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domingo, 10 de mayo de 2015

I. Am. BATMAN!

Érase una vez que se era un fin de semestre bien ansiado. Los jóvenes trabajadores del SAC 329 desesperaban por disfrutar de un poco de tiempo libre, la vista empezaba a nublárseles al notar que los días parecían no avanzar  para liberarlos y la ingente cantidad de trabajo por hacer crecía cada día. Hasta que, de repente, el hada académica dijo "Hasta aquí hemos llegado" y puso fin a la tortura. Pronto, los estudiantes se encontraron con tanto tiempo libre en sus manos que solo supieron afrontarlo con cerveza, fiesta y desayunos cerdiles, suspendiendo exámenes finales a alumnos descarados y quejándose del calor maquiavélico que los acechaba. Para compensar, eligieron hacer un surtido de planes en escala ascendente de tiempo, dinero y espacio hasta que se dieron cuenta de que, lo más probable es que solo hiciesen uno o dos de cada diez. Y fueron felices y comieron perdices.
FIN.


Obviamente esta es una versión muy simplificada, pero bastante ajustada a la realidad.
Una vez corregidos los exámenes finales, solo queda mirar el verano y decir... ¡puñeta! ¿Qué hago con este tiempo libre? Es por la falta de costumbre, no sé manejarlo. Por ahora, tenemos una barbacoa esta tarde (americanos...) y un viajecito a Coney Island planeado para el miércoles (al que espero que se nos una Mñ, que ya sería pecado estar aquí al lado y no vernos) que incluirá una parada en el Skylight diner donde las tartas tienen el tamaño de bebés recién nacidos. También me veo en la necesidad de reservarme el viernes para trabajar en el cole (...), el sábado para ver cómo se gradúan los que son plenamente libres (... ...) y el domingo para hacer la maleta (JA!), porque la semana que viene empieza la aventura gaditana. Este viaje me genera miedo e ilusión a partes iguales. Hasta Hubert, el coordinador de internacional que es adorable (y whovian), me ha deseado suerte con mis 26 chicas en un autobús. 


Pero no hablemos del futuro, pues me produce inquietud existencial. Hablemos del pasado o, lo que es lo mismo, los dos días que he pasado rodeada de frikis a nivel industrial en la ComicCon de Philly. Puedo decir que he visto cosas de todo tipo estos dos días. He visto cosplays fabulosos (Doctores, Roses, Salad Fingers, Peggy Carters, Harley Quinns...) y otros muy inquietantes (como Sailor Moons, Spidermans o Robins que, sin duda, empezaron a devorar a sus propios hijos hace veinte años pero no han querido abandonar las mallas). He visto actores y actrices súper majetes que sabían disimular su miedo (Katie Cassidy es preciosa, Hayley Atwell es amor, Stephen Amell es amor y un poco bajito, Ben McKenzie es sexy, los gemelos Phelps son MÍOS). He visto al doblador original de Batman subirse a una mesa para gritar "I AM BATMAN! I AM THE NIGHT!" a su público. He visto un barco pirata y el coche del Batman de los 60. He visto la Máquina del Misterio. He visto gente que se dedica a zombieficar peluches. He visto a Son Goku y sus colegas pululando libremente. He visto a los maquilladores de El Hobbit haciendo props a gente indefensa. El gato de Cheshire me ha maullado. El Noveno Doctor me ha investigado la camiseta.
También me he comido un McFlurry.
Lo que quiero decir es que cuando anoche pillé la cama, fui la persona más feliz del mundo. Estaba agotada, estos niveles de frikismo son tan elevados que hay que entrenarse el resto del año para poder soportarlo. Gracias a Odín que yo ya venía con mucho equipado de serie.


El año que viene yo también me hago un cosplay, tengo que empezar a pensar en cosas más frikis de lo habitual y mirar a ver qué me traigo de Oviedo este verano. 
Mientras tanto, la búsqueda de piso continúa, aunque sería más fácil encontrar las Reliquias del a Muerte que una habitación amueblada en algún sitio decente. No entiendo por qué la gente no contesta cuando les escribes, con un "ya hemos alquilao, pasamos de tu culo" sería suficiente para seguir con mi vida, pero no hay manera. Yo, así, no puedo trabajar.
Solo espero no acabar en la calle, que aquí los inviernos son muy duros.
En fin, sus dejo a lo vuestro, estoy muy ocupada viendo Crónicas Vampíricas y flipando en dolby surround. Está claro que Nina Dobrev se va a marchar a lo grande de la serie. 

Besos y abrazos, hoy en general, que estoy de buen humor. 

viernes, 24 de abril de 2015

Sangre de gallo y cañas con limón

Ayer me ungieron en una secta hispánica. Suena a argumento de Embrujadas, ya lo sé, pero es real como la vida misma. Nos hicieron desfilar (pero sin música, por la falta de presupuesto) con una vela en la mano, encenderla en un cirio gigante, aguantar el discurso de costumbre, ponernos colgajos con los colores de la bandera de España, firmar libros de visitas y cantar el Cara al Sol. Bueno, esto último no, pero habría sido la guinda, ¿no? Al menos nos dieron pincheo, pero sin vino (por lo de la falta de presupuesto otra vez, cabrones...). Fue todo muy emocionante, el tipo que nos dio la charla era súper majo, estábamos todos monísimos de la muerte y yo casi reviento de aguantarme la risa. De hecho, salgo pasándolo fatal en todas las fotos, con lo poco expresiva facialmente hablando que soy yo... Claro que, cuando incluso el cabecilla de la secta tiene problemas para no reírse en mitad de su presentación, pues como que te sientes mucho más justificada. Yo lo que noté fue una grandísima carencia de sacrificios rituales, ¿qué ha pasado con los viejos tiempos en que se necesitaba la sangre de una virgen y eso? ¿Ni destripar una cabra ni nah?

Sectas a mí...



En otro orden de cosas... This is the end, my only friend, the end... ¡Fin de semestre! ¡Aleluya! ¡Libres domingos y domingas! Ejem, perdón. Quiero expresar mi emoción por la llegada de las vacaciones. Gracias, gracias, gracias. No es que trabajar, estudiar y esas cosas de la plebe no sean maravillosas, pero donde esté un buen daiquiri tirada en la terraza tostando al sol, que se quite lo demás. Me estoy convirtiendo en casta, ya lo sé.
Lo único malo de esta recta final es corregir cosas, porque de repente llueven redacciones, exámenes, pruebas orales (que suenan más interesantes de lo que en realidad son) y otros rollos que nunca habríais imaginado. No sé yo si esto de dar clase es tan guay como parecía al principio, Creo que voy a dejarlo, volverme a España y opositar para una plaza en el Ministerio del Tiempo, que me parece que cotiza bastante. Trabajar codo con codo con Rodolfo Sancho me motivaría más que los tés gratis que me ofrece el departamento de español, qué queréis que os diga.
Pero no, la vida no es tan emocionante, y por eso estoy aquí soltando un rollo el viernes por la noche, después de haber hecho la colada, corregido exámenes y comido una hamburguesa, cuando en realidad debería andar por ahí, bebiendo chupitos y bailando encima de las barras de los bares.

Betty White es mi animal espiritual

Esto me lleva a la tercera parte de este soliloquio: Cádiz. Me marcho, nenes, trabajo de verano en la ciudad del amor (para mí cualquier ciudad en la que me den tapas es del amor, que quede claro). Me quedan tres semanas para ir a hacer de niñera de 26 mujeres en efervescencia hormonal, ponerme morena, comerme marrones (que son inevitables, como el viento y la muerte)  y tomarme unas cañas. Terraceo, terraceo. Afortunadamente para mí, mi prima K andará por esos lares y podrá mostrarme las delicias del sur (como buena nativa de Invernalia, para mí esto es como adentrarse entre los Dothraki). Nada será tan sencillo, pero será una buena experiencia. Y así puedo subirme un finde exprés a ver a la familia, que buena falta nos hace tener un cara a cara. Creo que mi madre ya no recuerda mi bello rostro y quizás mi hermana haya acampado en mi cuarto. ¡Se impone una parada para reconquistar mi territorio (y comer un cachopo)!
En realidad, ya estoy a un tiro de piedra de pasarme por los praos (el 17 de julio llego de verdad), pero un pequeño avance no hace mal a nadie (pensad en ello como en el tráiler). Además, les debo a mis padres y mi hermana tantos regalos atrasados que me van a confundir con uno de los camellos de Melchor (y viniendo del sur... bueno, no he dicho nada).



Además, quiero dejar constancia para mis queridas y filológicas S y M de que utilicé vilmente a nuestro fascinante DesEsseintes para rellenar una presentación hace dos semanas. Y gustó. Está claro que el episodio de la tortuga puede conquistar a cualquiera, Desi suele tener ese efecto sobre la gente.
Y, a la vez, es necesario recalcar que S se ha convertido en una SUPERESTRELLA DE LA LITERATURA. Todos los que me estáis leyendo, enrollaos y colaborad extendiendo su palabra, porque nada de lo que ella haga puede ser malo: http://www.trabe.org/llibru.asp?id=2210 
Nunca os pongo deberes, así que no os pongáis pejigueros y haced lo que os digo, que para algo estáis en mi blog. Todos estamos tan TAN orgullosos de ella que daremos el coñazo diariamente con "Las costumbres vacías" hasta que sea tan popular que Pérez Reverte sienta la necesidad de insultarlo. De nada, S.


Con esto os dejo. Seguro que se me quedan cosas en el tintero, pero es que estoy viendo temporadas viejas de Embrujadas y no puedo prestaros más atención. Además, estoy mirando en un mapa a ver dónde acabo mañana, que me voy a ver un piso. El anuncio parecía normal, pero si no escribo nada antes de dos meses, es que eran asesinos en serie y estoy descuartizada en su sótano. Decidle a mis padres que los quiero.
Besos para todos menos para los que no estáis pensando en folixa. Ya es hora.

jueves, 26 de marzo de 2015

Las feministas son amigas, no comida.

Hoy un grupo de feministas me ha dado de cenar. No es que yo lo fuera pidiendo, es que han preparado una conferencia de Gender Studies (que es como decir que he ido a hablar de mujeres y hombres y viceversa con otros pringadillos como yo), Cr y yo hemos hecho nuestras ponencias y a cambio nos han dado pollo parmesano con verduras, tarta de chocolate, limonada y cupcakes de red velvet. A mí, me ha compensado el esfuerzo de hablar de literatura en inglés, he recuperado todas las calorías perdidas.

Lo que pasa es que cuando vas a estas cosas siempre hay alguien raro. Siempre. Si no lo identificas, probablemente seas tú. En este caso, Cr y yo fuimos testigos del más extraño video jamás creado para ocasión semejante. Yo me esperaba mujeres furiosas, reivindicación, "me gusta ser mujer" quizás algún desnudo integral que reivindique el potorro como icono posmoderno. Bueno, pues ha sido muy desconcertante y no quiero recordarlo, porque me arden los ojos. Solo diré que aquí son todos tan políticamente correctos que decirle que no a un jandicapado (handicapped para los que sois guays) parece el equivalente a quemar cachorritos en la hoguera. En fin...

Whatever...

Venga, que sí, que ya, que hacía eones que no actualizaba. ¿No os dais cuenta de que es la historia de siempre? Jodó, qué pesaditos.

El caso es que he pasado una etapa complicada, por so y por arre. El domingo por la mañana mi padre me llamó muy temprano para decirme que mi abuela había muerto. La mujer llevaba unos días bastante pachucha, pero parecía que se recuperaba bien y... Fue un día bastante duro en general y no es que los posteriores hayan sido fáciles, pero hacemos lo que podemos. Vosotros que aún estáis a tiempo, llamad a vuestros abuelos y probadles que os acordáis de ellos. Es solo un consejo.

También he tenido una buena noticia, la semana antes de esto me comunicaron que había quedado tercera (empatada) en el concurso de novela Contacto Latino de la Editorial Pukiyari, siendo la primera mujer en ser premiada. Me alegro por Mate y Jane, que fueron capaces de seducir a alguien con sus chaladuras de yonkis intergalácticos.

Como podéis comprobar, llevo unos días emocionalmente confusa por la mezcla de acontecimientos. El martes, por ejemplo, asistí a lo mejor que se ha hecho sobre un escenario jamás: Der bestrafte Brudermord, o lo que es lo mismo, una versión cómica de Hamlet hecha con marionetas. Vamos a ser sinceros: los americanos nos sacan años de ventaja, porque esto un europeo no lo habría hecho jamás. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba algo tanto (pensad lo que queráis, pero reflexionad al respecto).

Confusión emocional.

Sea como fuere, mi mente preclara ahora mismo asimila solo dos cosas: una, que llegan mis 5 días de Pascua para gozar la semana que viene, y dos, que ya me puedo poner las pilas a hacer cosas, que hay que entregar ensayos finales y yo estoy aquí sentada en YouTube. Ah, no, son 3: me encantaría cobrar de una buena vez, que es lo que me da la vida generalmente (y para comer).

Eso sí, entre que cobro y no, mis alumnos me regalan grandes momentos. De ellos he aprendido que una tiene "una amiga corta" (que no baja), que los Reyes Católicos "conquistaron al último moro de Granada" (con sus dotes de seducción) y que los árabes "inventaron las zanahorias" (los fabricantes de zumos les deben tanto...). Es que son infinitos en su sabiduría...

Además, el día 9 me toca exponer cosas (naaaaaaazis, Peter) sobre Octavio Paz en poesía hispanoamericana y el 11 me toca ya hablar en otra conferencia. Mi tema elegido es DesEsseintes, mi mejor amigo de quinto de carrera y el único hombre capaz de sorprenderme, fascinarme y horrorizarme aleatoriamente pero de continuo a  partes iguales. Hola de nuevo, viejo amigo. Sara y María estarían tan orgullosas...

Si me vierais ahora mismo, en pijama y viendo monólogos de Eva Hache en el sofá, comprenderíais que mi nivel de actividad no es muy colaborativo con las causas. Yupi. Mierda.
Bueno, al menos ya le he puesto título a uno de los ensayos. Os daré una pista: es una frase de una canción de Karina (porque yo soy así, creativa y nostálgica)



De todas formas, olvidándonos de este futuro diabólico, si nos remontamos un poco más al pasado, puedo hablaros de la semana que Agapita pasó durmiendo en mi sofá. Fue muy emocionante: experimentamos las cuatro estaciones en ocho días, conocimos 3 ciudades y nos bebimos nuestro peso en alcohol. Fue divertido, pasamos una noche en Nueva York, durmiendo en un hotelazo de 5 estrellas que me ha hecho decidir dejar la literatura y casarme con un viejo millonario, porque yo ya no sé viajar de otra manera. Fuimos de compras a porrón, comimos mazo (sobre todo dulces, que ye lo guapu) y bitcheamos (es decir, que criticamos y nos quejamos de todo).

A y J flipaban en colores con Agapita (y ellas que pensaban que yo era especialita...), que es famosa por su proverbial encanto y dulzura, ¿cierto? Jé, claro. El viaje a Atlantic City y la moña del primer día en la zona histórica de Philly pasarán a la posteridad. También la tormenta de nieve que nos tuvo atrapadas en casa un día entero (y en que nadie, ni siquiera los chinos, querían traernos comida a casa), la narcolepsia galopante de Agapita o su dominancia a la hora de ponerme Gran Hermano Vip (ya os digo que he olvidado cómo multiplicar y ya no recuerdo cómo hablar alemán).  Fue lovely que te cagas, espero que ella lo haya disfrutado igual :)

Agapita en un gif.

Creo que voy a parar aquí. No voy a contaros que tengo un nuevo bolso amante rosa, que estoy enganchada a la serie sobre Isabel la Católica o que hacer listas sobre alergias para el programa de verano en Cádiz está sobrevalorado (sí, pavos, me voy a trabajar un mes en verano a Cádiz, por lo menos tendremos calorsito, mi amol). Tampoco voy a explicaros el diluvio que está cayendo, solo os pido que traigais vuestra pareja de animales, que el arca zarpa al amanecer.

Y, desde luego, no pienso transmitiros mi cabreo galopante por culpa de la gente. Por lo visto está muy de moda asumir que si te mienten jamás te enterarás. Es eso o que sudan pensando que les pillen, vamos. Lo que quiero decir con esto es que SI CONOZCO A ALGUIEN, HABLO CON ÉL/ELLA, así que no asumas que no me voy a enterar de las cosas. En este sitio, el que no corre vuela, pero estas cosas siempre salen a la luz. Me cabrea mucho que me oculten las cosas. Solo digo eso.

En fin, ya os hablo más cuando me dé la gana. O el mes que viene. Según caiga.
Besos para todos menos para los que coméis sin engordar, vosotros sois antinaturales y el karma volverá a por vosotros.

domingo, 15 de febrero de 2015

Love is in the aire

Hola, queridos. Cada vez más larga es la espera antes de que publique nueva entrada, lo sé, pero el ocio es poderoso, el trabajo es abundante y la vagancia es suprema.


Además, he de ser sincera: si actualizo hoy es porque ayer A y J me echaron en cara que hace mucho que no subo nada, y como hoy la máxima son -8º y no pienso salir de casa ni aunque venga Bradley Cooper a sacarme de paseo, pues aprovecho y escribo. Veamos cómo puedo poneros al día sin perder ningún detalle importante en el proceso...

Empezaré por la china que había acampado en mi sofá (este será el título de mi próxima novela). La tipa se ha quedado un mes. UN MES. Un mes de "Este fin de semana ya debería poder volver a mi casa", "Mi casera me ha dicho que unos días más", "El sofá está cogiendo la forma de mi culo"... Claro, chicos, ya llega un punto en que una pierde el zen. Resulta que la china estaba viviendo en una habitación en casa de la que también es su jefa, pero sin contrato para ninguna de las dos cosas (ni el trabajo ni el alquiler), lo que hace que, si la otra quiere echarla de su casa para remodelarla y convertirla en la mansión de los Sims, pueda hacerlo sin represalias. Y yo lo sentí mucho por toda la movida que es para ella, pero es que lo de vivir sin contrato es de idiota de manual. Así que después de que la tipa estuviese un mes apalancada en mi sofá, que parecía un hippy en Sol, tuve que ir a mi compañera de piso y marcarme un Ernesto Sevilla con ET: Tú amiga esta que lleva un mes apalancada en el sofá... ¿no se iba ya? Tanto "mi casa, teléfono"...
Bueno, conseguí que se fuera a darle la turra a otros, pero dos días después llego a casa y me la encuentro en la cocina con el portátil y haciendo llamadas de teléfono buscando un piso nuevo. Y yo digo... Mírala, mientras estuvo aquí acampada no movió un puto dedo por salir de mi casa, pero si la echo entonces se pone las pilas, ¿no? Esto es la leche...


(Bueno, lo de "whore" es excesivo, pero la idea es la misma)

Por otro lado... ¡terminé de echar becas, escribir artículos y llorar sobre una botella de vino! Ahora empiezo el proceso de escribir ensayos para clase, preparar presentaciones y buscar becas que solicitar para cuando acabe el máster. Para los de escritura creativa tengo que escribirles algo original e inédito de 20 páginas donde demuestre un gran talento para la escritura. Me gusta que ante todo no me presionen, piden más para un máster que para ganar el Planeta. No sé por qué, pero estas solicitudes sonaban mejor en mi cabeza. Más que nada porque me voy a dejar una cantidad de pasta, tiempo y esfuerzo en solicitar cosas que va a ser de traca. Cosas de la vida... ¿El lado bueno o silver lining? Que J y yo enloqueceremos juntas y compartiremos celdas contiguas en algún asylum.

Más cosas. Nuevos alumnos. Me gustan, son de nivel intermedio y sonríen como si me entendieran, lo que es encantador y más de lo que hacían los de introductorio. Tengo unos cuantos que saben mucho y otros pocos que están más perdidos que un pulpo en un garaje, pero por lo menos lo intentan. Y luego tengo dos o tres pasotas que van de sobrados y están a dos puntos sobre cien de suspender los exámenes. Son demasiado guays para estudiar, yo lo entiendo, a mí me pasaba, pero por lo menos disimulaba un poco para que el profesor no me cruzase. Tienen menos picardía... Pero no pasa nada, porque este semestre he decidido estar zen a tope, me va a dar igual poner una A que una F, a final de mes seguiré cobrando y en mayo seré libre y feliz, así que ante todo mucha calma. Eso sí, si me estropean el zen, me aseguraré de que tengan tantos deberes que deseen haber entrado a trabajar a McDonalds. Y ya :)


Otra cosa, mariposa: Ágave llega en dos semanas. Nos vamos a ir a Nueva York, nos vamos a convertir en súper ricas y famosas, a vivir una vida llena de glamour y a renegar de nuestro pasado de clase media. Luego tendremos una gran discusión, nos separaremos y entraremos en un periodo de decadencia, y dentro de 20 años anunciaremos nuestro reencuentro y volveremos a ser ricas y famosas. ¿Cómo lo veis?
Bueno, lo que sí es verdad es que viene y que nos vamos a la Gran Manzana, así que ya os contaré cuando nos detengan o lo que sea.


En el mientras, tengo otra historia para vosotros: el amor en los tiempos de whatsapp. Vamos, que love is in the aire. Hace una semana J, C, A y yo presenciamos una propuesta de matrimonio en el campus, todo muy americano, con la rodilla hincada en el suelo, lágrimas, un anillo, una vieja haciendo fotos... Yo, no lo puedo entender, ¿qué tiene de romántico que tu novio te saque de casa a menos tres grados para ir a dar el espectáculo en mitad de un parque? ¿Esto mismo no se lo podía haber preguntado los dos calentitos en casa, tomando leche con galletas y viendo King Kong en la tele? Yo creo que lo de proponer en público solo es una forma de asegurarte de que te digan que sí, porque a ver quién es la guapa que se niega con todo el mundo mirando. Cobardes.

Pero la cosa mejora, porque ayer, pese a que A, J y yo pasamos el día de compras, comiendo en fancy places y bebiendo cócteles antes de las cuatro de la tarde, fue San Valentín, y eso aquí es una cosa muy seria. Podías ver a hombres (porque siempre eran ellos) cargados de flores, globos, bombones, peluches y sabe Dios qué más por la calle. Evidentemente trataban de compensar algo, o no haría falta tanta parafernalia (botella de vino y a encamarse o potrarse, como dice A- todo el fin de semana, ¿a qué tanta tontería?).
En la universidad han hecho lo de los singing Valentines, que significa que el viernes, en mitad de clase, cuatro tíos con pajarita aparecieron y le cantaron una serenata a una de mis alumnas de parte de alguien que la adora. Con todos mirando. Y riendo, claro. Y con ella intentando mimetizarse con el entorno. Muy emocionante todo. Americanos...


Lo que sea, así son las cosas y así se las hemos contado. Seguro que se me están olvidando anécdotas, pero ya vendrán a recordármelas, tranquilos. Ahí os quedáis, que yo me voy a hacer sopa, ver una peli de Isabel Coixet y preparar clases para las dos semanas que quedan antes de las VACACIONES. Son un rayo de esperanza al final del túnel. También debería recoger la colada que tengo secando por toda la casa, más que nada por si viene algún extraño que no se encuentre mi sujetador colgando de ningún sitio...
En fin, besos para todos, un abrazo para los guapos, 50 sombras de Grey para los desesperados y nada para los que ayer mojasteis (os desprecio). Hasta la próxima.

lunes, 19 de enero de 2015

Hakuna Matata

Es lo que llevo tres días diciéndome. Los fines de semana largos hace que entres en más conexión contigo misma... y con tu compañera de piso. Bueno, compañeras, porque ahora hay otra oriental en mi sofá. Y lleva ahí apalancada una semana; se suponía que se iba hoy, pero vuelve a estar en mi sofá. Creo que se están riendo de mí, porque no quiero ser borde y no me atrevo a preguntar rollo "Oye, tu amiga ¿no se piraba ya?", pero me estoy cabreando porque vivimos tres y solo limpia una. ¿Adivináis cuál?
Estoy mosqueada, menos mal que ha sido un fin de semana cuasi antisocial (salvo por el gocherío y las charadas del sábado por la noche).



Ya, ya lo sé, hace más de un mes que no cuelgo nada. Flagelación, flagelación. Tostador, Mono, mono, lencería (esto es una ilustración de mis procesos mentales tras la taranga de Nochevieja).

Acabar el semestre fue como hacer un sprint, con las entregas de trabajos, corregir los exámenes finales, comprar los regalos de Navidad y todos esos rollos que todo el mundo desearía evitar comiendo palomitas y viendo la tele en su casa (yo lo haría ahora mismo en mi sofá si no estuviese OCUPADO). Gracias a Dios o lo que sea, luego fue cosa de fiesta, aviones y panderetas.
En primer lugar, porque J se apunta a un bombardeo si la dejan: ¿vamos a la fiesta de F y C en su casa? ¡Claro! ¿Me puedo quedar a dormir contigo? ¡Por supuesto! ¿Desayunamos gochuno a lo bonzo y nos vamos de compras? ¡Naturalmente!
Lo bueno que tiene es que jamás llegamos a conflicto.
Ya os podéis imaginar el fin de semana antes de coger el avión, hice la maleta como quien juega al tetris y bostezando y me fui de casa (literalmente).

El viaje fue de traca, porque consistió en dos trenes hasta el aeropuerto, un avión de ocho horas y un tren de 5 hasta Oviedo. Para cuando llegué a los brazos de mi entusiasta familia, ya no sentía ni padecía. La peor parte fue sin duda en el tren a Oviedo, que se me sentó al lado un paisano de Palencia que no paró de hablarme de sus nietos ingenieros mientras yo agonizaba tras 24 horas sin dormir y un remake de La bella y la bestia en francés.

El caso es que Oviedo me dejó dormir 13 horas esa noche, para que Nochebuena fuese contundente, con esos karaokes que nos gustan tanto en la familia hasta las 5 de la mañana. Claro, una se emociona por ver a los abuelos, a los tíos y a los primos... y pasa lo que pasa (que acaba cantando a Melendi). Añadidle el hecho de que me bajé media botella de vino en la cena y una botella de cava tras los postres e imaginaos mi estado el día de Navidad: pensé que había muerto y estaba camino a la ultratumba.


Afortunadamente para mí, mis Filólogos Sin Fronteras estaban decididos a inmunizarme contra las resacas y decidieron provocarme otra al día siguiente. Yo iba con esta idea de "aún tengo jet lag, me tomo unas cerves, echo unas risas y para casa". Y lo hice. Hasta las 6 de la mañana, concretamente.

Por si fuera poco y para no perder ritmo, al día siguiente tuve espichota en el Terrastur con las sospechosas habituales... y Hugo (siempre lo añadimos al final de la frase, rollo corolario). Esperad que lo mejor llega ahora: tras una noche de locura y desenfreno (y bailar a saltos en la Radio durante unas dos horas), Hugo nos lleva a casa, me deja la última y nos quedamos de tertulia en el coche. Como somos unos genios, a ninguno de los dos nos da la cabeza para apagar la radio ni las luces hasta pasado un buen rato, un buen rato largo. Y cuando el señor va a arrancar una hora más tarde... ¡tachán, tachán! Se ha quedado sin batería. Y ya nos veis llamando al seguro para que vengan a poner las pinzas y toda la vaina. Total, que para cuando consigo meterme en la cama son casi las nueve de la mañana y mi reloj interno está bailando una chirigota porque ya no sabe si es de día, de noche, azul, verde o amarillo.

Pero bueno, por suerte, esto de que te presten atención es cosa de los primeros días, que luego se pasa la novedad y vuelves a ser el mismo despojo que siempre han tratado (cuando se dan cuenta de que has vuelto sin cicatrices ni marido rico). Eso sí, mamá y papá muy tiernos todo el tiempo con el "¿Qué quieres comer hoy?" que para mí es lo más grande que existe como muestra de afecto.
Y los días se fueron volando del calendario entre pitos y flautas (y mi hermana pequeña bailando por la casa, porque ahora va a ser bailarina profesional o mono de feria, lo que le ofrezcan antes).


La Nochevieja... bueno, ya sabéis cómo son estas cosas. Vamos a dejarlo en que vi y viví cosas que jamás habría pensado (principalmente porque tengo mejores cosas en que pensar), pero que me servirán algún día para un best-seller o para pagarle la universidad al hijo de algún psiquiatra. Menos mal que no hay nada que no cure un chocolate con churros y dormir hasta las cuatro de la tarde, aunque te levantes con mensajes en código. Mira que Neruda fue muy claro con su "Me gusta cuando callas". Si es que no se nos pega nada de lo bueno...
Por consiguiente a la juerga, y como suele ser tradicional, pasé los tres días siguientes con un gripazo que Dios tirita. Daba una penica verme...

Mientras estaba aún con el clínex en la mano, llegó Ágave, que es como mi hada madrina de la cordura y la indecencia (porque sí, niños, la mayor parte de las veces van de la mano). Vino con ganas de cafetear mucho y cotillear aún más, aunque siendo Oviedo como es, bien poco había para cubrir lo último. Poco, que no nada; siempre hay buenos temas que tratar comiendo churros, que es lo más español que conozco aparte de la tortilla, las señoras con bolsas de plástico en la cabeza cuando llueve y los malos doblajes televisivos.

Como podréis imaginar, después de tres semanas de vacaciones con este percal (al que añadiremos el haber obtenido al fin el título de la carrera -el mío es de edición nueva, firmado por Felipín, mientras que el de Sara es vintage, de Juanca-), volver a Philly no ha sido nada fácil. Bueno, a ver, en parte sí (ciudad grande, cosas que hacer, vida vida), pero en parte no, por eso de que la familia te despide en la estación de tren, te hacen llorar (cabrones) y te vuelve a tocar tomar comida de avión (que no es carne ni pescado, sino ambas cosas y todo lo contrario a la vez). Por suerte siempre se puede contar con J y A para sacarte de brunch ya el primer día, a gochear como nos pide el cuerpo, pasar frío y callejear en los alrededores del río congelado.

Y luego ya son todo clases, becas que tienes que echar pero no estás preparada, volver a la rutina, conocer a tus alumnos nuevos (que también tienen cara de susto, me dan ganas de golpearlos con un arenque) y comer patatas fritas con salsa ranchera antes de ir a echarte a los sofás de la sala de billares. Para todo lo demás, mastercard.

Básicamente, en esas andamos. Me voy, que es mazo tarde y yo mañana tengo clase de italiano, pero os dejo con un consejo para el nuevo año de la más grande: Lorelai Gilmore:


Abrazos para todos menos para los que no lloráis con la muerte de Mufasa, eso es de mala gente.

PD. Los Reyes molaron, pero desde que mi hermana ha crecido y ya no cree en la magia, han perdido cierto encanto...

domingo, 14 de diciembre de 2014

"He visto cosas que jamás imaginaríais..."

¿Os acordáis del monólogo de Blade Runner? Bueno, yo llevo acordándome de él varios días, empiezo a sentirlo una parte explicativa de mi vida en las últimas semanas. Sé que hace mucho que no escribo nada, pero es que me lían y al final hasta hago cosas. Veréis.

En primer lugar, la última vez que escribí os hablé de un Fake Thanksgiving, pero es que después de eso, fue Thanksgiving de verdad y nos montamos otra celebración, la Guarrest Thanksgiving Ever, que es algo muy típico español, porque cogemos una fiesta extranjera y la destrozamos (¿transculturación? ¿hibridez? ¿trastorno de personalidad?). Así que el 27 de noviembre del año de Nuestro Señor 2014, fui cordialmente invitada a la comuna hippy que tienen montada los TAs en South Philly, a comer patatas, beber vino y gochear vilmente entre pizzas y red velvet con bigotes postizos y tocados de gusto dudoso. A mí, que me registren, las normas las puso A y el gocheo lo trajo J, yo me limité a dormirme como una ceporra en el sofá en cuanto fueron a echarse.

Somos el paradigma del saber estar.

El caso es que después de esto llegó el Black Friday. Sí, la gente se vuelve muy loca y llega al amanecer en hordas zombies a los sitios para arrasar con todo, pero solo en los sitios para paletos, como el Walmart. Además tened en cuenta que nosotros... SOMOS ESPAÑOLES y eso significa que para un día sin clase en que podemos dormir, no vamos a salir de casa antes de las 10. Con esto quiero decir que primero desayunamos tortitas a lo bonzo (cortesía de C) y luego ya, con calma chicha, nos pusimos en movimiento. Es un día para ser gastizo, para qué nos vamos a engañar. Lo ves todo tan bonito por ahí puesto, decoradito con luces y colores y hace tanto frío que no quieres estar en la calle que al final, compras. En mi caso, cuando vi el sableo que le había metido a la tarjeta de crédito, me consolé pensando: "Lo necesitas, que winter is coming y tú tienes cuatro cosas endebles", pero aún así un poco sí que duele. Además, encontré el Barnes&Noble de Philly, lo que implica que de aquí a un par de meses habré muerto sepultada entre libros; ya me conocéis, no puedo resistirme a unos buenos tochos de precio razonable y allí he encontrado el rincón de las ediciones chu-chu-chuuuuulis (como diría Ralph). Qué chungo.

Después de esto, la vida siguió tranquilamente entre alumnos apijotados, clases desconcertantes, trabajos procrastinados (hasta el infinito y más allá) y convivencia mundana de apartamento. Voy a empezar con lo de los alumnos, porque os juro que me dejan con el culo torcío.
Vamos a partir de la base de que tienen entre 17 y 20 años y es la primera vez en su vida que viven sin mami ni papi ni perri que les ladre, lo que significa que tienen la misma madurez que una berenjena. Habiendo establecido esto, sumémosle el hecho de que tienen que chapar, porque llegan los exámenes y no hay otra, contando entre sus obligaciones la tarea de preparar una escena (tipo: de compras, en el restaurante, primer día de universidad...) para su representación para el examen oral de español. Yo sé que actuar no es santo de la devoción de nadie, menos aún cuando no tienes mucha confianza con tus compañeros. Pero si tu profesora te está diciendo que valora la creatividad, que quiere un mínimo de 4 páginas de diálogo y que está dispuesta a ayudaros con las correcciones, ¿no os lo curraríais un poquito? Por aparentar, al menos.
Bueno, pues yo llegué el día D a la hora H con mis niños y me encontré con gratas sorpresas, turbias sorpresas y malas sorpresas. Lo hicieron bastante bien, con sus chascarrillos (como las que querían ligarse al camarero porque era "romántico, atractivo, con buen estilo. Le gusta la piña colada y quedar atrapado en la lluvia" o el que en su primera cita con una chica dijo que "Steve Buscemi tenía unos ojos lindos" -lo cual me perturba-) y todo, pero yo cuando me llegan unos a decirme "Claudia, hoy no estamos preparados, lo hacemos mañana ¿vale?" (y encima en inglés) es que me quedo boqueando como un salmonete fuera del agua. WTF, amigos? ¿Desde cuándo elige el alumno cuándo se hace el examen?
Sin (más) comentarios.



Por el lado de ser alumna, también estoy desconcertada. No es una historia personal, pero nunca pensé que un profesor pudiera tener la cara de cancelar una tutoría sobre la marcha porque se va al teatro y luego negarse a corregir tu ensayo porque "ya es demasiado tarde". Mi no entender.

En el aspecto compañeril también ando un poco loca. Yo sabía que USA era un país muy teatral (por Dios, ¿habéis visto sus series de TV?), pero nunca pensé que compartiría clase con una drama queen. Por un lado, dices "al menos no me aburro", pero por el otro... nunca sabes qué esperar y alucinas a cada paso. Es lo que le da calidad a la clase. Solo voy a decir al respecto que, si abusas de tus compañeros, apochina con lo tuyo que ya tenemos todos una edad suficiente como para hablar las cosas, Pero con amor.


Sobre la convivencia de apartamento diré que estoy a un tiro de piedra de asesinar a mi compañera. Tiene 17 años y se le nota, por eso de que no limpia si no se lo dices, no recoge si no se lo dices, anda como una maraca que se le olvida todo constantemente (puertas, luces)... Esta sola duraría menos que un Stark en Desembarco del Rey. Yo no quiero hacer de mami, pero me veo con una úlcera pronto, así que tendré que ejercer. No es normal, echo de menos a mis alemanas adorables del Erasmus.

Pero pasemos a cosas más agradables: llegó el momento NYC. Sí, he estado viviendo en Philadelphia durante casi 4 meses y aún no había ido a Nueva York, ¿pasa algo? Ha sido por la falta de tiempo y compañía para no deambular sola por la ciudad, que es muy triste eso y La Lista de Schindler, ¿sabéis? Bueno, el caso es que M y su consorte vinieron a pasar una semana a la Gran Manzana y ¿cómo decir que no a un día de ocio tal? Así que madrugar mazo, autobús de dos horas y media y hola Nueva York. Fue un día de turisteo menor y un poco friki: paseamos la High Line, vimos el White Horse, pub donde Kerouac leía sus cosas y se cogía sus melopeas,visitamos los apartamentos de Sexo en NY y Friends, vimos cosas que jamás podremos comprar, comimos en un mexicano (restaurante, no persona) y luego fuimos al centro centro a ver el espectáculo de Saks y el Rockefeller Center. Todo muy navideño, con un frío de cagase y luces everywhere.


Y ahora llegamos al meollo de la semana, queridos: THE END.
THE END implica fiesta, y la fiesta entre nosotros está muy bien (al viernes por la noche en Radnor me remito, con su posterior resaca de la muerte que me tuvo inutilizada todo el sábado), pero la del Departamento es otra historia. Partimos de la base de que, así con una media de edad de la época de Salvados por la Campana, solo estábamos A, J y yo; seguimos con la historia de ver a tus jefes/profesores todos pedo bailando la Danza Kuduro o exaltándose por una partida de Trivial, acabamos con que intenten reteneros, cuando intentáis marcharos, para que baje la media de edad de la sala. Turbio es que haya un equipo de adultos (recalco, adultos) que con cada pregunta correcta en el trivial cante el "We are the champions"... y al final pierda (ah, ironía, vieja amiga...) contra el equipo llamado no-sé-qué de las cabras (cabras, queridos, CABRAS). Y lo mejor: ese abrazo volador de cierto profesor levantando en brazos a cierta profesora que nos enseñó todos los misterios de una braga-faja blanco nuclear.
Aderezadlo con comida vegetariana y una maravillosa selección de postres. Yo tengo un trauma, pero es que he visto a mi jefa dando patadas al aire a lo Chuck Norris y claro...
¿Lo mejor? Hacerse fotos con el Belén de la universidad cuando nadie mira.
El único que no daba miedo bailando esa noche fue T, ya en casa, rebosante de cerveza y entusiasmo (¡Vamos T, sal a bailar, que tú lo haces fenomenal, tu cuerpo se mueve como una palmera, suave, suave, su-su-suave!). Ese juego de cartas es una maldición.

Básicamente, así estamos. Estoy oficialmente a 8 días de coger mi vuelo a España para las Navidades. Ya tenemos entradas para Nochevieja y yo estoy desarrollando otro estómago para llenarlo exclusivamente de croquetas cuando llegue, hay que tener proyectos. Además, Ág ya tiene billetes para venir a verme en marzo (fuck yeah!!), así que todo viento en popa, ¡marineros!

Nos vemos en la próxima entrada, muchos besos para todos menos para los que madrugáis para hacer footing. A vosotros deberían echaros a Francia.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Fake Thanksgiving

Ayer fue de los días más americanos que he vivido jamás. Y por americano quiero decir de película de Tim Allen en que se hace de noche a las cuatro de la tarde, ya están puestas las decoraciones navideñas, la ciudad brilla, hace un frío que pela y se respira consumismo por todas partes antes de ir a cenar a las siete de la tarde.

Esto todo significa que ayer fuimos a la ciudad a lucir el palmito (con nuestros plumas gigantes y las bufandas hasta las cejas) y a comprar trapos (que si este anorak está rebajado y es japonés, que si mira qué bata tan mona para con el pijama, que si estos pantalones tienen lechuzas, que si esa bufanda te protege hasta de las balas...). Cuando empiezas a ver cosas bonitas y tienes un sueldo es muy difícil resistirse, porque ahorrar es muy aburrido, así que compras como si no hubiese un mañana (que sí que lo hay, y de hecho hay hasta un Black Friday a la vuelta de la esquina, pero es que no tenemos medida). Estúpido capitalismo globalizador... (dijo ella agitando el puño mientras se probaba su jersey nuevo).

Por supuesto, nosotros lo españolizamos todo, porque de otra manera no encontraríamos la forma de hacerlo nuestro (estamos aprendiendo un montón sobre transculturación y vainas de esas, apunta, J), así que llegamos tarde (a eso de las ocho), bebimos como si no hubiese un mañana antes, durante y después de la cena y picoteamos patatas alioli esperando por el pavo.

Pavo, sí pavo. Si fingimos Acción de Gracias, lo fingimos en condiciones. ¿Que de "de qué mierdas estamos hablando, amigo"? Pues bien sencillo: T y C se gastan 100 dólares en un supermercado y les regalan un pavo gigante genéticamente modificado con hormonas de Hulk; como ella es vegetariana y a él le gusta comer, pero no tanto, deciden compartir su riqueza glotona con sus pobres compañeros de casa/trabajo, que humildemente acudimos a su llamada. Ya sabéis, somos españoles, nosotros si hay comida y cerveza, no lo dudamos.



Y así acabamos once personas alrededor de una mesa compartiendo puré de patatas, pan de olivas y salsa de cranberry para el pavo. Olía la casa que daba gusto. Corría la cerveza que daba gusto. Comimos un arroz con leche de postre que daba gusto. La verdad es que, visto así, anoche fue bastante hedonista. El caso es que fue toda una celebración en que la ceremonia esa de dar las gracias no cuajó un carajo y nos limitamos a hacer chistes entre bocados. Además, nuestra J se nos hacía mayor y tuvimos que recordárselo (los buenos amigos están ahí para recalcarlo cuando envejeces). ¿La mejor dedicatoria en la tarjeta de cumpleaños? La del pavo: "La próxima vez os coméis a vuestra puta madre. -El pavo". Es que Ce tenía el día inspirado para firmar (además de para cocinar, porque vaya gozada de... todo).

En general, podemos decir que experiencia satisfactoria. Hoy ya menos, porque lo de levantarse con la boca seca, limpiar la casa y hacer la compra resta encanto, pero es la vida real.

Ahora nos queda esta semana, que solo tendrá dos días para nosotros, afortunados miembros del entorno académico con vacaciones desde el miércoles. Hay promesa de una maratón de Chicas Gilmore con comida basura, un desayuno gochuno y muerte por rebajas el viernes. Chachi. Buscaré un vestido con un escote hasta las rodillas para Nochevieja, que por lo visto ya tenemos plan. Tiembla, Salsi.

Un beso para todos menos para los que no sabéis que hoy es el 51th aniversario de Doctor Who. Hace un año yo estaba en Londres sacando a mi friki interna a la luz (también tengo una interna, sí). Bueno, no ha ido tan mal la cosa :)

sábado, 1 de noviembre de 2014

Frikis, galletas y Halloween

Ah, colegas, parece que solo escribo en días de lluvia, como los buenos melancólicos (no sabéis la tromba de agua que está cayendo, que me va a romper las ventanas).

Tengo cositas nuevas que contar, empezando por Halloween, que fue ayer y dio lugar a situaciones extrañas como casas decoradas como cementerios (de colores, eso sí, parecía la alucinación de un emo con un tripi) y alumnos que van al comedor en bata y gorro de ducha. También hubo situaciones más normales pero muy yankis, como ver a los niños con sus bolsitas en forma de calabaza yendo a por caramelos con los papis o que nos pusiesen gratis en el cine de la facultad El retorno de las brujas (Bette Midler en uno de sus grandes momentos). ¿El colofón? Decirles a tus alumnos que si vienen disfrazados les das dos puntos más en el quiz que tienen que hacer ese día; y que te lleguen a clase una gata, una diablesa y una tortuga ninja. Eso es lo que le da calidad a mi trabajo.

Por otro lado, nosotros los TAs somos una especie extraña con hábitos diferentes y un horario terriblemente apretado, así que Halloween lo celebramos a nuestra manera: el fin de semana anterior y con una fiesta a lo grande en casa de alguien. Así acaba servidora vestida de Charles Chaplin haciéndose fotos con César, Cleopatra, Caperucita y un cupcake en una azotea a las dos de la mañana. Pura casualidad (y cerveza).


Pero Halloween no es nada, porque pasada esta fiesta, esta sociedad capitalista terrible ya está preparando la siguiente: faltan 3 semanas para Acción de Gracias, pero ya hay pavos de papel decorando espacios variados. Sin comentarios.

Francamente, no sé por qué me atrevo a criticar cuando yo ya tengo las miras puestas en Navidades. Ya estoy pensando en qué regalos comprar, cómo comprarlos, para quién, qué ropa me traeré a la vuelta (Dios, cómo echo de menos mis jerséis, hace un frío que te cagas, colegui), cuándo saldré de fiesta, a qué gentuza veré... Ahora es cuando mi padre asomaría la cabeza y diría: "¡Compulsiva!" y con toda la razón.

Por otro lado, y aún retrocediendo más en el tiempo, he de hablaros de la Harry Potter Conference. La verdad es que fue toda una experiencia, partiendo de que necesité una hora y media en transporte público hasta llegar al sitio y acabando con que hay gente más friki que yo. Vino gente de Oxford a tomar parte, había oyentes disfrazados de estudiantes de Hogwarts, regalaban brownies y café y manzanas de caramelo, pasamos el día entero hablando de Harry Potter y descubrí que el quidditch es un deporte muy real en este país de locos. Una semana más tarde, vi al equipo de quidditch de mi universidad entrenando (los viernes a las 3 delante de Tolentine Hall, por si os interesa).
Yo iba acongojadísima por eso de hablar en inglés en plan serio delante de gente, que había que subirse a un estrado y la repanocha, pero al final solo me tembló la voz un poco e incluso se acercó gente a hablar conmigo al final. Creo que creé un poco de debate entre el público (estupendo, me gusta sembrar la discordia).

Miradme, toda friki y académica.

Mañana nos toca excursión al Museo de Arte de Filadelfia, donde J nos va a dar todo un tour por la parte de contemporáneo. Actividad voluntaria organizada por los jefes, así que ya sabéis: totalmente obligatoria y encima costeada de nuestros bolsillos. ¡Bienvenidos al mundo laboral de los becarios!
Por lo menos nos han prometido comer en un sitio rico y barato. Y luego, al menos la J y yo, nos vamos a ver la penitenciaría, porque nosotras somos así y pasear por el parque es demasiado mainstream. El que se aburre es porque quiere.

Aquí os dejo, que tengo mucho que hacer, se me acumulan papers, presentaciones y lecturas varias. Y hoy hay capítulo nuevo de Doctor Who, que es ineludible porque empieza la finale y creo que me van a dar un infarto, una embolia y una crisis nerviosa todo a la vez. Qué guay.
Besos para todos menos para los que no me sujetáis la puerta del ascensor cuando llego la última, a vosotros muerte.

martes, 14 de octubre de 2014

It's not always sunny in Philadelphia

Hola, forasteros. He vuelto.

Aunque parezca mentira por mi larga ausencia, estoy de vacaciones (desde hace cuatro días, no más, pero bueno): Fall Break, la maravilla inventada por las universidades americanas que supone una semana en medio del semestre para... rascarte el ombligo, hacer el trabajo acumulado, beber cerveza e ir de compras. Está bien, porque así la montaña de ropa sucia que te crece en la cesta de la colada puede solucionarse, te da tiempo a abastecer la nevera, que generalmente parece la de un campo de concentración, y puedes repasar la agenda y darte cuenta de que Fuck! ¡Tengo mil trabajos pendientes!
Mola.

Seamos sinceros, la segunda parte es que en realidad tienes demasiado tiempo libre y trabajas lo mínimo indispensable para no darte asco a ti mismo. Yo he hecho un ensayo de 4 (en mi línea, sobre poscolonialismo en las películas Disney, claro) y dad gracias a Dios si consigo ponerme con otro ahora (sobre la alternancia de códigos y Dora la Exploradora -como podéis ver, intento mantener el listón alto-). Y lo peor de todo es que estoy casi todo el raro tirada como un despojo, viendo las Chicas Gilmore mientras como helado y pienso "Yo podría estar labrándome un futuro... o haciendo deporte". En fin, sin comentarios, necesito que alguien me espabile a latigazos.

Hace un tiempo extrañísimo que yo creo que es lo que no me acaba de motivar del todo. Un día hace un sol despampanante que dices "Dios, tengo que salir a dar un paseo y absorber vitaminas" y al día siguiente llueve todo el día y solo quieres quedarte en casa, ver una peli de miedo y comer palomitas (ayer vi Oculus, no sé, me cagué un poco pero tampoco es ninguna maravilla). Filadelfia me tiene desconcertada:



Cada vez que voy a la ciudad, que es más de lo que debería y menos de lo que quiero, descubro algo nuevo. Por ejemplo, hay una plaza dedicada a los juegos de mesa; está decorada con piezas gigantes de parchís, ajedrez, Monopoli, damas... Los americanos nos sacan años de ventaja.



Lo malo es que cada vez que salgo de casa, gasto dinero. desde luego, una no se da cuenta de lo cara que está la vida hasta que se va a vivir sola, estoy sufriendo los mismos shocks que cuando vivía en Budapest y no me gusta; yo habría sido una niña rica estupenda... De hecho, cada vez tengo más planes de casarme con un ricachón (que por esta zona todo el mundo está montado en el dólar), dejar los estudios, ponerme pechos y vivir de esposa florero gastiza hasta el fin de mis días. Mi plan B es comprarme un gato que me haga compañía cuando vea las pelis de terror que mencioné antes, dependerá de cómo me pille el día.

¿Cosas positivas y decentes? El viernes, la Harry Potter Conference en la que, ya es definitivo, hablaré durante diez minutos sobre los fan fictions y las nuevas tecnologías como medio de creación literario. Pienso llegar con tiempo a Chestnut Hill College, porque por lo visto todo el barrio está de fiesta con este rollo y se decoran las tiendas, hay gente disfrazada y la leche en vinagre. Haré fotos para vosotros a condición de que reconozcáis que el frikismo no tiene edad ni vergüenza. Gracias.

Mañana vamos a sacarnos el número de la Seguridad Social, que ya iba siendo hora, por cierto, así que deseadme suerte con eso, porque no tengo ni idea de cómo va el tema. Solo sé que tengo que personarme en la universidad a las 9 (madrugar en vacaciones, lo que hay que aguantar) con mis papeles variados y que nos llevan a Chester de excursión como si fuéramos niños pequeños. Hubert siempre nos da dónuts cuando vamos a verle, así que a ver si mañana es uno de esos días.

Además, ya tengo billetes para Navidades, lo que significa que, si los de la Renfe se dignan a poner los horarios y venderme un billete, pasaré la Nochebuena en familia y con un jet-lag de la muerte que combatiré con, sé que lo sabéis, toneladas de café y sidra asgaya. Sí, sí, portaré algunos regalos, porque la maleta hay que llevarla llena de cosas para dejar y traerla llena de ropa que te dejaste en un principio (ay, echo de menos mis jerseys, qué rollo tan raro). Me hace mucha ilusión, la verdad, creo que me hará menos cuando vuelva la siguiente vez y sepa que no hay ropa que llevarme (en realidad, todo se reduce a eso y mi póster del Mapa de los Merodeadores para poner encima de la cama, soy una persona horrible).

Sin embargo, hay muchas cosas que hacer antes: trabajos que entregar, clases que dar, exposiciones que preparar, helado que comer, regalos que comprar y, sobre todo, lo más importante, capítulos de Doctor Who que ver. Capaldi se está ganando mi amor a golpe de frases como "Las viejas se mueren todo el rato, prácticamente ese es su trabajo". Solo espero que no nos mate el ébola antes de volver a vernos.

Muchos besos para todos menos para los que os ponéis bolsas de plástico en la cabeza cuando llueve, eso es de raros.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Essay(2)

New and last essay, honeys. Hope you enjoy :)

Alien iconography in Doctor Who (2005-present): a matter of fears and likes

            Doctor Who is well known for being one of the longest TV series broadcasted. Even after a break, it restarted in 2005 and kept being one of the greatest hits on the English television; its episodes always develop unpredictable plots and have shown us all kind of creatures through time and space. We might think this is a question of imagination and luck, but we would be simplifying the scriptwriter job; if we keep on watching it and it’s still able to make us feel anything (fun, love, fear, sorrow) it’s because its writers know very well how to play with our minds. I don’t mean they are trying to drive us crazy (although sometimes it looks like that), but they certainly know well how to make the crowd sympathize or fear somebody.
            In the first place, we have the Doctor, the main character that defines himself as a mad man with a box. He is a time lord, an alien race that looks completely human, feels like a human and, in fact, as far as we know, has a life circle quite similar to humans in the beginning: through many episodes, the Doctor gives hints about how Gallyfreyan kids are born and raised, quite similarly to us. A time lord seems to be pretty normal to us, they are made time lords by spending a huge time looking into the Untempered Schism, which shows the entirety of the Time Vortex and the power that time lords have and that’s the point in which they differ from humans. They have achieved immortality by regenerating themselves when their bodies are too damaged, and immortality has always been one of the greatest ambitions for Humanity, so even that makes him attractive for us.
He has a thing for the Earth and humans in general (“Oh, humans, I thought I’d never get done saving you.”) and carries a human or at least half-human companion with him. He’s the last one of his species, completely free to come and go, but he still keeps a clear moral that pictures the virtues our society defends: kindness, peace, knowledge, courage, love... The only thing that can put him away from actual humans is the fact that he has two hearts and is about one thousand years old; he is eccentric and childish, indeed none of this makes him disgusting to any human he meets; instead, it makes the public feel some kind of tenderness because in so many aspects he is like a child: innocent, and innocence is something that must be protected. Here we can see the clearest example of how well scriptwriters know the public. It is always easier to make us sympathize with an alien creature as long as it is friendly and human-like.
Then we have the other main alien races: daleks, cybermen, weeping angels, silences, oods and silurians represent a wide range of possibilities, from fears to social conflicts, and their physical forms help to deepen into them. It’s not only about if they are ugly or nice (though this is important), but also about how sometimes something that looks harmless can become quite dangerous and take us unaware. Is it a metaphor of life? Maybe.
We could talk about daleks and cybermen jointly, as far as both of them represent different forms of the cyborg idea: daleks are a super intelligent alien race set into machines that make them letal, cybermen are steel men created by a human mind that use the heads of people as their organic component. Both of them have faced the Doctor a few times (daleks are, in fact, time lords’ biggest enemies and responsible for time lord’s extinction), always trying to take over the Earth and use humans to create more of them (cybermen) or destroy Humanity to get a new place to live in (daleks). Daleks seem to be way more dangerous because of their intelligence and lack of feelings. They are cold hyperrational creatures, unable of any empathy, although they haven’t always been like that; we know they were better once and compare it to what they’ve become and maybe spot our own future. If we only observe their appearance, we have to admit they don’t really look terrifying (“Without your gun you're a tricycle with a roof.” says the Doctor in episode 7x01) and they continuously claim they want to “Exterminate!” so there’s no possible doubt about their intentions. What makes them terrifying? Their history. They were like us once, but their whishes of improving themselves drove them into the complete loss of any kind of feeling, turning them into heartless brains. On the other hand, we have the cybermen, whose only interest is multiply their number so they can take over the Earth because their creator (originally human) compelled them to do so. Here we can see both sides of the same coin: with our continue struggle to be better, stronger, cleverer, we may end up being like daleks or cybermen (that depends on if we keep on thinking by ourselves or if we let someone else, more powerful or smarter, manipulate us). Will we go as far as this? Are we already going by developing things like eugenics, bionic devices, robots or even Google glasses? Those two aliens symbolize (very extreme) possibilities of future for us and are supposed to make us wonder about the morals that should be developed beside scientific achievements.
The weeping angels have turned out to be one of the creepiest aliens created by the Doctor Who scriptwriters. Opposed to daleks and cybermen, weeping angels appear for the first time on season 3 of the modern series and their origin is still uncertain. Many theories develop the idea of them being time lords that have fallen in disgrace, but their creator (Steven Moffat) hasn’t agreed with that. The only thing we know about their origin is that they are old, really old, older than our world, and that they definitely come from another part of the Universe. If we judge by their looks, we might think they are not very scary: weeping angels seem to be statues portraying angels with their eyes covered as if they were crying (in following episodes we find out that almost any statue can be one of them, regardless of their form), though later we discover the real reason why they don’t look straight: as long as somebody is looking at them, they cannot move, so they don’t risk to look into each other because that would doom them forever. The problem is that they are quick, very quick, and blinking may mean your death, because their touch will send you backwards in time to let them feed on your temporal energy. The only way to keep them from attacking you is to stare constantly at them, otherwise they’ll send you back in time again and again until no temporal energy is left in you and you die. The motto “Don’t blink” the Doctor repeats in every weeping angel episode has become one of the scariest sentences according to the fans.
The weeping angels represent psychological fears, much more personal than the previous ones. Scriptwriters are now playing with a few different fears: on one hand, fear of wasting time and dying without living at all, on the other hand, fear of the possibility of living creatures among us and being observed without us knowing it (they are literally living stone). The last one could be included in the list of paranoids that we can find among science fiction works. Besides, weeping angels in all kind of variations have always being a symbol of death, a very common one during World War I, when they got very popular to decorate the tombs of the fallen ones.
            Right next to the weeping angels, we may analyze silences. Again we find a new alien race that appears for the first time in the modern series and that plays with our minds in a very similar way. Silences’ main characteristic is that you only remember them as long as you are looking at them. How can humans possibly fight invaders that cannot even be remembered? And it’s not only them what you forget, but also anything that might be said or done while you’re seeing them, although it leaves traces in your mind that might let you remind the shadow of an idea, as if it were your own (a very subtle way of brainwashing, so to call it). Without our memories, we are in constant danger and don’t know it and they are stealing little parts of ourselves. They confess to have been ruling the world for centuries, manipulating and controlling people into their whishes. Right next to this kind of behavior, another question is raised: are we still ourselves without our memories or induced into somebody else’s wishes? Leaving aside the fact of the alien invasion, here the show plays with another fear that has become very common in the last twenty years because of the increase of Alzheimer disease; how can we fight an invisible enemy?
            Oods raise a very different situation. They are not enemies of the human race (or time lords), they a pacific and kind of child-like alien race who’s been born to serve. They need to have somebody telling them what to do, otherwise they pine away and die; they are also born with their brains out of their heads, so they must be pacific. They are one of the most confusing races in the show, because their exterior look is humanoid but they have tentacles on their faces and that, most of the times, bring the Doctor’s companions to mistake when they thing oods are dangerous. Oods also possess a high sensibility, they have a telepathic bound among their race and can express their pity by singing. Are they really inferior to human or equal but have developed their capabilities in a different way? I mean, humans develop intelligence and rationality more than anything else, but oods may have done the same with their empathy: they feel happy when the people around is happy, so they want to help and that is translated for humans as a way of servilism. Do we have the right to treat them as slaves?
            Here we can see a parallelism with most of the colonizations in History, like when Spanish people arrived to America for the first time: at the beginning, natives only wanted to be kind and then we took advantage on that. Is it the same with the oods? Rose Tyler (first Doctor’s companion in the new series) is kind of suspicious about the way humans understand and treat oods. When oods appear in the series again, Donna Noble (new companion) also gets astonished of how cruel humans can be with them; at this point, we get to see how oods may not be violent but they really know how to take care of themselves, contrary to the idea exposed by humans. They serve because they want and humans end up paying them with cruelty.
            Finally, we have the silurians. Silurians set a very different situation: they are not aliens, we are. They are a race that was habiting the Earth years and years before humans appeared and when we did, they found themselves forced to go into the planet to be able to keep on living. That’s why they start being really aggressive when we first meet them and then turn out to be a very human-like race willing to negotiate with us about the possibility of going back to the Earth surface. I think the circumstances around this encounter are quite interesting for us, because they are represented as humanoid lizards and that’s supposed to creep us, but when you really come to think about it, they are nothing but the previous step right before us. We are creepy for them too (one of them openly says so) because we are for them the same as some posthuman possibilities are for us. Both races are just two different steps of Evolution and, in this case, we are the invaders, we are the aliens and it’s our iconography the one that is disgusting.
            Apart from these main cases, there are a few more I’d like to talk about too. In first instance, Cassandra[1]. Cassandra is, at some point of the future, the last human being, although there’s almost nothing about her that we could recognize as human; her vanity has made her put herself through so many different types of plastic surgery that the only remaining part of her is a piece of plain skin with eyes and mouth. This could be considered as a posthuman possibility: no improvement that we can recognize, just the (very extreme) result of a very common obsession nowadays.
Right next to her, and as another way of going for humans, we have the Nestene duplicate[2] of Rory (one of the Doctor’s companion): it’s a plastic version of a human whose personality stays just like the original one and doesn’t know that it’s a robot, but finds out when the main software makes all the duplicates start to kill and he accidentally shoots his girlfriend Amy. It’s such a perfect copy that nobody around him knows he isn’t real, not even himself, and this could fit the paranoia theme of classic science fiction.
            Sontarans[3] are a very clear (and critic) representation of another popular fact of scientific progress: eugenics and cloning. This race is meant to be warriors, pure warriors: they are born with the fighting desire inside and it’s not specifically said how they reproduce, but since they do it by millions with the only intention of being part of a huge army and they are “born” directly as grownups, we can imagine that they don’t do it the traditional way.
            Vashta Nerada[4] is a very different type of alien race. They look like dust particles when you see them floating around in the air thanks to sunshine, but they usually gather compounding huge shadows to attack people. They are also known as air piranhas, because they eat any kind of flesh just like the marabunta would. Actually, I see them more like marabunta than piranhas (here we have another buglike type of alien, but also some kind of psychological fear representation: shadows, the darkness and what is in there that we can’t see). The only way of staying safe from them is always to keep an eye on the shadows. The second scariest motto created by Doctor Who is “Count the shadows”, referring to this alien.
            Human perspective could be our conclusion since we are all human (or so I hope). Generally speaking, the first reaction of humans (unless you’ve already travelled with the Doctor for so long that very few things can really impress you) is to feel scared. That’s a very normal reaction when you’re facing something unknown and that doesn’t look like anything you’ve seen before, but most of the times if we still feel scared after a while is because we can recognize a part of humanity in it, usually the worst part. If we watch alien invasions, wars or behaviors we can conclude that they do not look so different from us, although it looked like that at the beginning. Playing with the looks is the simplest way of scaring the audience and it may work on a concrete group (like the youngest spectators), but what scriptwriters do to really frighten grownups is to go one step beyond and create aliens that represent deeper fears or possible evolutions, those which are terrifying because they attack directly the most basic instinct: survival, by not letting us perceive reality as it is actually, or because they show how we are developing a hyper rational way of thinking and taking advance on whatever surrounds us.



[1] Doctor Who (2005-present) episodes 1x02 and 2x01.
[2] Doctor Who (2005-present) episodes 5x12 and 5x13.
[3] Doctor Who (2005-present) episodes 4x04 and 4x05.
[4] Doctor Who (2005-present) episodes 4x08 and 4x09.

domingo, 5 de mayo de 2013

El que lee mucho y anda mucho...

Hallo, meine liebe Kinder!
¿Cómo están ustedes? Yo agobiada. Llevo un mes procrastinando y procrastinando hasta llegar a hacer de ello un arte y ahora tengo que enfrentarme a las consecuencias. Menudo truño, colegas, con el finde que he tenido estoy yo como para ponerme a analizar poesía vanguardista o preparar actividades de gramática... Pero bueno, como dijo Jack el destripador, vayamos por partes.
Hablemos primero de Szeged, preciosa ciudad húngara donde pasamos el Día del Trabajo un intrépido grupo de vagos y maleantes (véase Sziszi, Inma, Rocío y Áron, su compañero de piso y recientemente adquirido nuevo miembro). Ésta es Szeged:

(A ver, yo no prometí ningún paisaje)

La verdad es que fue un día estupendo, agotador y caliente hasta decir basta. Pillamos mercadillo y festival, pasamos por un aquapark (donde odié a casi todo el mundo por estar fresco en el agua), vimos una sinagoga que parecía el hogar de todos los fantasmas judíos, comimos helado, pasamos calor, comimos aros de cebolla, vimos un edificio inspirado en una tarta de bodas, comimos patatas fritas, deambulamos por sus calles, tomamos la fresca junto a la fuente central, paseamos el río, comimos bollos con queso y descubrimos que los húngaros también tienen sentido del humor (y uno muy culto, todo hay que decirlo):



Por otro lado, menos cultural pero igualmente entretenido, tuvimos el fin de semana. Creo que más o menos, y en términos de Skype con Cris, podría resumirlo de la siguiente manera:
- Viernes por la noche: Inma y yo bajándonos dos jarras de sangria en el Vázquez, donde fuimos cortésmente invitadas a una ronda de chupitos de vodka + otra jarra de sangria, lo que nos condujo a socializar con un grupo del equipo técnico de la Seat, que estaba de viaje de trabajo, y con los que acabamos cantando el Amante Bandido de Miguel Bosé (por cierto, si alguno os pregunta, yo tengo 14 años).
- Sábado por la noche: exhibicion de swing, tras la cual fuimos Inma y yo (que ya somos como una entidad, por lo visto) comiendo patatas fritas por la calle a recoger a nuestras amigas cultaz Sziszi y Rocío, que salían de la ópera + concierto de guitarra en el mismo Vázquez (dos jarras de sangría + una ronda de copitas de sangría, chupitos de vodka y unas croquetas de cortesía -yo cada vez estoy más segura de que quieren emborracharnos-) + cerveceo en un bar tecno donde bailamos una hora y pico antes de desear la muerte, una ducha y una cama.

Ahí lo tenéis. ¿Qué os parece? Y mis padres creyendo que yo venía aquí a estudiar... Lo más culto que he hecho esta semana ha sido ir a ver Madame Butterfly a la Ópera el martes por la noche (con Inma, cómo no). Eso sí, ahora me estoy cagando en mi yo del pasado por dejarme con este marrón de tareas pendientes que necesita solución como que YA.
Habrá que ponerse al tajo.
Y vosotros deberíais estar estudiando, panda de haraganes. Besos para todos ;)