martes, 14 de octubre de 2014

It's not always sunny in Philadelphia

Hola, forasteros. He vuelto.

Aunque parezca mentira por mi larga ausencia, estoy de vacaciones (desde hace cuatro días, no más, pero bueno): Fall Break, la maravilla inventada por las universidades americanas que supone una semana en medio del semestre para... rascarte el ombligo, hacer el trabajo acumulado, beber cerveza e ir de compras. Está bien, porque así la montaña de ropa sucia que te crece en la cesta de la colada puede solucionarse, te da tiempo a abastecer la nevera, que generalmente parece la de un campo de concentración, y puedes repasar la agenda y darte cuenta de que Fuck! ¡Tengo mil trabajos pendientes!
Mola.

Seamos sinceros, la segunda parte es que en realidad tienes demasiado tiempo libre y trabajas lo mínimo indispensable para no darte asco a ti mismo. Yo he hecho un ensayo de 4 (en mi línea, sobre poscolonialismo en las películas Disney, claro) y dad gracias a Dios si consigo ponerme con otro ahora (sobre la alternancia de códigos y Dora la Exploradora -como podéis ver, intento mantener el listón alto-). Y lo peor de todo es que estoy casi todo el raro tirada como un despojo, viendo las Chicas Gilmore mientras como helado y pienso "Yo podría estar labrándome un futuro... o haciendo deporte". En fin, sin comentarios, necesito que alguien me espabile a latigazos.

Hace un tiempo extrañísimo que yo creo que es lo que no me acaba de motivar del todo. Un día hace un sol despampanante que dices "Dios, tengo que salir a dar un paseo y absorber vitaminas" y al día siguiente llueve todo el día y solo quieres quedarte en casa, ver una peli de miedo y comer palomitas (ayer vi Oculus, no sé, me cagué un poco pero tampoco es ninguna maravilla). Filadelfia me tiene desconcertada:



Cada vez que voy a la ciudad, que es más de lo que debería y menos de lo que quiero, descubro algo nuevo. Por ejemplo, hay una plaza dedicada a los juegos de mesa; está decorada con piezas gigantes de parchís, ajedrez, Monopoli, damas... Los americanos nos sacan años de ventaja.



Lo malo es que cada vez que salgo de casa, gasto dinero. desde luego, una no se da cuenta de lo cara que está la vida hasta que se va a vivir sola, estoy sufriendo los mismos shocks que cuando vivía en Budapest y no me gusta; yo habría sido una niña rica estupenda... De hecho, cada vez tengo más planes de casarme con un ricachón (que por esta zona todo el mundo está montado en el dólar), dejar los estudios, ponerme pechos y vivir de esposa florero gastiza hasta el fin de mis días. Mi plan B es comprarme un gato que me haga compañía cuando vea las pelis de terror que mencioné antes, dependerá de cómo me pille el día.

¿Cosas positivas y decentes? El viernes, la Harry Potter Conference en la que, ya es definitivo, hablaré durante diez minutos sobre los fan fictions y las nuevas tecnologías como medio de creación literario. Pienso llegar con tiempo a Chestnut Hill College, porque por lo visto todo el barrio está de fiesta con este rollo y se decoran las tiendas, hay gente disfrazada y la leche en vinagre. Haré fotos para vosotros a condición de que reconozcáis que el frikismo no tiene edad ni vergüenza. Gracias.

Mañana vamos a sacarnos el número de la Seguridad Social, que ya iba siendo hora, por cierto, así que deseadme suerte con eso, porque no tengo ni idea de cómo va el tema. Solo sé que tengo que personarme en la universidad a las 9 (madrugar en vacaciones, lo que hay que aguantar) con mis papeles variados y que nos llevan a Chester de excursión como si fuéramos niños pequeños. Hubert siempre nos da dónuts cuando vamos a verle, así que a ver si mañana es uno de esos días.

Además, ya tengo billetes para Navidades, lo que significa que, si los de la Renfe se dignan a poner los horarios y venderme un billete, pasaré la Nochebuena en familia y con un jet-lag de la muerte que combatiré con, sé que lo sabéis, toneladas de café y sidra asgaya. Sí, sí, portaré algunos regalos, porque la maleta hay que llevarla llena de cosas para dejar y traerla llena de ropa que te dejaste en un principio (ay, echo de menos mis jerseys, qué rollo tan raro). Me hace mucha ilusión, la verdad, creo que me hará menos cuando vuelva la siguiente vez y sepa que no hay ropa que llevarme (en realidad, todo se reduce a eso y mi póster del Mapa de los Merodeadores para poner encima de la cama, soy una persona horrible).

Sin embargo, hay muchas cosas que hacer antes: trabajos que entregar, clases que dar, exposiciones que preparar, helado que comer, regalos que comprar y, sobre todo, lo más importante, capítulos de Doctor Who que ver. Capaldi se está ganando mi amor a golpe de frases como "Las viejas se mueren todo el rato, prácticamente ese es su trabajo". Solo espero que no nos mate el ébola antes de volver a vernos.

Muchos besos para todos menos para los que os ponéis bolsas de plástico en la cabeza cuando llueve, eso es de raros.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Velada con el tito Kevin

¿No os ha pasado nunca que acabáis el fin de semana y os hace falta otro fin de semana para descansar de ese fin de semana? Bien, entonces no tengo que explicároslo. Holy shit, qué cansada estoy. Esta semana se me ha ido de las manos.
Los niños han hecho su primer examen. Ha habido de todo, como siempre, pero en general bastante bien, aunque me he puesto dominátrix para obligarlos a pasar por el despacho, porque son freaking vagos y son capaces de quedarse con todas sus dudas antes que perder quince minutos en la oficina. Cómo se nota que son americanos y que sus vidas son demasiado emocionantes como para perder el tiempo estudiando, cachis la mar. En UniOvi íbamos a los despachos porque no teníamos nada mejor que hacer...
Las clases del máster bien, aunque un poco desconcertantes. Que si niñas secuestradas, asesinatos encubiertos y Foucault (que ya tiene bastante consigo mismo)... Hay cosas que entiendo y disfruto, cosas que no entiendo pero finjo que sí y sonrío, y cosas que no entiendo ni de coña y además soy incapaz de disimularlo.
Luego, el jueves, nos encasquetaron una conferencia sobre Platero y yo. Que a mí me parece muy bien, jode un poco lo que se supone que es nuestro día libre (y aquel plan maravilloso de salir el miércoles por la noche), pero bueno... Pero claro, oigan, yo lo de que me hagan leer en público, como que no. Bailar sí, competiciones de chupitos desde luego, jugar al cascayu sin problemas, pero leer rollo conferencial... mal rollo. No me gusta que me miren, porque se me lengua la traba y me pongo incandescente (en clase es distinto, porque soy la profesora, tengo la sartén por el mango y si maldigo en español los nenes no se enteran, que es lo que más mola).
El viernes fue el día del agobio monumental: la charla con el advisor. Ojito, que me cae muy bien y me río mucho, pero fue un camión cisterna de información así de repente y creo que aún la estoy procesando. Que si investigación, becas de verano, doctorado, conferencias, talleres... Yo solo quiero adaptarme al ritmo de aquí, comer palomitas y ver el Orgullo y prejuicio de la BBC hasta que explote el disco duro, ¿es tanto pedir?
Para cuando acabe el año, estaré haciendo compañía a los agustinos insignes:

(¿Creíais que era broma lo de que el campus tiene un cementerio?)

La recompensa, por suerte, llegó el sábado, día maravilloso en que J y yo fuimos a Philly desde por la mañana temprano a conseguir números de teléfono (¡al fin tengo número americano! Si lo queréis, silbad, porque a partir de ahora pienso cagar para el español), callejear, ver tiendas, beber café, hacernos fotos, comer pizza, ver más tiendas, enamorarnos de cosas que no podemos pagar y morir por agotamiento (de tanto ver tiendas).


El caso fue que he descubierto que una puede sentirse sexualmente atraída por un objeto (en este caso, un preciosísimo vestido de encaje verde oscuro de 128 dólares, éste concretamente -por cierto, en rojo también me vale, por si os sentís generosos; llevo una L-), he vuelto a beber café (MAAAAAAAAL, recordemos los últimos 4 meses del erasmus, el estado deplorable y la casi úlcera de la dieta café-pizza-cerveza-café-...) y he dejado de sentir el meñique el pie izquierdo. Ojalá fuese una broma, pero no; si mañana a estas horas sigue sin responder, lo corto y a otra cosa.
Ayer, pues, como iba diciendo, fue agotador y terminó con una conferencia de Kevin Spacey en la universidad (previa compra de entrada, porque su caché no se paga solo), una charla que fueron risas y que nos sacó de la uni a las ya 10.30 de la noche, cuando mi cerebro ya hacía rato que había colgado del cartel de "Game Over".
Volver a casa paseando, cruzar telarañas gigantes y conocer a los sobrinitos de Ella Laraña solo fue un bonus. Holy shit again, puto miedo de arácnidos mutantes, yo mañana ya me puedo buscar una ruta alternativa para ir a clase o quedarme para siempre en casa. O caminar solo hacia la derecha.
Pues eso, que saltamos de un día de compras por la urbe a un domingo en que he comprado pan de molde, he pasado el aspirador y he preparado mi exposición sobre el humor en La ciudad de los prodigios (libro que ya se está poniendo cansino, por cierto). El contraste es poderoso.

Ahí os quedáis, que son las once y cuarto y yo mañana madrugo. Ya estoy pensando en el rico desayuno que tomaré, porque yo soy así: ansiosa.
Buenas noches a todos, soñad con los angelitos. O con Christian Bale, yo ahí no me meto. Abrazos de luz para todos.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Not a bad life.

Hay tanto que quiero compartir con vosotros hoy...
En primer lugar, diré que escribo a raíz de una serie de comentarios que me ha hecho Cris, la infame Cris, y ya que hoy se sitúa un año más cerca de la muerte, pues me he sentido en la obligación de contentarla.
En segundo lugar, empezaba a sentirme un poco culpable, porque hace tiempo que no actualizo. Ahora me siento culpable, pero porque debería estar haciendo los deberes (suena retro, pero es verdad). Se me acumula peligrosamente el trabajo de cara a la semana que viene y esto no puede ser. Con un poco de suerte, descargará la tormenta que internet me lleva prometiendo una semana y así, al menos, no me sentiré culpable por pasarme el día en casa.
Y es que, amigos, no importa lo muy entrañable que sea el sitio al que vayas si no tienes con quién compartirlo. Un fin de semana en que todo el mundo tiene planes se acaba convirtiendo en un coñazo con todas las letras, porque ir a ver cosas o a tomar café o al cine tú sola... como que pierde encanto. Y gatos no puedo tener, lo pone en el contrato de alquiler.
Lo cierto es que las cosas van cogiendo forma poquito a poco, como esa habitación que antes parecía fría y desangelada y que ahora, con ligeros toques decorativos, ya va reflejando mejor mi verdadero yo. Atención al mobiliario:


Me entusiasma también lo que viene siendo el edificio, por dentro y por fuera, porque estamos rodeados por árboles llenos de ardillas, bandadas de gansos, murciélagos y mapaches que lo hacen todo taaaaaan entrañable... Por no hablar de los pasillos, que me siento como si Jack Nicholson fuera a salir del ascensor con un hacha en cualquier momento.

Decidme que no es igual que el Overlook de "El resplandor", venga, os reto. Un día me encuentro un "REDRUM" pintado en la puerta y me da una embolia.

Otro suceso importante: creo que seré conferenciante fija en la HP Conference de Chestnut Hill College el próximo mes. Me va a llevar dos horas llegar al sitio y dos horas volver, pero creo que valdrá la pena. ¿Que de qué voy a hablar? De fanfics, claro. ¿Conocéis a alguien más capacitado por estos lares?

Si hablamos de las clases, hablamos de mis niños. Tienen casi mi edad, pero me gusta llamarlos así, porque están como pininos, oigan. Maldad no sé si tendrán, pero picardía cero. Aun así, tengo muchas esperanzas puestas en ellos, sobre todo de cara a que dejen de escribirme "difficulo" en los exámenes cuando quieren decir "difícil", por ejemplo. También podrían abandonar lo de "comer banana por la mañana" porque no suena a lo que en realidad quieren decir.

Las clases como alumna ya son otra cosa, porque como lo que tienes que estudiar lo decide otro, pues es como ser un Sim pero sin meter al bebé en el horno ni nada parecido. De todas formas, salvo por una asignatura que todavía no tengo muy claro de qué va (y creo que haré mi presentación, mi ensayo y probablemente acabe el semestre sin llegar a enterarme), casi todo me gusta bastante. Tienen estos enfoques participativos de que hay que hablar y discutir y eso. Yo, que vengo de UniOvi, esto de que me pidan hacer cosas más de dos meses al año no lo acabo de ver, pero bueno...

Para cerrar os informo de que he localizado la tienda HotTopic. Mal. Maaaaaaal. MAL. Tienen de todo de Doctor Who y de Harry Potter. Maaaaaal. Ya tengo tarjeta de socia y unos pendientes con forma de destornillador sónico.
Esto va a ser aquí a mi autocontrol lo que el Sugar en Budapest. Y siendo atea, a ver a quién le pido ayuda yo ahora...

En fin, besos para todos menos para los que no habéis salido el primer día de San Mateo. ¿De qué vais?


jueves, 28 de agosto de 2014

Americanos...

Sí, sí, así como lo digo, "Americanos...". Cada día me fascinan más, los que penséis que las películas exageran estáis muy equivocados, porque lo estoy viendo con mis propios ojos: ¡juegan al frisbee! Quiero decir, ¿hay algo más lamentable que jugar al frisbee (si no es con tu perro)? Pues ellos lo hacen, se esparcen por el campus a la una de la tarde, después de meterse un fabuloso almuerzo entre pecho y espalda y cuando más casca el sol y ¡zasca! A jugar. No entiendo por qué no se han hecho documentales.
Estoy intentando sumergirme en la cultura de aquí, pero me desconcierta. Comidas enormes y deliciosas capaces de taponarte 6 arterias de un mordisco (deberíais haber visto el sándwich que me cené anoche: todos los quesos conocidos por el hombre con un poco de bacon bien tostadito, ahora no siento el corazón), gente rubia y sonrosada que es hiperexpresiva e hipereducada, que me llamen Miss Claudia (vaya telita)...
Dejando a un lado esto, a lo que planeo dedicar toda una tesina psicológica si me dejan, está la otra cara de la moneda: el trabajo. En primer lugar, como estudiante: llevo una clase de cada asignatura y ya estoy acojonada. Viniendo de UniOvi, donde me pasaba el año sin dar palo al agua hasta que llegaban los exámenes, aquí quieren que haga cosas y participe y hasta que atienda. ¿Qué extraño sistema es este? Así corro peligro de aprender algo y eso me preocupa, yo pensaba que mi misión en la vida era estar guapa y encandilar a un baronet, pero ahora resulta que tengo que leer, presentar cosas, hablar de temas de los que no tengo ni pajolera idea y encima hacerlo todo bien para que no me baje la media y me quiten la beca. Echo de menos la era decimonónica en que solo hubiera necesitado un corsé y una sombrilla.
También está la faceta de profesora. Esta semana he dado mis primeras tres clases y en el aula no se sabía quién estaba más asustado, si ellos o yo. No es nada fácil plantarte ante 15 universitarios novatos para explicarles cosas que, en realidad, tampoco les importan mucho (salvo a dos o tres que quieren ligar con morenas durante las vacaciones). Ser profesor tiene mucho de ser actor, hay que mantener entretenidas a las masas, porque tú les estás poniendo nota, pero sus resultados van a decir mucho de ti (a tu jefe y al mundo en general). Tengo miedo a hacerlo mal y que no aprendan nada.
No todo es malo, nada más lejos. Son muy buenos chavales, tímidos, pero se esfuerzan por no dejar que el silencio se instale en la clase cuando hago una pregunta y eso me gusta. Creo que no acaban de pillar mi sentido del humor (a veces flipan), espero que eso cambie poco a poco, porque están tan tensos al principio que de verdad creo que necesitan reírse más de todo en general.
Menos mal que no estoy sola en mi desconcierto: hemos empezado nuevos tres en este programa de TA, así que hablar con J y con R me tranquiliza y me inquieta a partes iguales, porque a ellos también les pasa que les falta tiempo para darlo todo, que iban asustados al principio y que tienen mucho que contar, pero los dos tienen más experiencia y creo que aburren menos a sus alumnos que yo (porque estoy loca y cuando hago un comentario extraño se ríen, pero por lo demás, al empezar de cero, hay muy poco margen para trabajar). Mis pobres nenos...
Básicamente eso. El ocio bien, hoy es mi día libre y pienso pasarlo haciendo la colada y tirada en la piscina. Puede que vaya a comprar leche también si me siento inspirada, pero no prometo nada. A y F me han enseñado dónde viven las cervezas, que también es algo vital. Un día los canonizo.
Ya está, así cierro. Besos para todos menos para los que os quejáis que quedan pocas vacaciones, ¡a remar os pondría yo!


sábado, 23 de agosto de 2014

Filadelfia

Sí, sí, sé que hace más de un año que no doy señales de vida, pero en mi defensa diré que volver del erasmus fue extremadamente traumático y necesité cada segundo de mi tiempo para superarlo (así como numerosos litros de zumos de cebada y croquetas).
¿Pero ya estoy aquí! Y por aquí, quiero decir en internet, porque en casa casa no estoy, me he ido a las Américas. Retransmito desde las cercanías de la ciudad del queso, donde empiezo a estudiar y trabajar el lunes, tras una dura semana de orientaciones que me han dejado patidifusa. Todavía no he empezado y ya tengo trabajo atrasado: yo soy así, inesperada e inescrutable.
¿Qué os puedo contar? He venido con una beca, estudiaré un máster en Estudios Hispánicos (que es como irse a Hogwarts a cursar Estudios Muggles) y daré clases de español a los pininos de primer curso. Ya he visto sus caritas inocentes en las listas de la web, no saben aún que la universidad corromperá sus almas y los llevará por una vida de disimulada perdición (si la viven como tiene que ser, claro). Me alegrará poder colaborar con ello.
Tengo muchos compañeros muy simpáticos en el programa, como mis mentores y ahora también vecinos A y F, dos pobres a los que he atormentado todo el verano a golpe de e-mail: que si duda por aquí, que si piso por allá... Yo ya tendría ganas de haberme asesinado por pelma desde hace tiempo. Han llegado aquí ayer tras unas merecidas vacaciones en la tierrina, que es de donde somos todos.
Por otro lado... vivo con una vietnamita (y su novio acoplado hasta fin de mes). Son majos, pero cuando se gritan en dialecto oriental me acuerdo de la madre de Sheldon diciendo "Los orientales son gente inescrutable" porque no pillo ni las comas. Eso sí, ya hemos tenido una aventura los tres juntos, a mi siguiente relato lo titularé "La llave del mal... etero" y cuenta la historia de cómo metiendo las bolsas de la compra en el coche, Linh (que es la oriental) cerró el maletero y se dejó las llaves dentro, lo que nos llevó a tener que esperar durante dos horas y pico en el aparcamiento del supermercado hasta que un cerrajero vino a echarnos un cable (un chaval muy parecido a Theo James, todo hay que decirlo, así que bien). Fue muy emocionante.
Lo malo que tienen es que cocinan cosas que apestan y es un olor que se impregna por todas partes creando un ambiente complejo. Pero lo llevo muy bien.
Y más o menos en eso quedamos. He saqueado Ikea, he visto ranitas, me estoy relacionando con gente nueva que me saca años de ventaja, tanto en edad como en experiencia en este trabajo, y me he apuntado a la cosa más friki que he podido encontrar por estos lares: la Harry Potter Conference anual de Chestnut Hill College, que será el 17 de octubre. Como ponente, claro, para hablar de fanfics, porque ir de espectador es para los débiles.
Hablando de lo cual, debo informaros de que mi universidad tiene equipo de quidditch. No es broma. Tengo sentimientos encontrados, es que no dejan de sorprenderme: entre que tiene un cementerio de curas en mitad del campus y esto, creo que he hecho la elección acertada.
Voy a parar hasta que me cuenten algo nuevo desconcertante del sitio, que, por cierto, está rodeado de bosque por todas partes, así que hay muchas probabilidades de que salga un asesino en serie de entre los árboles y empiece a repartir hachazos. Americanos...
Besos para todos menos para los que no vais a ver YA el nuevo capítulo de Doctor Who. In Capaldi we trust.

miércoles, 5 de junio de 2013

Erasmus disease symptoms:


- you meet so many people you can't remember all of them
- Mondays are the new Fridays, Tuesdays are the new Fridays, Wednesdays... and so on
- you come to a point where you don't speak Spanish, English, German or Italian anymore, but all of them (which is, actually, a modern version of Sanskrit)
- what happened last night? Becomes your motto
- your fridge might be empty, but there will always be there a beer and a piece of cheese (??)
- maybe you don't learn the language of the country, but there's a word that you will: beer (or sör, whatever)
- do you remember what it is to iron your clothes? Me neither.
- what are all these people doing at my home?
- doing the laundry only works when you do not have any more clean underwear
- staying home is NOT an option
- “I should cook something… nope.” And then pizza
- your parents love you more now
-  you start doing things like singing in public, taking off your bra in the middle of a disco or carrying underpants in your handbag without any remorse
- you just point at a random place in the map around your city and think “So there is where I will be spending my weekend…!”
- your lifestyle starts including meeting new friends at 5 am while eating kebap or something

- you get depressed while thinking about what your life will be like next year

And so on, honeys. Please, add your owns ;)

domingo, 2 de junio de 2013

Blame it to the alcohol

La noche de ayer no sé ni por dónde cogerla, en serio. Ahora mismo tengo una resaca letal, un sueño que muero y estoy a un tris de que se me caiga la cabeza en los cereales y morir ahogada en muesli con nesquik (imaginaos que cadáver tan antiestético quedaría...).
La culpa es de Elena, siempre de Elena. Ya cuando salgo por Vetusta con ella y con Dudu siempre me acaban liando, pero ahora se confirma, porque llegó el jueves y no ha tardado ni una semana en liarme. Menos mal que íbamos de tranquis, amigos, porque si no igual nos deportan...
Una, que con toda su buena intención decide sacar a su amiga por ahí para enseñarle algo de cultura nocturna, que la lleva a cenar pizza y Somloi (no se pregunta lo que es, se come y a callar), que la arrastra a Morrison's Opera para empezar la noche tranquilamente y que encima lleva chupitos de vodka en el bolso (para darle la chispa de la vida, ya sabéis)... Pues así empezamos, pero acabar acabamos muy diferente.
Nos vamos a Morrison's, donde Elena queda fascinada por el lugar, el trenecito que pasea por el techo encima de la barra y el miedo que da la gente cantando al karaoke. Pedimos la primera, vemos a la gente cantar, se nos sientan enfrente dos tíos que no paran de girarse y mirarnos en plan acosador psicópata (chicos, un consejo, hay formas y formas de mirar a una chica: aunque esteis buenos, si sonreís como violadores la angustia sigue ahí). Pedimos la segunda, siguen los psychos estos ahí. Pedimos la tercera, se piran y vienen a sentarse dos tíos macizorros (y no psychos), pero con nosotras. Ahí, en plan sutil. Eran de una despedida de soltero y los amigos andaban por ahí moñándose a tope por las esquinas y dando berridos de becerro en celo por el micro del karaoke. Os diré que si vais por Budapest y conocéis a un Niklaus rubio, de metro ochenta más o menos, con los ojos azules e ingeniero, ya es colega, así que con alegría.
Anduvimos por ahí un rato, bailamos, me guiñó el ojo Jabba el Hutt (huí despavorida) y marchamos al exterior.
Y, amigos míos, ése fue el error: no se va al Instant. No, mal, mal, mal, nunca, MAL. Sobre todo después de un chupito de vodka y 3 cervezas. Yo quería que Elena lo viese, quedase fascinada y ya, pero nos quedamos y eso está MAAAAAAAL. Pedimos otra cerveza (mal) y nos apalancamos en el futbolín, y entonces pasa por nuestro lado como 3 veces el mismo tipo hasta que se acerca con la típica entrada de "¿Españolas? ¡Yo también!". Valenciano. Se llamaba Nemecio. No, no es broma, de verdad: Nemecio. Tenía 24 años, así que tampoco es que viniese de la época de la guerra, ¿sabéis? Nos contó que solía presentarse como "Nemo, como el pez. Pero no Nemo, Neme".
Pobre hombre, le vacilé tanto las dos horas que estuvo con nosotras que creí que me iba a entrar una hernia. Vosotros me conocéis, para que yo piense que me estoy pasando vacilandole a alguien... Haceos la idea. Y no por lo del nombre, no os equivoquéis, por todo: por Juego de Tronos, por Harry Potter, porque no vocalizaba, porque era valenciano, porque me tocaba ( y a mí no me gusta que me toquen, ¿por qué me tocan?)... Dios, me metí con él lo que quise y más, pobre Nemecio... No paraba de repetirle a Elena "Esta tía me odia, ¿a que sí? Me odia, me odia. La voy a matar, la voy a matar porque me odia..." etc.
Y salgo del Instant porque Elena se quedó atareada con Nemecio. Salgo con un cigarrillo en la mano y me para un rubio y me pide otro. Se lo doy y quedamos fumando en la puerta (las 5 de la mañana, ya de día pleno y tal): que es sueco, que está de viaje, que su vuelo sale dentro de dos horas... Se nos acerca Sueco 2, moreno y guapo, comiéndose un kebap ("This has cinnamon, check it" y me lo pone debajo de la nariz ¿?). Luego llega Sueco 3, un armario de 2x2, cantando a Alicia Keys (le pregunté y me dijo que era un fetiche). Sueco 1 empieza a preguntarme de donde soy, "Spain", "Don't believe you, you speak good English! And you have accent, you're American", "No, Spanish", y coge y llama a Sueco 2 y le pregunta que de dónde cree que soy, y el otro que de San Diego.
Claro, tío, ¿no ves la cara de California surfer girl que tengo?  Tuve que enseñarles el DNI. Estos escandinavos...
Pero Sueco 1 no se achanta y utiliza "Meter ficha", no es demasiado efectivo: "I know you're gonna say no, but I like you, maybe we can go home together...".
Esta soy yo:
PENSAMIENTO: Yo me voy a mi casa a dormir, tú haz lo que quieras, chaval

"At least let me take you home in a cab", ya claro, ahora mismo te digo donde vivo, dame un segundo... Si además Sueco 2 me contó que en 3 horas cogían el vuelo de vuelta...
El caso es que cogí y me volví a casa dando un paseo con luz de día por la calle.
Entonces, cuando ya estoy en casita y me dispongo a echarme y caer en coma, me llama Elena "Tía, no me abre la puerta de casa". Muero. Coitus interruptus, rollus cortatus. Claro, el tío a su casa y Elena a la mía. Ha estado sobando en la habitación de al lado hasta hace media hora y se acaba de marchar con una cara de resaca que era reflejo de la mía propia. 

Noche completita en Budapest. Necesito agua y patatas fritas. O macarrones con queso. 
Empieza a notarse de verdad que sólo me quedan 17 días, supongo que es el momento de hacer todo lo que sea para que no queden espinitas clavadas. Livin' la vida loca (la cantaron ayer en Morrison's, creo que era una señal). 
Muchos besos de vuestro Culo de Coco ;)