jueves, 29 de septiembre de 2016

La máquina de hacer tontos

   Hace poco he empezado a trabajar en un sitio nuevo. No voy a dar los detalles, pero me toca dar clase de españoles a chicos universitarios estadounidenses a los que, dejémoslo claro desde el principio, se les exige que cursen dos semestres de una lengua extranjera. Eligen el español porque, incluso sin tener el más mínimo interés en aprenderlo o conocer su(s) cultura(s), son conscientes de que la cantidad de hispanohablantes en torno a ellos crece a cada minuto. Y así se forma mi clase de diecinueve estudiantes de ingeniería, cine, comunicación, inglés y química entre otras cosas. Diecinueve estudiantes que no saben, pero que tampoco quieren aprender.
      Estoy preocupada porque me he encontrado con un grupo sin interés por nada que no aparezca en la pantalla de su teléfono y con un programa de estudios que elige tratar a los alumnos como si fueran tontos pero autosuficientes. No entiendo qué criterio se sigue, no entiendo el objetivo de dejar que los estudiantes tengan que aprender la árida gramática mediante los videos online que ofrece el libro de texto y vengan a clase solo a que yo los contemple charlar. No entiendo qué sentido hay en que tengan que escribir una composición en clase, pero puedan hacerlo utilizando el libro de texto. No entiendo desde cuándo los exámenes tienen que contar una historia, porque por lo visto los estudiantes de ahora ya no entienden "Completa los espacios en blanco con el verbo en la forma correcta" si antes no se les dice que "Es el cumpleaños de Horacio. En la fiesta, Manuela y Ana hablan de sus aficiones". No entiendo cómo puede insistirse tantísimo en que el estudiante universitario es un adulto con los mismos derechos de privacidad, respeto y tono que puedan tener una abogada de cincuenta años o un jubilado de setenta, pero que sin embargo sea responsabilidad del profesor repetirles constantemente las fechas de examen especificadas en el programa, la tarea diaria especificada en el programa o que no pueden jugar con el móvil en clase como (adivinen) especifica el programa.
       En España, mi país de origen, se critica constantemente que el programa ya no está orientado a que los estudiantes aprendan, sino a que aprueben, y luego se miran los currículos casi con veneración si incluyen un título de una universidad americana cuando aquí, en realidad, está pasando lo mismo. No exigimos trabajo, esfuerzo ni interés. En su lugar, tratamos a los alumnos como a tontos, ellos ven la ventaja y se hacen los tontos. Y, evidentemente, acaban convirtiéndose en tontos. Este año, he terminado topándome con el engendro surgido de nuestra propia ineptitud: una generación que no solo no sabe sino que además no tiene interés en aprender, chicos que entienden que con un título tendrán un trabajo, con un trabajo tendrán dinero y con dinero, tendrán lo que quieran. Chicos que, de no usar su cerebro, terminarán atrofiados a los cuarenta.
       Ese chiste de "'Disculpe, ¿usted sabe lo que es la ignorancia?', 'Ni lo sé ni me importa'" se ha convertido en la realidad y ahora ya no tiene gracia. Nos quejamos de que la juventud está fatal, que no saben quiénes son sus propios gobernantes, no se involucran y no votan. Comentamos asombrados la cantidad de títulos que acumulan los chicos sin caer en la cuenta de que no han abierto un periódico (o, en su idioma, ni se han leído los hashtags sin memes de Twitter), que no saben (y además les da igual) que esas ciento treinta personas por las que se ponen de perfil la bandera francesa en Facebook son el día a día en Alepo (porque ¿dónde está Alepo? ¿Es bonita su bandera?). En definitiva, vemos crecer una generación de personas que no conocen a García Márquez pero se saben el nombre de todas las Kardashian. Y, después, nos sorprendemos de que alguien como Donald Trump esté tan cerca (tan, tan, tan cerca) de la Presidencia del país más poderoso del mundo.

       Les digo esto para que dejen de venerar lo extranjero como si contara con fuerzas sobrenaturales, porque en todas partes cuecen habas. Estamos creando monstruos sin criterio, sin interés y sin pasión; eventualmente, nos devolverán lo que nos merecemos por no suspenderlos cuando estuvimos a tiempo. Después de todo, salvo que se escriba una enorme F roja en la esquina superior (un suspenso a la americana), nadie va a mirar para ello. Aunque claro, cuando lo hagamos, los chicos solo levantarán la vista del móvil para preguntar por qué la F de Menganita es más grande que la suya.

domingo, 10 de mayo de 2015

I. Am. BATMAN!

Érase una vez que se era un fin de semestre bien ansiado. Los jóvenes trabajadores del SAC 329 desesperaban por disfrutar de un poco de tiempo libre, la vista empezaba a nublárseles al notar que los días parecían no avanzar  para liberarlos y la ingente cantidad de trabajo por hacer crecía cada día. Hasta que, de repente, el hada académica dijo "Hasta aquí hemos llegado" y puso fin a la tortura. Pronto, los estudiantes se encontraron con tanto tiempo libre en sus manos que solo supieron afrontarlo con cerveza, fiesta y desayunos cerdiles, suspendiendo exámenes finales a alumnos descarados y quejándose del calor maquiavélico que los acechaba. Para compensar, eligieron hacer un surtido de planes en escala ascendente de tiempo, dinero y espacio hasta que se dieron cuenta de que, lo más probable es que solo hiciesen uno o dos de cada diez. Y fueron felices y comieron perdices.
FIN.


Obviamente esta es una versión muy simplificada, pero bastante ajustada a la realidad.
Una vez corregidos los exámenes finales, solo queda mirar el verano y decir... ¡puñeta! ¿Qué hago con este tiempo libre? Es por la falta de costumbre, no sé manejarlo. Por ahora, tenemos una barbacoa esta tarde (americanos...) y un viajecito a Coney Island planeado para el miércoles (al que espero que se nos una Mñ, que ya sería pecado estar aquí al lado y no vernos) que incluirá una parada en el Skylight diner donde las tartas tienen el tamaño de bebés recién nacidos. También me veo en la necesidad de reservarme el viernes para trabajar en el cole (...), el sábado para ver cómo se gradúan los que son plenamente libres (... ...) y el domingo para hacer la maleta (JA!), porque la semana que viene empieza la aventura gaditana. Este viaje me genera miedo e ilusión a partes iguales. Hasta Hubert, el coordinador de internacional que es adorable (y whovian), me ha deseado suerte con mis 26 chicas en un autobús. 


Pero no hablemos del futuro, pues me produce inquietud existencial. Hablemos del pasado o, lo que es lo mismo, los dos días que he pasado rodeada de frikis a nivel industrial en la ComicCon de Philly. Puedo decir que he visto cosas de todo tipo estos dos días. He visto cosplays fabulosos (Doctores, Roses, Salad Fingers, Peggy Carters, Harley Quinns...) y otros muy inquietantes (como Sailor Moons, Spidermans o Robins que, sin duda, empezaron a devorar a sus propios hijos hace veinte años pero no han querido abandonar las mallas). He visto actores y actrices súper majetes que sabían disimular su miedo (Katie Cassidy es preciosa, Hayley Atwell es amor, Stephen Amell es amor y un poco bajito, Ben McKenzie es sexy, los gemelos Phelps son MÍOS). He visto al doblador original de Batman subirse a una mesa para gritar "I AM BATMAN! I AM THE NIGHT!" a su público. He visto un barco pirata y el coche del Batman de los 60. He visto la Máquina del Misterio. He visto gente que se dedica a zombieficar peluches. He visto a Son Goku y sus colegas pululando libremente. He visto a los maquilladores de El Hobbit haciendo props a gente indefensa. El gato de Cheshire me ha maullado. El Noveno Doctor me ha investigado la camiseta.
También me he comido un McFlurry.
Lo que quiero decir es que cuando anoche pillé la cama, fui la persona más feliz del mundo. Estaba agotada, estos niveles de frikismo son tan elevados que hay que entrenarse el resto del año para poder soportarlo. Gracias a Odín que yo ya venía con mucho equipado de serie.


El año que viene yo también me hago un cosplay, tengo que empezar a pensar en cosas más frikis de lo habitual y mirar a ver qué me traigo de Oviedo este verano. 
Mientras tanto, la búsqueda de piso continúa, aunque sería más fácil encontrar las Reliquias del a Muerte que una habitación amueblada en algún sitio decente. No entiendo por qué la gente no contesta cuando les escribes, con un "ya hemos alquilao, pasamos de tu culo" sería suficiente para seguir con mi vida, pero no hay manera. Yo, así, no puedo trabajar.
Solo espero no acabar en la calle, que aquí los inviernos son muy duros.
En fin, sus dejo a lo vuestro, estoy muy ocupada viendo Crónicas Vampíricas y flipando en dolby surround. Está claro que Nina Dobrev se va a marchar a lo grande de la serie. 

Besos y abrazos, hoy en general, que estoy de buen humor. 

viernes, 1 de mayo de 2015

¡¡¡LIBERTAAAAAAAAAD!!!

¿Cómo explicar la felicidad que me embarga? Clases terminadas, ejercicios corregidos, ensayos entregados y lecturas finiquitadas. Solo queda un examen que poner y corregir y tres clases con niños que dar (respirar, respirar, a pleno pulmón, creo que ya sabéis todos lo muchísimo que me gustan los niños, ¿a que sí?). Pero podríamos decir que soy libre. Libre y feliz. Libre, feliz y bicolor, porque tengo la marca del pantalón corto en las piernas que parece la Gran Barrera de Coral. Espero que iguale. Además, ahora tengo una amiga jubilada en la terraza, de estas que empiezan a hablarte y ya no hay manera de volver a tu libro, así que cuando baje a tomar el sol tendré tertulia asegurada (¡yo solo quiero leer!).
Bueno, lo importante es que el trabajo ha terminado y empieza la decadencia:


Y la libertad empieza a notarse en forma de ocio, como por ejemplo anoche, en que me metí a ver la actuación de fin de curso del grupo de teatro musical de la universidad (me invitó una de mis alumnas, y es tan adorable que no podría decir que nonunca). Ellas hacían de ellos y ellos de ellas en un popurrí de los números musicales más famosos de Broadway (titularon al espectáculo Broadway Backwards). Al principio no parecía prometer mucho, parecían un poco descoordinados, faltaba escenografía y el sonido flojeaba, pero después de los primeros números de travestismo la cosa mejoró mucho. Creo que me rompí una costilla de tanto reírme, estuvieron brutales. especialmente haciendo el Fabulous de High School Musical 2 (un tipo que podría ser del equipo de fútbol americano haciendo de Sharpay con una camisola rosa me conquistó) y ese último número del Cell Block Tango de Chicago porque, y esto es clave, eligieron conservar el vestuario original.
He visto cosas.

(Soy profesora, por Dios, no puedo ver estas cosas...)

Por otro lado, esta cantidad de tiempo libre hace que traiga loca a J, porque se me ocurren estupideces cada dos por tres y tengo que dejarlas salir. Es un estado natural, ya me conocéis: "Deberíamos irnos a Cancún", "Deberíamos comprarnos un barco"; "Deberíamos volar a Nueva Zelanda"... Esta es la consecuencia directa de pasar el rato hurgando en el twitter de Nina Dobrev y viendo sus viajes de ensueño a paraísos naturales que no son Asturias. Puñetas, quiero tener dinero. Claro que J tampoco ayuda, porque cuando pienso que me he purgado y ya no me queda nada más que decir... entonces me salta con un inesperado "Yo quiero ir a Bora Bora, busca fotos en Google" y el ciclo vuelve a empezar, porque yo no busco fotos, busco vuelos (es una cuestión de principios). Vamos a acabar más chaladas que el chavalín de Whiplash (es que la estoy viendo ahora y está claro que este muchacho no está bien):

(Esta soy yo intentando convencer a J de que nos vayamos a Cancún)

Entonces, como está claro que no nos vamos a ir a Bora Bora (porque está en la Polinesia Francesa, ninguna de nosotras habla francés y además los vuelos cuestan 2500 dólares), tenemos que buscarnos planes más asequibles. Ejemplo número 1: la Comic Con. Estoy totalmente preparada para ver a un montón de frikis disfrazados en el Convention Center y para respirar el mismo aire que Billie Piper y David Tennant, que muy cordialmente hará una parada y un panel provocando así crisis histéricas de decenas de fangirls. Planeo acosarle y robarle la ropa interior, os mantendré informados.

(Si es que son adorables, hay que quererlos)

También sucede algo very important mañana: ¡llega Mariño! Bueno, llega a Nueva York, pero está aquí al lado, como quien dice. Voy a tener que subirme a verle... si es que me obligan a hacer cada cosa... Quizás ese sea el momento de coger una bicicleta para recorrer Central Park, que siempre me quedo a medias viendo el parque. J y A se apuntarán, siempre se apuntan a todo, y me remito al sábado con el club de salsa al que me llevó A. J estaba trabajando duramente, pero vamos, que a las dos les va la marcha más que a un tonto un palo. Mañana saldremos de nuevo, claro, que hay que celebrar el fin de curso aunque sea con dos cervezas y mucho raje (nos encanta rajar). Sin embargo, no tengo mucho de lo que quejarme; la jefa me dijo ayer que últimamente me veía esplendorosa y eso es solo la punta del iceberg, así que dejaré que se purguen las otras dos, que han vivido estresadas últimamente:


Yo me estoy empezando a estresar ahora. Bueno, no a estresarme, a agitarme en general. tengo tantos planes y cosas que hacer este verano que más que vacaciones esto va a ser un trabajo diferente: Cádiz el 18, cuidar de las niñas, subir a Oviedo el 28, volver el 31, Granada el 5, volver el 7, cuidar de las niñas, ver a mi prima surfera, excursión a Tarifa el 19, volver a Philly el 23, buscar piso (que ya he empezado, pero parece misión imposible, amigos), mudarme, trabajar en la clínica de Derecho, irme otra vez a España el 16 de julio, a Asturias el 17, ver a todo el mundo, 10 días de vacaciones con la familia sabe Dios dónde, dos días en Potes con S y M (o eso me han vendido), seguir viendo gente y volver a Philly el 20 de agosto. Es mucho volar en muy poco tiempo.
A todo esto, tengo que sumarle dos cursos de verano online y empezar a preparar el GRE y las solicitudes de doctorado que echar en otoño.
Ya estoy cansada.


(Robb Stark me comprende)

Creo que con esto concluyo. En realidad, hace una semana que actualicé, no es como si tuviese mucho que contaros... Voy a ducharme y adecentarme como un ser humano, a limpiar mi leonera, que hace casi un mes que no la toco, y a ver mucho Embrujadas, porque no tengo vergüenza ni perdón. Juzgadme, me da igual, yo estoy de vacaciones y vosotros NO :)

Besos y abrazos para todos menos para los que les quitáis los pepinillos a las hamburguesas. No sabéis nada de la vida.

viernes, 24 de abril de 2015

Sangre de gallo y cañas con limón

Ayer me ungieron en una secta hispánica. Suena a argumento de Embrujadas, ya lo sé, pero es real como la vida misma. Nos hicieron desfilar (pero sin música, por la falta de presupuesto) con una vela en la mano, encenderla en un cirio gigante, aguantar el discurso de costumbre, ponernos colgajos con los colores de la bandera de España, firmar libros de visitas y cantar el Cara al Sol. Bueno, esto último no, pero habría sido la guinda, ¿no? Al menos nos dieron pincheo, pero sin vino (por lo de la falta de presupuesto otra vez, cabrones...). Fue todo muy emocionante, el tipo que nos dio la charla era súper majo, estábamos todos monísimos de la muerte y yo casi reviento de aguantarme la risa. De hecho, salgo pasándolo fatal en todas las fotos, con lo poco expresiva facialmente hablando que soy yo... Claro que, cuando incluso el cabecilla de la secta tiene problemas para no reírse en mitad de su presentación, pues como que te sientes mucho más justificada. Yo lo que noté fue una grandísima carencia de sacrificios rituales, ¿qué ha pasado con los viejos tiempos en que se necesitaba la sangre de una virgen y eso? ¿Ni destripar una cabra ni nah?

Sectas a mí...



En otro orden de cosas... This is the end, my only friend, the end... ¡Fin de semestre! ¡Aleluya! ¡Libres domingos y domingas! Ejem, perdón. Quiero expresar mi emoción por la llegada de las vacaciones. Gracias, gracias, gracias. No es que trabajar, estudiar y esas cosas de la plebe no sean maravillosas, pero donde esté un buen daiquiri tirada en la terraza tostando al sol, que se quite lo demás. Me estoy convirtiendo en casta, ya lo sé.
Lo único malo de esta recta final es corregir cosas, porque de repente llueven redacciones, exámenes, pruebas orales (que suenan más interesantes de lo que en realidad son) y otros rollos que nunca habríais imaginado. No sé yo si esto de dar clase es tan guay como parecía al principio, Creo que voy a dejarlo, volverme a España y opositar para una plaza en el Ministerio del Tiempo, que me parece que cotiza bastante. Trabajar codo con codo con Rodolfo Sancho me motivaría más que los tés gratis que me ofrece el departamento de español, qué queréis que os diga.
Pero no, la vida no es tan emocionante, y por eso estoy aquí soltando un rollo el viernes por la noche, después de haber hecho la colada, corregido exámenes y comido una hamburguesa, cuando en realidad debería andar por ahí, bebiendo chupitos y bailando encima de las barras de los bares.

Betty White es mi animal espiritual

Esto me lleva a la tercera parte de este soliloquio: Cádiz. Me marcho, nenes, trabajo de verano en la ciudad del amor (para mí cualquier ciudad en la que me den tapas es del amor, que quede claro). Me quedan tres semanas para ir a hacer de niñera de 26 mujeres en efervescencia hormonal, ponerme morena, comerme marrones (que son inevitables, como el viento y la muerte)  y tomarme unas cañas. Terraceo, terraceo. Afortunadamente para mí, mi prima K andará por esos lares y podrá mostrarme las delicias del sur (como buena nativa de Invernalia, para mí esto es como adentrarse entre los Dothraki). Nada será tan sencillo, pero será una buena experiencia. Y así puedo subirme un finde exprés a ver a la familia, que buena falta nos hace tener un cara a cara. Creo que mi madre ya no recuerda mi bello rostro y quizás mi hermana haya acampado en mi cuarto. ¡Se impone una parada para reconquistar mi territorio (y comer un cachopo)!
En realidad, ya estoy a un tiro de piedra de pasarme por los praos (el 17 de julio llego de verdad), pero un pequeño avance no hace mal a nadie (pensad en ello como en el tráiler). Además, les debo a mis padres y mi hermana tantos regalos atrasados que me van a confundir con uno de los camellos de Melchor (y viniendo del sur... bueno, no he dicho nada).



Además, quiero dejar constancia para mis queridas y filológicas S y M de que utilicé vilmente a nuestro fascinante DesEsseintes para rellenar una presentación hace dos semanas. Y gustó. Está claro que el episodio de la tortuga puede conquistar a cualquiera, Desi suele tener ese efecto sobre la gente.
Y, a la vez, es necesario recalcar que S se ha convertido en una SUPERESTRELLA DE LA LITERATURA. Todos los que me estáis leyendo, enrollaos y colaborad extendiendo su palabra, porque nada de lo que ella haga puede ser malo: http://www.trabe.org/llibru.asp?id=2210 
Nunca os pongo deberes, así que no os pongáis pejigueros y haced lo que os digo, que para algo estáis en mi blog. Todos estamos tan TAN orgullosos de ella que daremos el coñazo diariamente con "Las costumbres vacías" hasta que sea tan popular que Pérez Reverte sienta la necesidad de insultarlo. De nada, S.


Con esto os dejo. Seguro que se me quedan cosas en el tintero, pero es que estoy viendo temporadas viejas de Embrujadas y no puedo prestaros más atención. Además, estoy mirando en un mapa a ver dónde acabo mañana, que me voy a ver un piso. El anuncio parecía normal, pero si no escribo nada antes de dos meses, es que eran asesinos en serie y estoy descuartizada en su sótano. Decidle a mis padres que los quiero.
Besos para todos menos para los que no estáis pensando en folixa. Ya es hora.

jueves, 26 de marzo de 2015

Las feministas son amigas, no comida.

Hoy un grupo de feministas me ha dado de cenar. No es que yo lo fuera pidiendo, es que han preparado una conferencia de Gender Studies (que es como decir que he ido a hablar de mujeres y hombres y viceversa con otros pringadillos como yo), Cr y yo hemos hecho nuestras ponencias y a cambio nos han dado pollo parmesano con verduras, tarta de chocolate, limonada y cupcakes de red velvet. A mí, me ha compensado el esfuerzo de hablar de literatura en inglés, he recuperado todas las calorías perdidas.

Lo que pasa es que cuando vas a estas cosas siempre hay alguien raro. Siempre. Si no lo identificas, probablemente seas tú. En este caso, Cr y yo fuimos testigos del más extraño video jamás creado para ocasión semejante. Yo me esperaba mujeres furiosas, reivindicación, "me gusta ser mujer" quizás algún desnudo integral que reivindique el potorro como icono posmoderno. Bueno, pues ha sido muy desconcertante y no quiero recordarlo, porque me arden los ojos. Solo diré que aquí son todos tan políticamente correctos que decirle que no a un jandicapado (handicapped para los que sois guays) parece el equivalente a quemar cachorritos en la hoguera. En fin...

Whatever...

Venga, que sí, que ya, que hacía eones que no actualizaba. ¿No os dais cuenta de que es la historia de siempre? Jodó, qué pesaditos.

El caso es que he pasado una etapa complicada, por so y por arre. El domingo por la mañana mi padre me llamó muy temprano para decirme que mi abuela había muerto. La mujer llevaba unos días bastante pachucha, pero parecía que se recuperaba bien y... Fue un día bastante duro en general y no es que los posteriores hayan sido fáciles, pero hacemos lo que podemos. Vosotros que aún estáis a tiempo, llamad a vuestros abuelos y probadles que os acordáis de ellos. Es solo un consejo.

También he tenido una buena noticia, la semana antes de esto me comunicaron que había quedado tercera (empatada) en el concurso de novela Contacto Latino de la Editorial Pukiyari, siendo la primera mujer en ser premiada. Me alegro por Mate y Jane, que fueron capaces de seducir a alguien con sus chaladuras de yonkis intergalácticos.

Como podéis comprobar, llevo unos días emocionalmente confusa por la mezcla de acontecimientos. El martes, por ejemplo, asistí a lo mejor que se ha hecho sobre un escenario jamás: Der bestrafte Brudermord, o lo que es lo mismo, una versión cómica de Hamlet hecha con marionetas. Vamos a ser sinceros: los americanos nos sacan años de ventaja, porque esto un europeo no lo habría hecho jamás. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba algo tanto (pensad lo que queráis, pero reflexionad al respecto).

Confusión emocional.

Sea como fuere, mi mente preclara ahora mismo asimila solo dos cosas: una, que llegan mis 5 días de Pascua para gozar la semana que viene, y dos, que ya me puedo poner las pilas a hacer cosas, que hay que entregar ensayos finales y yo estoy aquí sentada en YouTube. Ah, no, son 3: me encantaría cobrar de una buena vez, que es lo que me da la vida generalmente (y para comer).

Eso sí, entre que cobro y no, mis alumnos me regalan grandes momentos. De ellos he aprendido que una tiene "una amiga corta" (que no baja), que los Reyes Católicos "conquistaron al último moro de Granada" (con sus dotes de seducción) y que los árabes "inventaron las zanahorias" (los fabricantes de zumos les deben tanto...). Es que son infinitos en su sabiduría...

Además, el día 9 me toca exponer cosas (naaaaaaazis, Peter) sobre Octavio Paz en poesía hispanoamericana y el 11 me toca ya hablar en otra conferencia. Mi tema elegido es DesEsseintes, mi mejor amigo de quinto de carrera y el único hombre capaz de sorprenderme, fascinarme y horrorizarme aleatoriamente pero de continuo a  partes iguales. Hola de nuevo, viejo amigo. Sara y María estarían tan orgullosas...

Si me vierais ahora mismo, en pijama y viendo monólogos de Eva Hache en el sofá, comprenderíais que mi nivel de actividad no es muy colaborativo con las causas. Yupi. Mierda.
Bueno, al menos ya le he puesto título a uno de los ensayos. Os daré una pista: es una frase de una canción de Karina (porque yo soy así, creativa y nostálgica)



De todas formas, olvidándonos de este futuro diabólico, si nos remontamos un poco más al pasado, puedo hablaros de la semana que Agapita pasó durmiendo en mi sofá. Fue muy emocionante: experimentamos las cuatro estaciones en ocho días, conocimos 3 ciudades y nos bebimos nuestro peso en alcohol. Fue divertido, pasamos una noche en Nueva York, durmiendo en un hotelazo de 5 estrellas que me ha hecho decidir dejar la literatura y casarme con un viejo millonario, porque yo ya no sé viajar de otra manera. Fuimos de compras a porrón, comimos mazo (sobre todo dulces, que ye lo guapu) y bitcheamos (es decir, que criticamos y nos quejamos de todo).

A y J flipaban en colores con Agapita (y ellas que pensaban que yo era especialita...), que es famosa por su proverbial encanto y dulzura, ¿cierto? Jé, claro. El viaje a Atlantic City y la moña del primer día en la zona histórica de Philly pasarán a la posteridad. También la tormenta de nieve que nos tuvo atrapadas en casa un día entero (y en que nadie, ni siquiera los chinos, querían traernos comida a casa), la narcolepsia galopante de Agapita o su dominancia a la hora de ponerme Gran Hermano Vip (ya os digo que he olvidado cómo multiplicar y ya no recuerdo cómo hablar alemán).  Fue lovely que te cagas, espero que ella lo haya disfrutado igual :)

Agapita en un gif.

Creo que voy a parar aquí. No voy a contaros que tengo un nuevo bolso amante rosa, que estoy enganchada a la serie sobre Isabel la Católica o que hacer listas sobre alergias para el programa de verano en Cádiz está sobrevalorado (sí, pavos, me voy a trabajar un mes en verano a Cádiz, por lo menos tendremos calorsito, mi amol). Tampoco voy a explicaros el diluvio que está cayendo, solo os pido que traigais vuestra pareja de animales, que el arca zarpa al amanecer.

Y, desde luego, no pienso transmitiros mi cabreo galopante por culpa de la gente. Por lo visto está muy de moda asumir que si te mienten jamás te enterarás. Es eso o que sudan pensando que les pillen, vamos. Lo que quiero decir con esto es que SI CONOZCO A ALGUIEN, HABLO CON ÉL/ELLA, así que no asumas que no me voy a enterar de las cosas. En este sitio, el que no corre vuela, pero estas cosas siempre salen a la luz. Me cabrea mucho que me oculten las cosas. Solo digo eso.

En fin, ya os hablo más cuando me dé la gana. O el mes que viene. Según caiga.
Besos para todos menos para los que coméis sin engordar, vosotros sois antinaturales y el karma volverá a por vosotros.

domingo, 15 de febrero de 2015

Love is in the aire

Hola, queridos. Cada vez más larga es la espera antes de que publique nueva entrada, lo sé, pero el ocio es poderoso, el trabajo es abundante y la vagancia es suprema.


Además, he de ser sincera: si actualizo hoy es porque ayer A y J me echaron en cara que hace mucho que no subo nada, y como hoy la máxima son -8º y no pienso salir de casa ni aunque venga Bradley Cooper a sacarme de paseo, pues aprovecho y escribo. Veamos cómo puedo poneros al día sin perder ningún detalle importante en el proceso...

Empezaré por la china que había acampado en mi sofá (este será el título de mi próxima novela). La tipa se ha quedado un mes. UN MES. Un mes de "Este fin de semana ya debería poder volver a mi casa", "Mi casera me ha dicho que unos días más", "El sofá está cogiendo la forma de mi culo"... Claro, chicos, ya llega un punto en que una pierde el zen. Resulta que la china estaba viviendo en una habitación en casa de la que también es su jefa, pero sin contrato para ninguna de las dos cosas (ni el trabajo ni el alquiler), lo que hace que, si la otra quiere echarla de su casa para remodelarla y convertirla en la mansión de los Sims, pueda hacerlo sin represalias. Y yo lo sentí mucho por toda la movida que es para ella, pero es que lo de vivir sin contrato es de idiota de manual. Así que después de que la tipa estuviese un mes apalancada en mi sofá, que parecía un hippy en Sol, tuve que ir a mi compañera de piso y marcarme un Ernesto Sevilla con ET: Tú amiga esta que lleva un mes apalancada en el sofá... ¿no se iba ya? Tanto "mi casa, teléfono"...
Bueno, conseguí que se fuera a darle la turra a otros, pero dos días después llego a casa y me la encuentro en la cocina con el portátil y haciendo llamadas de teléfono buscando un piso nuevo. Y yo digo... Mírala, mientras estuvo aquí acampada no movió un puto dedo por salir de mi casa, pero si la echo entonces se pone las pilas, ¿no? Esto es la leche...


(Bueno, lo de "whore" es excesivo, pero la idea es la misma)

Por otro lado... ¡terminé de echar becas, escribir artículos y llorar sobre una botella de vino! Ahora empiezo el proceso de escribir ensayos para clase, preparar presentaciones y buscar becas que solicitar para cuando acabe el máster. Para los de escritura creativa tengo que escribirles algo original e inédito de 20 páginas donde demuestre un gran talento para la escritura. Me gusta que ante todo no me presionen, piden más para un máster que para ganar el Planeta. No sé por qué, pero estas solicitudes sonaban mejor en mi cabeza. Más que nada porque me voy a dejar una cantidad de pasta, tiempo y esfuerzo en solicitar cosas que va a ser de traca. Cosas de la vida... ¿El lado bueno o silver lining? Que J y yo enloqueceremos juntas y compartiremos celdas contiguas en algún asylum.

Más cosas. Nuevos alumnos. Me gustan, son de nivel intermedio y sonríen como si me entendieran, lo que es encantador y más de lo que hacían los de introductorio. Tengo unos cuantos que saben mucho y otros pocos que están más perdidos que un pulpo en un garaje, pero por lo menos lo intentan. Y luego tengo dos o tres pasotas que van de sobrados y están a dos puntos sobre cien de suspender los exámenes. Son demasiado guays para estudiar, yo lo entiendo, a mí me pasaba, pero por lo menos disimulaba un poco para que el profesor no me cruzase. Tienen menos picardía... Pero no pasa nada, porque este semestre he decidido estar zen a tope, me va a dar igual poner una A que una F, a final de mes seguiré cobrando y en mayo seré libre y feliz, así que ante todo mucha calma. Eso sí, si me estropean el zen, me aseguraré de que tengan tantos deberes que deseen haber entrado a trabajar a McDonalds. Y ya :)


Otra cosa, mariposa: Ágave llega en dos semanas. Nos vamos a ir a Nueva York, nos vamos a convertir en súper ricas y famosas, a vivir una vida llena de glamour y a renegar de nuestro pasado de clase media. Luego tendremos una gran discusión, nos separaremos y entraremos en un periodo de decadencia, y dentro de 20 años anunciaremos nuestro reencuentro y volveremos a ser ricas y famosas. ¿Cómo lo veis?
Bueno, lo que sí es verdad es que viene y que nos vamos a la Gran Manzana, así que ya os contaré cuando nos detengan o lo que sea.


En el mientras, tengo otra historia para vosotros: el amor en los tiempos de whatsapp. Vamos, que love is in the aire. Hace una semana J, C, A y yo presenciamos una propuesta de matrimonio en el campus, todo muy americano, con la rodilla hincada en el suelo, lágrimas, un anillo, una vieja haciendo fotos... Yo, no lo puedo entender, ¿qué tiene de romántico que tu novio te saque de casa a menos tres grados para ir a dar el espectáculo en mitad de un parque? ¿Esto mismo no se lo podía haber preguntado los dos calentitos en casa, tomando leche con galletas y viendo King Kong en la tele? Yo creo que lo de proponer en público solo es una forma de asegurarte de que te digan que sí, porque a ver quién es la guapa que se niega con todo el mundo mirando. Cobardes.

Pero la cosa mejora, porque ayer, pese a que A, J y yo pasamos el día de compras, comiendo en fancy places y bebiendo cócteles antes de las cuatro de la tarde, fue San Valentín, y eso aquí es una cosa muy seria. Podías ver a hombres (porque siempre eran ellos) cargados de flores, globos, bombones, peluches y sabe Dios qué más por la calle. Evidentemente trataban de compensar algo, o no haría falta tanta parafernalia (botella de vino y a encamarse o potrarse, como dice A- todo el fin de semana, ¿a qué tanta tontería?).
En la universidad han hecho lo de los singing Valentines, que significa que el viernes, en mitad de clase, cuatro tíos con pajarita aparecieron y le cantaron una serenata a una de mis alumnas de parte de alguien que la adora. Con todos mirando. Y riendo, claro. Y con ella intentando mimetizarse con el entorno. Muy emocionante todo. Americanos...


Lo que sea, así son las cosas y así se las hemos contado. Seguro que se me están olvidando anécdotas, pero ya vendrán a recordármelas, tranquilos. Ahí os quedáis, que yo me voy a hacer sopa, ver una peli de Isabel Coixet y preparar clases para las dos semanas que quedan antes de las VACACIONES. Son un rayo de esperanza al final del túnel. También debería recoger la colada que tengo secando por toda la casa, más que nada por si viene algún extraño que no se encuentre mi sujetador colgando de ningún sitio...
En fin, besos para todos, un abrazo para los guapos, 50 sombras de Grey para los desesperados y nada para los que ayer mojasteis (os desprecio). Hasta la próxima.

lunes, 19 de enero de 2015

Hakuna Matata

Es lo que llevo tres días diciéndome. Los fines de semana largos hace que entres en más conexión contigo misma... y con tu compañera de piso. Bueno, compañeras, porque ahora hay otra oriental en mi sofá. Y lleva ahí apalancada una semana; se suponía que se iba hoy, pero vuelve a estar en mi sofá. Creo que se están riendo de mí, porque no quiero ser borde y no me atrevo a preguntar rollo "Oye, tu amiga ¿no se piraba ya?", pero me estoy cabreando porque vivimos tres y solo limpia una. ¿Adivináis cuál?
Estoy mosqueada, menos mal que ha sido un fin de semana cuasi antisocial (salvo por el gocherío y las charadas del sábado por la noche).



Ya, ya lo sé, hace más de un mes que no cuelgo nada. Flagelación, flagelación. Tostador, Mono, mono, lencería (esto es una ilustración de mis procesos mentales tras la taranga de Nochevieja).

Acabar el semestre fue como hacer un sprint, con las entregas de trabajos, corregir los exámenes finales, comprar los regalos de Navidad y todos esos rollos que todo el mundo desearía evitar comiendo palomitas y viendo la tele en su casa (yo lo haría ahora mismo en mi sofá si no estuviese OCUPADO). Gracias a Dios o lo que sea, luego fue cosa de fiesta, aviones y panderetas.
En primer lugar, porque J se apunta a un bombardeo si la dejan: ¿vamos a la fiesta de F y C en su casa? ¡Claro! ¿Me puedo quedar a dormir contigo? ¡Por supuesto! ¿Desayunamos gochuno a lo bonzo y nos vamos de compras? ¡Naturalmente!
Lo bueno que tiene es que jamás llegamos a conflicto.
Ya os podéis imaginar el fin de semana antes de coger el avión, hice la maleta como quien juega al tetris y bostezando y me fui de casa (literalmente).

El viaje fue de traca, porque consistió en dos trenes hasta el aeropuerto, un avión de ocho horas y un tren de 5 hasta Oviedo. Para cuando llegué a los brazos de mi entusiasta familia, ya no sentía ni padecía. La peor parte fue sin duda en el tren a Oviedo, que se me sentó al lado un paisano de Palencia que no paró de hablarme de sus nietos ingenieros mientras yo agonizaba tras 24 horas sin dormir y un remake de La bella y la bestia en francés.

El caso es que Oviedo me dejó dormir 13 horas esa noche, para que Nochebuena fuese contundente, con esos karaokes que nos gustan tanto en la familia hasta las 5 de la mañana. Claro, una se emociona por ver a los abuelos, a los tíos y a los primos... y pasa lo que pasa (que acaba cantando a Melendi). Añadidle el hecho de que me bajé media botella de vino en la cena y una botella de cava tras los postres e imaginaos mi estado el día de Navidad: pensé que había muerto y estaba camino a la ultratumba.


Afortunadamente para mí, mis Filólogos Sin Fronteras estaban decididos a inmunizarme contra las resacas y decidieron provocarme otra al día siguiente. Yo iba con esta idea de "aún tengo jet lag, me tomo unas cerves, echo unas risas y para casa". Y lo hice. Hasta las 6 de la mañana, concretamente.

Por si fuera poco y para no perder ritmo, al día siguiente tuve espichota en el Terrastur con las sospechosas habituales... y Hugo (siempre lo añadimos al final de la frase, rollo corolario). Esperad que lo mejor llega ahora: tras una noche de locura y desenfreno (y bailar a saltos en la Radio durante unas dos horas), Hugo nos lleva a casa, me deja la última y nos quedamos de tertulia en el coche. Como somos unos genios, a ninguno de los dos nos da la cabeza para apagar la radio ni las luces hasta pasado un buen rato, un buen rato largo. Y cuando el señor va a arrancar una hora más tarde... ¡tachán, tachán! Se ha quedado sin batería. Y ya nos veis llamando al seguro para que vengan a poner las pinzas y toda la vaina. Total, que para cuando consigo meterme en la cama son casi las nueve de la mañana y mi reloj interno está bailando una chirigota porque ya no sabe si es de día, de noche, azul, verde o amarillo.

Pero bueno, por suerte, esto de que te presten atención es cosa de los primeros días, que luego se pasa la novedad y vuelves a ser el mismo despojo que siempre han tratado (cuando se dan cuenta de que has vuelto sin cicatrices ni marido rico). Eso sí, mamá y papá muy tiernos todo el tiempo con el "¿Qué quieres comer hoy?" que para mí es lo más grande que existe como muestra de afecto.
Y los días se fueron volando del calendario entre pitos y flautas (y mi hermana pequeña bailando por la casa, porque ahora va a ser bailarina profesional o mono de feria, lo que le ofrezcan antes).


La Nochevieja... bueno, ya sabéis cómo son estas cosas. Vamos a dejarlo en que vi y viví cosas que jamás habría pensado (principalmente porque tengo mejores cosas en que pensar), pero que me servirán algún día para un best-seller o para pagarle la universidad al hijo de algún psiquiatra. Menos mal que no hay nada que no cure un chocolate con churros y dormir hasta las cuatro de la tarde, aunque te levantes con mensajes en código. Mira que Neruda fue muy claro con su "Me gusta cuando callas". Si es que no se nos pega nada de lo bueno...
Por consiguiente a la juerga, y como suele ser tradicional, pasé los tres días siguientes con un gripazo que Dios tirita. Daba una penica verme...

Mientras estaba aún con el clínex en la mano, llegó Ágave, que es como mi hada madrina de la cordura y la indecencia (porque sí, niños, la mayor parte de las veces van de la mano). Vino con ganas de cafetear mucho y cotillear aún más, aunque siendo Oviedo como es, bien poco había para cubrir lo último. Poco, que no nada; siempre hay buenos temas que tratar comiendo churros, que es lo más español que conozco aparte de la tortilla, las señoras con bolsas de plástico en la cabeza cuando llueve y los malos doblajes televisivos.

Como podréis imaginar, después de tres semanas de vacaciones con este percal (al que añadiremos el haber obtenido al fin el título de la carrera -el mío es de edición nueva, firmado por Felipín, mientras que el de Sara es vintage, de Juanca-), volver a Philly no ha sido nada fácil. Bueno, a ver, en parte sí (ciudad grande, cosas que hacer, vida vida), pero en parte no, por eso de que la familia te despide en la estación de tren, te hacen llorar (cabrones) y te vuelve a tocar tomar comida de avión (que no es carne ni pescado, sino ambas cosas y todo lo contrario a la vez). Por suerte siempre se puede contar con J y A para sacarte de brunch ya el primer día, a gochear como nos pide el cuerpo, pasar frío y callejear en los alrededores del río congelado.

Y luego ya son todo clases, becas que tienes que echar pero no estás preparada, volver a la rutina, conocer a tus alumnos nuevos (que también tienen cara de susto, me dan ganas de golpearlos con un arenque) y comer patatas fritas con salsa ranchera antes de ir a echarte a los sofás de la sala de billares. Para todo lo demás, mastercard.

Básicamente, en esas andamos. Me voy, que es mazo tarde y yo mañana tengo clase de italiano, pero os dejo con un consejo para el nuevo año de la más grande: Lorelai Gilmore:


Abrazos para todos menos para los que no lloráis con la muerte de Mufasa, eso es de mala gente.

PD. Los Reyes molaron, pero desde que mi hermana ha crecido y ya no cree en la magia, han perdido cierto encanto...