñazo con todas las letras, porque ir a ver cosas o a tomar café o al cine tú sola... como que pierde encanto. Y gatos no puedo tener, lo pone en el contrato de alquiler.
Lo cierto es que las cosas van cogiendo forma poquito a poco, como esa habitación que antes parecía fría y desangelada y que ahora, con ligeros toques decorativos, ya va reflejando mejor mi verdadero yo. Atención al mobiliario:


Me entusiasma también lo que viene siendo el edificio, por dentro y por fuera, porque estamos rodeados por árboles llenos de ardillas, bandadas de gansos, murciélagos y mapaches que lo hacen todo taaaaaan entrañable... Por no hablar de los pasillos, que me siento como si Jack Nicholson fuera a salir del ascensor con un hacha en cualquier momento.

Decidme que no es igual que el Overlook de "El resplandor", venga, os reto. Un día me encuentro un "REDRUM" pintado en la puerta y me da una embolia.

Otro suceso importante: creo que seré conferenciante fija en la HP Conference de Chestnut Hill College el próximo mes. Me va a llevar dos horas llegar al sitio y dos horas volver, pero creo que valdrá la pena. ¿Que de qué voy a hablar? De fanfics, claro. ¿Conocéis a alguien más capacitado por estos lares?

Si hablamos de las clases, hablamos de mis niños. Tienen casi mi edad, pero me gusta llamarlos así, porque están como pininos, oigan. Maldad no sé si tendrán, pero picardía cero. Aun así, tengo muchas esperanzas puestas en ellos, sobre todo de cara a que dejen de escribirme "difficulo" en los exámenes cuando quieren decir "difícil", por ejemplo. También podrían abandonar lo de "comer banana por la mañana" porque no suena a lo que en realidad quieren decir.

Las clases como alumna ya son otra cosa, porque como lo que tienes que estudiar lo decide otro, pues es como ser un Sim pero sin meter al bebé en el horno ni nada parecido. De todas formas, salvo por una asignatura que todavía no tengo muy claro de qué va (y creo que haré mi presentación, mi ensayo y probablemente acabe el semestre sin llegar a enterarme), casi todo me gusta bastante. Tienen estos enfoques participativos de que hay que hablar y discutir y eso. Yo, que vengo de UniOvi, esto de que me pidan hacer cosas más de dos meses al año no lo acabo de ver, pero bueno...

Para cerrar os informo de que he localizado la tienda HotTopic. Mal. Maaaaaaal. MAL. Tienen de todo de Doctor Who y de Harry Potter. Maaaaaal. Ya tengo tarjeta de socia y unos pendientes con forma de destornillador sónico.
Esto va a ser aquí a mi autocontrol lo que el Sugar en Budapest. Y siendo atea, a ver a quién le pido ayuda yo ahora...

En fin, besos para todos menos para los que no habéis salido el primer día de San Mateo. ¿De qué vais?


jueves, 28 de agosto de 2014

Americanos...

Sí, sí, así como lo digo, "Americanos...". Cada día me fascinan más, los que penséis que las películas exageran estáis muy equivocados, porque lo estoy viendo con mis propios ojos: ¡juegan al frisbee! Quiero decir, ¿hay algo más lamentable que jugar al frisbee (si no es con tu perro)? Pues ellos lo hacen, se esparcen por el campus a la una de la tarde, después de meterse un fabuloso almuerzo entre pecho y espalda y cuando más casca el sol y ¡zasca! A jugar. No entiendo por qué no se han hecho documentales.
Estoy intentando sumergirme en la cultura de aquí, pero me desconcierta. Comidas enormes y deliciosas capaces de taponarte 6 arterias de un mordisco (deberíais haber visto el sándwich que me cené anoche: todos los quesos conocidos por el hombre con un poco de bacon bien tostadito, ahora no siento el corazón), gente rubia y sonrosada que es hiperexpresiva e hipereducada, que me llamen Miss Claudia (vaya telita)...
Dejando a un lado esto, a lo que planeo dedicar toda una tesina psicológica si me dejan, está la otra cara de la moneda: el trabajo. En primer lugar, como estudiante: llevo una clase de cada asignatura y ya estoy acojonada. Viniendo de UniOvi, donde me pasaba el año sin dar palo al agua hasta que llegaban los exámenes, aquí quieren que haga cosas y participe y hasta que atienda. ¿Qué extraño sistema es este? Así corro peligro de aprender algo y eso me preocupa, yo pensaba que mi misión en la vida era estar guapa y encandilar a un baronet, pero ahora resulta que tengo que leer, presentar cosas, hablar de temas de los que no tengo ni pajolera idea y encima hacerlo todo bien para que no me baje la media y me quiten la beca. Echo de menos la era decimonónica en que solo hubiera necesitado un corsé y una sombrilla.
También está la faceta de profesora. Esta semana he dado mis primeras tres clases y en el aula no se sabía quién estaba más asustado, si ellos o yo. No es nada fácil plantarte ante 15 universitarios novatos para explicarles cosas que, en realidad, tampoco les importan mucho (salvo a dos o tres que quieren ligar con morenas durante las vacaciones). Ser profesor tiene mucho de ser actor, hay que mantener entretenidas a las masas, porque tú les estás poniendo nota, pero sus resultados van a decir mucho de ti (a tu jefe y al mundo en general). Tengo miedo a hacerlo mal y que no aprendan nada.
No todo es malo, nada más lejos. Son muy buenos chavales, tímidos, pero se esfuerzan por no dejar que el silencio se instale en la clase cuando hago una pregunta y eso me gusta. Creo que no acaban de pillar mi sentido del humor (a veces flipan), espero que eso cambie poco a poco, porque están tan tensos al principio que de verdad creo que necesitan reírse más de todo en general.
Menos mal que no estoy sola en mi desconcierto: hemos empezado nuevos tres en este programa de TA, así que hablar con J y con R me tranquiliza y me inquieta a partes iguales, porque a ellos también les pasa que les falta tiempo para darlo todo, que iban asustados al principio y que tienen mucho que contar, pero los dos tienen más experiencia y creo que aburren menos a sus alumnos que yo (porque estoy loca y cuando hago un comentario extraño se ríen, pero por lo demás, al empezar de cero, hay muy poco margen para trabajar). Mis pobres nenos...
Básicamente eso. El ocio bien, hoy es mi día libre y pienso pasarlo haciendo la colada y tirada en la piscina. Puede que vaya a comprar leche también si me siento inspirada, pero no prometo nada. A y F me han enseñado dónde viven las cervezas, que también es algo vital. Un día los canonizo.
Ya está, así cierro. Besos para todos menos para los que os quejáis que quedan pocas vacaciones, ¡a remar os pondría yo!


sábado, 23 de agosto de 2014

Filadelfia

Sí, sí, sé que hace más de un año que no doy señales de vida, pero en mi defensa diré que volver del erasmus fue extremadamente traumático y necesité cada segundo de mi tiempo para superarlo (así como numerosos litros de zumos de cebada y croquetas).
¿Pero ya estoy aquí! Y por aquí, quiero decir en internet, porque en casa casa no estoy, me he ido a las Américas. Retransmito desde las cercanías de la ciudad del queso, donde empiezo a estudiar y trabajar el lunes, tras una dura semana de orientaciones que me han dejado patidifusa. Todavía no he empezado y ya tengo trabajo atrasado: yo soy así, inesperada e inescrutable.
¿Qué os puedo contar? He venido con una beca, estudiaré un máster en Estudios Hispánicos (que es como irse a Hogwarts a cursar Estudios Muggles) y daré clases de español a los pininos de primer curso. Ya he visto sus caritas inocentes en las listas de la web, no saben aún que la universidad corromperá sus almas y los llevará por una vida de disimulada perdición (si la viven como tiene que ser, claro). Me alegrará poder colaborar con ello.
Tengo muchos compañeros muy simpáticos en el programa, como mis mentores y ahora también vecinos A y F, dos pobres a los que he atormentado todo el verano a golpe de e-mail: que si duda por aquí, que si piso por allá... Yo ya tendría ganas de haberme asesinado por pelma desde hace tiempo. Han llegado aquí ayer tras unas merecidas vacaciones en la tierrina, que es de donde somos todos.
Por otro lado... vivo con una vietnamita (y su novio acoplado hasta fin de mes). Son majos, pero cuando se gritan en dialecto oriental me acuerdo de la madre de Sheldon diciendo "Los orientales son gente inescrutable" porque no pillo ni las comas. Eso sí, ya hemos tenido una aventura los tres juntos, a mi siguiente relato lo titularé "La llave del mal... etero" y cuenta la historia de cómo metiendo las bolsas de la compra en el coche, Linh (que es la oriental) cerró el maletero y se dejó las llaves dentro, lo que nos llevó a tener que esperar durante dos horas y pico en el aparcamiento del supermercado hasta que un cerrajero vino a echarnos un cable (un chaval muy parecido a Theo James, todo hay que decirlo, así que bien). Fue muy emocionante.
Lo malo que tienen es que cocinan cosas que apestan y es un olor que se impregna por todas partes creando un ambiente complejo. Pero lo llevo muy bien.
Y más o menos en eso quedamos. He saqueado Ikea, he visto ranitas, me estoy relacionando con gente nueva que me saca años de ventaja, tanto en edad como en experiencia en este trabajo, y me he apuntado a la cosa más friki que he podido encontrar por estos lares: la Harry Potter Conference anual de Chestnut Hill College, que será el 17 de octubre. Como ponente, claro, para hablar de fanfics, porque ir de espectador es para los débiles.
Hablando de lo cual, debo informaros de que mi universidad tiene equipo de quidditch. No es broma. Tengo sentimientos encontrados, es que no dejan de sorprenderme: entre que tiene un cementerio de curas en mitad del campus y esto, creo que he hecho la elección acertada.
Voy a parar hasta que me cuenten algo nuevo desconcertante del sitio, que, por cierto, está rodeado de bosque por todas partes, así que hay muchas probabilidades de que salga un asesino en serie de entre los árboles y empiece a repartir hachazos. Americanos...
Besos para todos menos para los que no vais a ver YA el nuevo capítulo de Doctor Who. In Capaldi we trust.