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domingo, 10 de mayo de 2015

I. Am. BATMAN!

Érase una vez que se era un fin de semestre bien ansiado. Los jóvenes trabajadores del SAC 329 desesperaban por disfrutar de un poco de tiempo libre, la vista empezaba a nublárseles al notar que los días parecían no avanzar  para liberarlos y la ingente cantidad de trabajo por hacer crecía cada día. Hasta que, de repente, el hada académica dijo "Hasta aquí hemos llegado" y puso fin a la tortura. Pronto, los estudiantes se encontraron con tanto tiempo libre en sus manos que solo supieron afrontarlo con cerveza, fiesta y desayunos cerdiles, suspendiendo exámenes finales a alumnos descarados y quejándose del calor maquiavélico que los acechaba. Para compensar, eligieron hacer un surtido de planes en escala ascendente de tiempo, dinero y espacio hasta que se dieron cuenta de que, lo más probable es que solo hiciesen uno o dos de cada diez. Y fueron felices y comieron perdices.
FIN.


Obviamente esta es una versión muy simplificada, pero bastante ajustada a la realidad.
Una vez corregidos los exámenes finales, solo queda mirar el verano y decir... ¡puñeta! ¿Qué hago con este tiempo libre? Es por la falta de costumbre, no sé manejarlo. Por ahora, tenemos una barbacoa esta tarde (americanos...) y un viajecito a Coney Island planeado para el miércoles (al que espero que se nos una Mñ, que ya sería pecado estar aquí al lado y no vernos) que incluirá una parada en el Skylight diner donde las tartas tienen el tamaño de bebés recién nacidos. También me veo en la necesidad de reservarme el viernes para trabajar en el cole (...), el sábado para ver cómo se gradúan los que son plenamente libres (... ...) y el domingo para hacer la maleta (JA!), porque la semana que viene empieza la aventura gaditana. Este viaje me genera miedo e ilusión a partes iguales. Hasta Hubert, el coordinador de internacional que es adorable (y whovian), me ha deseado suerte con mis 26 chicas en un autobús. 


Pero no hablemos del futuro, pues me produce inquietud existencial. Hablemos del pasado o, lo que es lo mismo, los dos días que he pasado rodeada de frikis a nivel industrial en la ComicCon de Philly. Puedo decir que he visto cosas de todo tipo estos dos días. He visto cosplays fabulosos (Doctores, Roses, Salad Fingers, Peggy Carters, Harley Quinns...) y otros muy inquietantes (como Sailor Moons, Spidermans o Robins que, sin duda, empezaron a devorar a sus propios hijos hace veinte años pero no han querido abandonar las mallas). He visto actores y actrices súper majetes que sabían disimular su miedo (Katie Cassidy es preciosa, Hayley Atwell es amor, Stephen Amell es amor y un poco bajito, Ben McKenzie es sexy, los gemelos Phelps son MÍOS). He visto al doblador original de Batman subirse a una mesa para gritar "I AM BATMAN! I AM THE NIGHT!" a su público. He visto un barco pirata y el coche del Batman de los 60. He visto la Máquina del Misterio. He visto gente que se dedica a zombieficar peluches. He visto a Son Goku y sus colegas pululando libremente. He visto a los maquilladores de El Hobbit haciendo props a gente indefensa. El gato de Cheshire me ha maullado. El Noveno Doctor me ha investigado la camiseta.
También me he comido un McFlurry.
Lo que quiero decir es que cuando anoche pillé la cama, fui la persona más feliz del mundo. Estaba agotada, estos niveles de frikismo son tan elevados que hay que entrenarse el resto del año para poder soportarlo. Gracias a Odín que yo ya venía con mucho equipado de serie.


El año que viene yo también me hago un cosplay, tengo que empezar a pensar en cosas más frikis de lo habitual y mirar a ver qué me traigo de Oviedo este verano. 
Mientras tanto, la búsqueda de piso continúa, aunque sería más fácil encontrar las Reliquias del a Muerte que una habitación amueblada en algún sitio decente. No entiendo por qué la gente no contesta cuando les escribes, con un "ya hemos alquilao, pasamos de tu culo" sería suficiente para seguir con mi vida, pero no hay manera. Yo, así, no puedo trabajar.
Solo espero no acabar en la calle, que aquí los inviernos son muy duros.
En fin, sus dejo a lo vuestro, estoy muy ocupada viendo Crónicas Vampíricas y flipando en dolby surround. Está claro que Nina Dobrev se va a marchar a lo grande de la serie. 

Besos y abrazos, hoy en general, que estoy de buen humor. 

jueves, 26 de marzo de 2015

Las feministas son amigas, no comida.

Hoy un grupo de feministas me ha dado de cenar. No es que yo lo fuera pidiendo, es que han preparado una conferencia de Gender Studies (que es como decir que he ido a hablar de mujeres y hombres y viceversa con otros pringadillos como yo), Cr y yo hemos hecho nuestras ponencias y a cambio nos han dado pollo parmesano con verduras, tarta de chocolate, limonada y cupcakes de red velvet. A mí, me ha compensado el esfuerzo de hablar de literatura en inglés, he recuperado todas las calorías perdidas.

Lo que pasa es que cuando vas a estas cosas siempre hay alguien raro. Siempre. Si no lo identificas, probablemente seas tú. En este caso, Cr y yo fuimos testigos del más extraño video jamás creado para ocasión semejante. Yo me esperaba mujeres furiosas, reivindicación, "me gusta ser mujer" quizás algún desnudo integral que reivindique el potorro como icono posmoderno. Bueno, pues ha sido muy desconcertante y no quiero recordarlo, porque me arden los ojos. Solo diré que aquí son todos tan políticamente correctos que decirle que no a un jandicapado (handicapped para los que sois guays) parece el equivalente a quemar cachorritos en la hoguera. En fin...

Whatever...

Venga, que sí, que ya, que hacía eones que no actualizaba. ¿No os dais cuenta de que es la historia de siempre? Jodó, qué pesaditos.

El caso es que he pasado una etapa complicada, por so y por arre. El domingo por la mañana mi padre me llamó muy temprano para decirme que mi abuela había muerto. La mujer llevaba unos días bastante pachucha, pero parecía que se recuperaba bien y... Fue un día bastante duro en general y no es que los posteriores hayan sido fáciles, pero hacemos lo que podemos. Vosotros que aún estáis a tiempo, llamad a vuestros abuelos y probadles que os acordáis de ellos. Es solo un consejo.

También he tenido una buena noticia, la semana antes de esto me comunicaron que había quedado tercera (empatada) en el concurso de novela Contacto Latino de la Editorial Pukiyari, siendo la primera mujer en ser premiada. Me alegro por Mate y Jane, que fueron capaces de seducir a alguien con sus chaladuras de yonkis intergalácticos.

Como podéis comprobar, llevo unos días emocionalmente confusa por la mezcla de acontecimientos. El martes, por ejemplo, asistí a lo mejor que se ha hecho sobre un escenario jamás: Der bestrafte Brudermord, o lo que es lo mismo, una versión cómica de Hamlet hecha con marionetas. Vamos a ser sinceros: los americanos nos sacan años de ventaja, porque esto un europeo no lo habría hecho jamás. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba algo tanto (pensad lo que queráis, pero reflexionad al respecto).

Confusión emocional.

Sea como fuere, mi mente preclara ahora mismo asimila solo dos cosas: una, que llegan mis 5 días de Pascua para gozar la semana que viene, y dos, que ya me puedo poner las pilas a hacer cosas, que hay que entregar ensayos finales y yo estoy aquí sentada en YouTube. Ah, no, son 3: me encantaría cobrar de una buena vez, que es lo que me da la vida generalmente (y para comer).

Eso sí, entre que cobro y no, mis alumnos me regalan grandes momentos. De ellos he aprendido que una tiene "una amiga corta" (que no baja), que los Reyes Católicos "conquistaron al último moro de Granada" (con sus dotes de seducción) y que los árabes "inventaron las zanahorias" (los fabricantes de zumos les deben tanto...). Es que son infinitos en su sabiduría...

Además, el día 9 me toca exponer cosas (naaaaaaazis, Peter) sobre Octavio Paz en poesía hispanoamericana y el 11 me toca ya hablar en otra conferencia. Mi tema elegido es DesEsseintes, mi mejor amigo de quinto de carrera y el único hombre capaz de sorprenderme, fascinarme y horrorizarme aleatoriamente pero de continuo a  partes iguales. Hola de nuevo, viejo amigo. Sara y María estarían tan orgullosas...

Si me vierais ahora mismo, en pijama y viendo monólogos de Eva Hache en el sofá, comprenderíais que mi nivel de actividad no es muy colaborativo con las causas. Yupi. Mierda.
Bueno, al menos ya le he puesto título a uno de los ensayos. Os daré una pista: es una frase de una canción de Karina (porque yo soy así, creativa y nostálgica)



De todas formas, olvidándonos de este futuro diabólico, si nos remontamos un poco más al pasado, puedo hablaros de la semana que Agapita pasó durmiendo en mi sofá. Fue muy emocionante: experimentamos las cuatro estaciones en ocho días, conocimos 3 ciudades y nos bebimos nuestro peso en alcohol. Fue divertido, pasamos una noche en Nueva York, durmiendo en un hotelazo de 5 estrellas que me ha hecho decidir dejar la literatura y casarme con un viejo millonario, porque yo ya no sé viajar de otra manera. Fuimos de compras a porrón, comimos mazo (sobre todo dulces, que ye lo guapu) y bitcheamos (es decir, que criticamos y nos quejamos de todo).

A y J flipaban en colores con Agapita (y ellas que pensaban que yo era especialita...), que es famosa por su proverbial encanto y dulzura, ¿cierto? Jé, claro. El viaje a Atlantic City y la moña del primer día en la zona histórica de Philly pasarán a la posteridad. También la tormenta de nieve que nos tuvo atrapadas en casa un día entero (y en que nadie, ni siquiera los chinos, querían traernos comida a casa), la narcolepsia galopante de Agapita o su dominancia a la hora de ponerme Gran Hermano Vip (ya os digo que he olvidado cómo multiplicar y ya no recuerdo cómo hablar alemán).  Fue lovely que te cagas, espero que ella lo haya disfrutado igual :)

Agapita en un gif.

Creo que voy a parar aquí. No voy a contaros que tengo un nuevo bolso amante rosa, que estoy enganchada a la serie sobre Isabel la Católica o que hacer listas sobre alergias para el programa de verano en Cádiz está sobrevalorado (sí, pavos, me voy a trabajar un mes en verano a Cádiz, por lo menos tendremos calorsito, mi amol). Tampoco voy a explicaros el diluvio que está cayendo, solo os pido que traigais vuestra pareja de animales, que el arca zarpa al amanecer.

Y, desde luego, no pienso transmitiros mi cabreo galopante por culpa de la gente. Por lo visto está muy de moda asumir que si te mienten jamás te enterarás. Es eso o que sudan pensando que les pillen, vamos. Lo que quiero decir con esto es que SI CONOZCO A ALGUIEN, HABLO CON ÉL/ELLA, así que no asumas que no me voy a enterar de las cosas. En este sitio, el que no corre vuela, pero estas cosas siempre salen a la luz. Me cabrea mucho que me oculten las cosas. Solo digo eso.

En fin, ya os hablo más cuando me dé la gana. O el mes que viene. Según caiga.
Besos para todos menos para los que coméis sin engordar, vosotros sois antinaturales y el karma volverá a por vosotros.

domingo, 14 de diciembre de 2014

"He visto cosas que jamás imaginaríais..."

¿Os acordáis del monólogo de Blade Runner? Bueno, yo llevo acordándome de él varios días, empiezo a sentirlo una parte explicativa de mi vida en las últimas semanas. Sé que hace mucho que no escribo nada, pero es que me lían y al final hasta hago cosas. Veréis.

En primer lugar, la última vez que escribí os hablé de un Fake Thanksgiving, pero es que después de eso, fue Thanksgiving de verdad y nos montamos otra celebración, la Guarrest Thanksgiving Ever, que es algo muy típico español, porque cogemos una fiesta extranjera y la destrozamos (¿transculturación? ¿hibridez? ¿trastorno de personalidad?). Así que el 27 de noviembre del año de Nuestro Señor 2014, fui cordialmente invitada a la comuna hippy que tienen montada los TAs en South Philly, a comer patatas, beber vino y gochear vilmente entre pizzas y red velvet con bigotes postizos y tocados de gusto dudoso. A mí, que me registren, las normas las puso A y el gocheo lo trajo J, yo me limité a dormirme como una ceporra en el sofá en cuanto fueron a echarse.

Somos el paradigma del saber estar.

El caso es que después de esto llegó el Black Friday. Sí, la gente se vuelve muy loca y llega al amanecer en hordas zombies a los sitios para arrasar con todo, pero solo en los sitios para paletos, como el Walmart. Además tened en cuenta que nosotros... SOMOS ESPAÑOLES y eso significa que para un día sin clase en que podemos dormir, no vamos a salir de casa antes de las 10. Con esto quiero decir que primero desayunamos tortitas a lo bonzo (cortesía de C) y luego ya, con calma chicha, nos pusimos en movimiento. Es un día para ser gastizo, para qué nos vamos a engañar. Lo ves todo tan bonito por ahí puesto, decoradito con luces y colores y hace tanto frío que no quieres estar en la calle que al final, compras. En mi caso, cuando vi el sableo que le había metido a la tarjeta de crédito, me consolé pensando: "Lo necesitas, que winter is coming y tú tienes cuatro cosas endebles", pero aún así un poco sí que duele. Además, encontré el Barnes&Noble de Philly, lo que implica que de aquí a un par de meses habré muerto sepultada entre libros; ya me conocéis, no puedo resistirme a unos buenos tochos de precio razonable y allí he encontrado el rincón de las ediciones chu-chu-chuuuuulis (como diría Ralph). Qué chungo.

Después de esto, la vida siguió tranquilamente entre alumnos apijotados, clases desconcertantes, trabajos procrastinados (hasta el infinito y más allá) y convivencia mundana de apartamento. Voy a empezar con lo de los alumnos, porque os juro que me dejan con el culo torcío.
Vamos a partir de la base de que tienen entre 17 y 20 años y es la primera vez en su vida que viven sin mami ni papi ni perri que les ladre, lo que significa que tienen la misma madurez que una berenjena. Habiendo establecido esto, sumémosle el hecho de que tienen que chapar, porque llegan los exámenes y no hay otra, contando entre sus obligaciones la tarea de preparar una escena (tipo: de compras, en el restaurante, primer día de universidad...) para su representación para el examen oral de español. Yo sé que actuar no es santo de la devoción de nadie, menos aún cuando no tienes mucha confianza con tus compañeros. Pero si tu profesora te está diciendo que valora la creatividad, que quiere un mínimo de 4 páginas de diálogo y que está dispuesta a ayudaros con las correcciones, ¿no os lo curraríais un poquito? Por aparentar, al menos.
Bueno, pues yo llegué el día D a la hora H con mis niños y me encontré con gratas sorpresas, turbias sorpresas y malas sorpresas. Lo hicieron bastante bien, con sus chascarrillos (como las que querían ligarse al camarero porque era "romántico, atractivo, con buen estilo. Le gusta la piña colada y quedar atrapado en la lluvia" o el que en su primera cita con una chica dijo que "Steve Buscemi tenía unos ojos lindos" -lo cual me perturba-) y todo, pero yo cuando me llegan unos a decirme "Claudia, hoy no estamos preparados, lo hacemos mañana ¿vale?" (y encima en inglés) es que me quedo boqueando como un salmonete fuera del agua. WTF, amigos? ¿Desde cuándo elige el alumno cuándo se hace el examen?
Sin (más) comentarios.



Por el lado de ser alumna, también estoy desconcertada. No es una historia personal, pero nunca pensé que un profesor pudiera tener la cara de cancelar una tutoría sobre la marcha porque se va al teatro y luego negarse a corregir tu ensayo porque "ya es demasiado tarde". Mi no entender.

En el aspecto compañeril también ando un poco loca. Yo sabía que USA era un país muy teatral (por Dios, ¿habéis visto sus series de TV?), pero nunca pensé que compartiría clase con una drama queen. Por un lado, dices "al menos no me aburro", pero por el otro... nunca sabes qué esperar y alucinas a cada paso. Es lo que le da calidad a la clase. Solo voy a decir al respecto que, si abusas de tus compañeros, apochina con lo tuyo que ya tenemos todos una edad suficiente como para hablar las cosas, Pero con amor.


Sobre la convivencia de apartamento diré que estoy a un tiro de piedra de asesinar a mi compañera. Tiene 17 años y se le nota, por eso de que no limpia si no se lo dices, no recoge si no se lo dices, anda como una maraca que se le olvida todo constantemente (puertas, luces)... Esta sola duraría menos que un Stark en Desembarco del Rey. Yo no quiero hacer de mami, pero me veo con una úlcera pronto, así que tendré que ejercer. No es normal, echo de menos a mis alemanas adorables del Erasmus.

Pero pasemos a cosas más agradables: llegó el momento NYC. Sí, he estado viviendo en Philadelphia durante casi 4 meses y aún no había ido a Nueva York, ¿pasa algo? Ha sido por la falta de tiempo y compañía para no deambular sola por la ciudad, que es muy triste eso y La Lista de Schindler, ¿sabéis? Bueno, el caso es que M y su consorte vinieron a pasar una semana a la Gran Manzana y ¿cómo decir que no a un día de ocio tal? Así que madrugar mazo, autobús de dos horas y media y hola Nueva York. Fue un día de turisteo menor y un poco friki: paseamos la High Line, vimos el White Horse, pub donde Kerouac leía sus cosas y se cogía sus melopeas,visitamos los apartamentos de Sexo en NY y Friends, vimos cosas que jamás podremos comprar, comimos en un mexicano (restaurante, no persona) y luego fuimos al centro centro a ver el espectáculo de Saks y el Rockefeller Center. Todo muy navideño, con un frío de cagase y luces everywhere.


Y ahora llegamos al meollo de la semana, queridos: THE END.
THE END implica fiesta, y la fiesta entre nosotros está muy bien (al viernes por la noche en Radnor me remito, con su posterior resaca de la muerte que me tuvo inutilizada todo el sábado), pero la del Departamento es otra historia. Partimos de la base de que, así con una media de edad de la época de Salvados por la Campana, solo estábamos A, J y yo; seguimos con la historia de ver a tus jefes/profesores todos pedo bailando la Danza Kuduro o exaltándose por una partida de Trivial, acabamos con que intenten reteneros, cuando intentáis marcharos, para que baje la media de edad de la sala. Turbio es que haya un equipo de adultos (recalco, adultos) que con cada pregunta correcta en el trivial cante el "We are the champions"... y al final pierda (ah, ironía, vieja amiga...) contra el equipo llamado no-sé-qué de las cabras (cabras, queridos, CABRAS). Y lo mejor: ese abrazo volador de cierto profesor levantando en brazos a cierta profesora que nos enseñó todos los misterios de una braga-faja blanco nuclear.
Aderezadlo con comida vegetariana y una maravillosa selección de postres. Yo tengo un trauma, pero es que he visto a mi jefa dando patadas al aire a lo Chuck Norris y claro...
¿Lo mejor? Hacerse fotos con el Belén de la universidad cuando nadie mira.
El único que no daba miedo bailando esa noche fue T, ya en casa, rebosante de cerveza y entusiasmo (¡Vamos T, sal a bailar, que tú lo haces fenomenal, tu cuerpo se mueve como una palmera, suave, suave, su-su-suave!). Ese juego de cartas es una maldición.

Básicamente, así estamos. Estoy oficialmente a 8 días de coger mi vuelo a España para las Navidades. Ya tenemos entradas para Nochevieja y yo estoy desarrollando otro estómago para llenarlo exclusivamente de croquetas cuando llegue, hay que tener proyectos. Además, Ág ya tiene billetes para venir a verme en marzo (fuck yeah!!), así que todo viento en popa, ¡marineros!

Nos vemos en la próxima entrada, muchos besos para todos menos para los que madrugáis para hacer footing. A vosotros deberían echaros a Francia.

martes, 14 de octubre de 2014

It's not always sunny in Philadelphia

Hola, forasteros. He vuelto.

Aunque parezca mentira por mi larga ausencia, estoy de vacaciones (desde hace cuatro días, no más, pero bueno): Fall Break, la maravilla inventada por las universidades americanas que supone una semana en medio del semestre para... rascarte el ombligo, hacer el trabajo acumulado, beber cerveza e ir de compras. Está bien, porque así la montaña de ropa sucia que te crece en la cesta de la colada puede solucionarse, te da tiempo a abastecer la nevera, que generalmente parece la de un campo de concentración, y puedes repasar la agenda y darte cuenta de que Fuck! ¡Tengo mil trabajos pendientes!
Mola.

Seamos sinceros, la segunda parte es que en realidad tienes demasiado tiempo libre y trabajas lo mínimo indispensable para no darte asco a ti mismo. Yo he hecho un ensayo de 4 (en mi línea, sobre poscolonialismo en las películas Disney, claro) y dad gracias a Dios si consigo ponerme con otro ahora (sobre la alternancia de códigos y Dora la Exploradora -como podéis ver, intento mantener el listón alto-). Y lo peor de todo es que estoy casi todo el raro tirada como un despojo, viendo las Chicas Gilmore mientras como helado y pienso "Yo podría estar labrándome un futuro... o haciendo deporte". En fin, sin comentarios, necesito que alguien me espabile a latigazos.

Hace un tiempo extrañísimo que yo creo que es lo que no me acaba de motivar del todo. Un día hace un sol despampanante que dices "Dios, tengo que salir a dar un paseo y absorber vitaminas" y al día siguiente llueve todo el día y solo quieres quedarte en casa, ver una peli de miedo y comer palomitas (ayer vi Oculus, no sé, me cagué un poco pero tampoco es ninguna maravilla). Filadelfia me tiene desconcertada:



Cada vez que voy a la ciudad, que es más de lo que debería y menos de lo que quiero, descubro algo nuevo. Por ejemplo, hay una plaza dedicada a los juegos de mesa; está decorada con piezas gigantes de parchís, ajedrez, Monopoli, damas... Los americanos nos sacan años de ventaja.



Lo malo es que cada vez que salgo de casa, gasto dinero. desde luego, una no se da cuenta de lo cara que está la vida hasta que se va a vivir sola, estoy sufriendo los mismos shocks que cuando vivía en Budapest y no me gusta; yo habría sido una niña rica estupenda... De hecho, cada vez tengo más planes de casarme con un ricachón (que por esta zona todo el mundo está montado en el dólar), dejar los estudios, ponerme pechos y vivir de esposa florero gastiza hasta el fin de mis días. Mi plan B es comprarme un gato que me haga compañía cuando vea las pelis de terror que mencioné antes, dependerá de cómo me pille el día.

¿Cosas positivas y decentes? El viernes, la Harry Potter Conference en la que, ya es definitivo, hablaré durante diez minutos sobre los fan fictions y las nuevas tecnologías como medio de creación literario. Pienso llegar con tiempo a Chestnut Hill College, porque por lo visto todo el barrio está de fiesta con este rollo y se decoran las tiendas, hay gente disfrazada y la leche en vinagre. Haré fotos para vosotros a condición de que reconozcáis que el frikismo no tiene edad ni vergüenza. Gracias.

Mañana vamos a sacarnos el número de la Seguridad Social, que ya iba siendo hora, por cierto, así que deseadme suerte con eso, porque no tengo ni idea de cómo va el tema. Solo sé que tengo que personarme en la universidad a las 9 (madrugar en vacaciones, lo que hay que aguantar) con mis papeles variados y que nos llevan a Chester de excursión como si fuéramos niños pequeños. Hubert siempre nos da dónuts cuando vamos a verle, así que a ver si mañana es uno de esos días.

Además, ya tengo billetes para Navidades, lo que significa que, si los de la Renfe se dignan a poner los horarios y venderme un billete, pasaré la Nochebuena en familia y con un jet-lag de la muerte que combatiré con, sé que lo sabéis, toneladas de café y sidra asgaya. Sí, sí, portaré algunos regalos, porque la maleta hay que llevarla llena de cosas para dejar y traerla llena de ropa que te dejaste en un principio (ay, echo de menos mis jerseys, qué rollo tan raro). Me hace mucha ilusión, la verdad, creo que me hará menos cuando vuelva la siguiente vez y sepa que no hay ropa que llevarme (en realidad, todo se reduce a eso y mi póster del Mapa de los Merodeadores para poner encima de la cama, soy una persona horrible).

Sin embargo, hay muchas cosas que hacer antes: trabajos que entregar, clases que dar, exposiciones que preparar, helado que comer, regalos que comprar y, sobre todo, lo más importante, capítulos de Doctor Who que ver. Capaldi se está ganando mi amor a golpe de frases como "Las viejas se mueren todo el rato, prácticamente ese es su trabajo". Solo espero que no nos mate el ébola antes de volver a vernos.

Muchos besos para todos menos para los que os ponéis bolsas de plástico en la cabeza cuando llueve, eso es de raros.

miércoles, 5 de junio de 2013

Erasmus disease symptoms:


- you meet so many people you can't remember all of them
- Mondays are the new Fridays, Tuesdays are the new Fridays, Wednesdays... and so on
- you come to a point where you don't speak Spanish, English, German or Italian anymore, but all of them (which is, actually, a modern version of Sanskrit)
- what happened last night? Becomes your motto
- your fridge might be empty, but there will always be there a beer and a piece of cheese (??)
- maybe you don't learn the language of the country, but there's a word that you will: beer (or sör, whatever)
- do you remember what it is to iron your clothes? Me neither.
- what are all these people doing at my home?
- doing the laundry only works when you do not have any more clean underwear
- staying home is NOT an option
- “I should cook something… nope.” And then pizza
- your parents love you more now
-  you start doing things like singing in public, taking off your bra in the middle of a disco or carrying underpants in your handbag without any remorse
- you just point at a random place in the map around your city and think “So there is where I will be spending my weekend…!”
- your lifestyle starts including meeting new friends at 5 am while eating kebap or something

- you get depressed while thinking about what your life will be like next year

And so on, honeys. Please, add your owns ;)

domingo, 2 de junio de 2013

Blame it to the alcohol

La noche de ayer no sé ni por dónde cogerla, en serio. Ahora mismo tengo una resaca letal, un sueño que muero y estoy a un tris de que se me caiga la cabeza en los cereales y morir ahogada en muesli con nesquik (imaginaos que cadáver tan antiestético quedaría...).
La culpa es de Elena, siempre de Elena. Ya cuando salgo por Vetusta con ella y con Dudu siempre me acaban liando, pero ahora se confirma, porque llegó el jueves y no ha tardado ni una semana en liarme. Menos mal que íbamos de tranquis, amigos, porque si no igual nos deportan...
Una, que con toda su buena intención decide sacar a su amiga por ahí para enseñarle algo de cultura nocturna, que la lleva a cenar pizza y Somloi (no se pregunta lo que es, se come y a callar), que la arrastra a Morrison's Opera para empezar la noche tranquilamente y que encima lleva chupitos de vodka en el bolso (para darle la chispa de la vida, ya sabéis)... Pues así empezamos, pero acabar acabamos muy diferente.
Nos vamos a Morrison's, donde Elena queda fascinada por el lugar, el trenecito que pasea por el techo encima de la barra y el miedo que da la gente cantando al karaoke. Pedimos la primera, vemos a la gente cantar, se nos sientan enfrente dos tíos que no paran de girarse y mirarnos en plan acosador psicópata (chicos, un consejo, hay formas y formas de mirar a una chica: aunque esteis buenos, si sonreís como violadores la angustia sigue ahí). Pedimos la segunda, siguen los psychos estos ahí. Pedimos la tercera, se piran y vienen a sentarse dos tíos macizorros (y no psychos), pero con nosotras. Ahí, en plan sutil. Eran de una despedida de soltero y los amigos andaban por ahí moñándose a tope por las esquinas y dando berridos de becerro en celo por el micro del karaoke. Os diré que si vais por Budapest y conocéis a un Niklaus rubio, de metro ochenta más o menos, con los ojos azules e ingeniero, ya es colega, así que con alegría.
Anduvimos por ahí un rato, bailamos, me guiñó el ojo Jabba el Hutt (huí despavorida) y marchamos al exterior.
Y, amigos míos, ése fue el error: no se va al Instant. No, mal, mal, mal, nunca, MAL. Sobre todo después de un chupito de vodka y 3 cervezas. Yo quería que Elena lo viese, quedase fascinada y ya, pero nos quedamos y eso está MAAAAAAAL. Pedimos otra cerveza (mal) y nos apalancamos en el futbolín, y entonces pasa por nuestro lado como 3 veces el mismo tipo hasta que se acerca con la típica entrada de "¿Españolas? ¡Yo también!". Valenciano. Se llamaba Nemecio. No, no es broma, de verdad: Nemecio. Tenía 24 años, así que tampoco es que viniese de la época de la guerra, ¿sabéis? Nos contó que solía presentarse como "Nemo, como el pez. Pero no Nemo, Neme".
Pobre hombre, le vacilé tanto las dos horas que estuvo con nosotras que creí que me iba a entrar una hernia. Vosotros me conocéis, para que yo piense que me estoy pasando vacilandole a alguien... Haceos la idea. Y no por lo del nombre, no os equivoquéis, por todo: por Juego de Tronos, por Harry Potter, porque no vocalizaba, porque era valenciano, porque me tocaba ( y a mí no me gusta que me toquen, ¿por qué me tocan?)... Dios, me metí con él lo que quise y más, pobre Nemecio... No paraba de repetirle a Elena "Esta tía me odia, ¿a que sí? Me odia, me odia. La voy a matar, la voy a matar porque me odia..." etc.
Y salgo del Instant porque Elena se quedó atareada con Nemecio. Salgo con un cigarrillo en la mano y me para un rubio y me pide otro. Se lo doy y quedamos fumando en la puerta (las 5 de la mañana, ya de día pleno y tal): que es sueco, que está de viaje, que su vuelo sale dentro de dos horas... Se nos acerca Sueco 2, moreno y guapo, comiéndose un kebap ("This has cinnamon, check it" y me lo pone debajo de la nariz ¿?). Luego llega Sueco 3, un armario de 2x2, cantando a Alicia Keys (le pregunté y me dijo que era un fetiche). Sueco 1 empieza a preguntarme de donde soy, "Spain", "Don't believe you, you speak good English! And you have accent, you're American", "No, Spanish", y coge y llama a Sueco 2 y le pregunta que de dónde cree que soy, y el otro que de San Diego.
Claro, tío, ¿no ves la cara de California surfer girl que tengo?  Tuve que enseñarles el DNI. Estos escandinavos...
Pero Sueco 1 no se achanta y utiliza "Meter ficha", no es demasiado efectivo: "I know you're gonna say no, but I like you, maybe we can go home together...".
Esta soy yo:
PENSAMIENTO: Yo me voy a mi casa a dormir, tú haz lo que quieras, chaval

"At least let me take you home in a cab", ya claro, ahora mismo te digo donde vivo, dame un segundo... Si además Sueco 2 me contó que en 3 horas cogían el vuelo de vuelta...
El caso es que cogí y me volví a casa dando un paseo con luz de día por la calle.
Entonces, cuando ya estoy en casita y me dispongo a echarme y caer en coma, me llama Elena "Tía, no me abre la puerta de casa". Muero. Coitus interruptus, rollus cortatus. Claro, el tío a su casa y Elena a la mía. Ha estado sobando en la habitación de al lado hasta hace media hora y se acaba de marchar con una cara de resaca que era reflejo de la mía propia. 

Noche completita en Budapest. Necesito agua y patatas fritas. O macarrones con queso. 
Empieza a notarse de verdad que sólo me quedan 17 días, supongo que es el momento de hacer todo lo que sea para que no queden espinitas clavadas. Livin' la vida loca (la cantaron ayer en Morrison's, creo que era una señal). 
Muchos besos de vuestro Culo de Coco ;)